Autor: Cardoso, Vasco. 
 Los "Halcones" afirmaron que estaban en la zona de Roncesvalles. 
 No aparecieron los cadáveres  :   
 No se descarta la posibilidad de que ETA decida ejecutar al comando que asesinó a Ybarra. 
 Ya.    27/06/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 8. 

Los "halcones" afírmaron que estaban en la zona de Roncesvalles

NO APARECIERON LOS CADÁVERES

No se descarta la posibilidad de que ETA decida ejecutar a| comando que asesinó a Ybarra

La extradición de «Apala», muy problemática ante la hipótesis de que pueda ser condenado a muerte

DURANTE más de veinticuatro horas, un elevado contingente de fuerzas d« la Guardia Civil rastrearon palmo a palma una extensa zona de la comarca de Ronoesvalies, donde una voz anónima había anunciado la existencia de cuatro cadáveres. Añadía el anónimo que esos cuatro cuerpos podrían ser los supuestos autores de] asesinado del señor Ybarra, «ejecutados» por ETA en an intento desesperado, por una parle, de imponer el orden dentro de la organización terrorista, y por otra, para tratar be ofrecer a la opinión pública ana imagen positiva, bastante deteriorada a raíz de los últimos atentados Pero los esfuerzos de la Guardia Civil resultaron estériles. Incluso, en algún momento se llegó a pensar que podrían ser encontrados los cadáveres, pues a través de otra llamada telefónica de un grupo denominado «Los Halcones», se afirmaba que sería enviado un mapa detallado con la Idealización de los cuatro cadáveres.

Aunque hasta ayer tarde nada de positivo había sobre este tema, la tesis de que ETA quiera dar una lección a los secuestradores de Ybarra no está del todo descarnada. Las divisiones en el seno de la organización comenzaron hace poco más de un año, con la desaparición en circunstancias misteriosas de Moreno Bergareche, alias «Pertur». Por esas fechas, todos los indicios, todos los rumores señalaban a Apalategui Ayerbe como responsable de esta desaparición, pues entre los dos hombres existía una profunda divergencia sobre el futuro de ETA.

Mientras «Pértur» intentaba por todos loi medios integrar la organización en un partido politivo Ilegal, «Apatesis contraria, manteniendo el criterio de que ETA debía transformarse en un auténtico ejército revolucionario del pueblo vasco Y, tras una misteriosa reunión entre ¡os hombres en ía frontera hispanofrancesa, «Pertur» desapareció.

Por otra parte, en algunos medios bien informados, se descarta Ja posibilidad de que el secuestro £ asesinato del señor Ybarra haya sido perpetrado por un comando incontrolado d« ETA. Al igual que en el caso Beraeadi, lo más probable es que los asesinos se hayan alarmado al no presentarse «1 terrorista que servía de enlace entre las cerebros de la operación y los ejecütores. En el caso de Berazadi, el contacto —«correo» en él argot «etarra»— fue detenido casualmente en uno de los muchos controles de carretera. En el caso de Ybarra puede haber ocurrido ¡o mismo o simplemente que los secuestradores se hayan alarmado ante ¡a presencia de las fuerzas que investigaban´ el caso.

Se sabe que ha sido descubierta muy cerca del Alto de Barazar una pista de tierra batida, que podría haber sido utilizada por los terroristas para dejar el cadáver del señor Ybarra después de haberle tenido secuestrado en alguna de las muchas cuevas existentes en la zona, la mayor parte no controladas ni siquiera por los grupos de espeleólogos. Esta pista de tierra, muy poco conocida, hubiera permitido, también, a los secuestradores evitar los controles montados en las carreteras de la zona hasta alcanzar un «piso franco» en Ja zona de Durango y reintegrarse a sus actividades normales, pues según todos los indicios, los secuestradores pertenecen a los llamados «comandos legales» de ETA.

Finalmente, se sabe que el pasado sábado por ¡a noche tuvo lugar en un chalet cercano a San Juan de Luz una reunión en !a que intervinieron dieciséis refugiados politicos —algunos de ellos no pertenecientes a ETA—, para tratar de encontrar una salida para las medidas que las autoridades francesas van a adoptar a consecuencia del asesinato de Ybarra. Los refugiados —muchos de ellos no implicados en delitos de terrorismo— temen que su presencia al otro lado de ia frontera se haya terminado, aunque descarten que tas autoridades galas accedan a la extradición solicitada por España para Apalategui Ayerbe basándose en ia posibilidad de que «Apala» sea condenado a muerte por los delitos cometidos en territorio español.

V. CARDOSO

1977 PUEBLO

 

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