Autor: López Sancho, Lorenzo (ISIDRO). 
   Esopo nos mira     
 
 ABC.    30/05/1981.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

Planetario

Esopo nos mira

Cómo en aquella ocasión en la que, según las coincidentes versiones de Hausrath y

Chambry de las famosas fábulas de Esopo, las ranas, cansadas de su desgobierno,

callaron como muertas cuando Zeus, al ver que el leño no las asustaba y seguían

alborotando, las envió al charco una hidra que acabó con ellas, el guirigay parlamentario

del que se hablaba aquí hace ocho días parece apaciguado. La hidra no ha caído aún en

el charco parlamentario, pero ya ha enviado a sus precursores. Todavía se permiten

croar renacuajos inconscientes, pero el alboroto está ya más en el paisaje que en la

charca.

Felipe González, cuyas simpatías generales aumentan, porque el país está harto de

alborotadores y gusta de prudentes, decía el otro día a un grupo de periodistas

especializados en la información de temas económicos que él, o sea el PSOE, pone al

Gobierno como condición para llegar a posibles acuerdos en materia económica y

autonómica que se cumpla el plazo de la actual legislatura hasta 1983. Es plausible tal

condición. Hablando del guirigay parlamentario se decía aquí el pasado día 22 —

inocente víspera del segundo 23, el 23-M— que como no conviene apresurar, corlar, las

legislaturas parecía prudente que el Gobierno y la oposición encargaran a una comisión

de expertos el estudio de sistemas correctivos del guirigay. Que don Felipe coincida

conmigo y que yo tenga el acierto de coincidir con don Felipe, me trae una brisa de

esperanza.

SÍ hay que cumplir el plazo de la legislatura, si así lo requiere el máximo representante

del PSOE, que incluso admite que la economía de mercado es más conveniente que la

economía estatalizada, aunque aquélla carezca, y suele ser verdad, de justicia social,

para estar en el buen camino hay que acabar con el guirigay y con lo que, más

recientemente he denominado «Síndrome Rocambole O», o sea la descalificación global

y sistemática del Gobierno y del partido que lo sostiene, en la bóveda de resonancia,

amplificada por la tele, que es la Cámara.

Hay que trabajar con seriedad en el tema económico y autonómico y poner a dormir las

impaciencias de ser ministro de los que las exhiben con escaso pudor. Trabajar equivale

a facilitar al Gobierno su tarea en lugar de acosarle con chorradas. El intercambio de

banderas de don Jorge Pujol y el general Alfaro Arregui es un trabajo positivo. La

bandera de España en Cataluña no es una imposición, porque Cataluña, con su_bandera,

está dentro de la bandera de España, ya que es España. Eso parece quedar ciaro.

Que los sindicatos y las empresas acuerden con realismo y voluntad de recuperación sus

relaciones económicas y pronto resurgirán el trabajo y una de las formas de paz más

poderosas. Cese, como dice Felipe González, el acoso y derribo parlamentario.

Esperemos a 1983. Lleguemos, sin necesidad de coaliciones, hibernando impaciencias,

al final de la legislatura. Esopo nos mira.—Lorenzo LÓPEZ SANCHO.

 

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