Autor: Romero, Emilio (FOUCHÉ). 
   Los andrajos de la púrpura     
 
 ABC.    02/06/1981.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 2. 

________OPINION_____________________________ABC/3

Pequeños relatos "2-VI- 81 /

«Los andrajos de la púrpura»

Cuando Leopoldo Calvo-Sotelo se hizo cargo del Poder, ya no era aquella púrpura del 77, cuando se

restauraba la democracia, volvían los desterrados, emergía un socialismo de nuevo semblante, el

comunismo alcanzaba 20 diputados, la izquierda extrema y la derecha resistentes eran

extraparlamentarias, y nacía un canovismo con infiltraciones de Canalejas, frente a la izquierda. Por aquel

tiempo no había otra cosa que cambio e ilusiones. Era la púrpura triunfante en la encrucijada del paso de

un régimen a otro régimen. Habían fracasado electoralmente los grandes personajes de la derecha critica

(Gil-Robles, Ruiz-Giménez) y de la derecha más representativa de la etapa anterior. Eran los nuevos

semblantes de lo liberal, lo socialdemocrático, lo democristtano, y los supervivientes del franquismo en

balsas. Cuatro años más tarde, ese partido triunfante en el 77, es prácticamente inexistente en el País

Vasco y en Cataluña, naufragó en Andalucía, y en el otoño comenzaba su hundimiento en el pantano de

Santillana. Paralelamente a todo esto, caían uno detrás de otro los planes económicos, y con ellos se

abrían las quiebras empresariales —agravada por la crisis energética que nos afectaba— aumentaba el

paro; mientras que lo autonómico se atascaba entre los nacionalismos exacerbados, y un Madrid

parlamentario, saltaba en mil pedazos con la moción socialista de mayo del 80. Todo había cambiado.

Adolfo Suárez, la esperanza joven, sonriente, no clasificable, sin dogmas a la mano, sin Ejército, sin

Iglesia, sin la Banca, sin opinión pública, sin Prensa, sin Parlamento, y sin respaldo institucional, se veía

obligado a dimitir. Menos de un mes después un grupo de militares realizan una forma espectacular de

golpe militar que un día la Historia dirá, con pelos y señales, que no triunfó, de milagro. Algunos fallos, y

la acción salvadora del Rey, lo impidieron. ¿Qué es lo que hereda Leopoldo Calvo-Sotelo? Los andrajos

de la púrpura.Si no llegan a intervenir los militares, su Gobierno hubiera sido imposible en este

Parlamento. No estamos en una democracia vigilada, pero sí en una democracia avisada. Con esa púrpura

andrajosa que Suárez ha legado a Calvo-Sotelo no se puede estar.

Cada día que pasa se extienden los andrajos de la púrpura. Para gobernar con crédito hay que tener,

inicialmente, un partido. Leopoldo Calvo-Sotelo no tiene ahora otra cosa que Gobierno. Cuando en una

democracia se tiene Gobierno y no se tiene partido, se flota. Eso es lo que preside hoy Leopoldo Calvo-

Sotelo: un Gobierno flotante. Y los otros graves problemas, que irán a más en gravedad, solamente se

pueden abordar con una mayoría efectiva, y no basculante, en el Parlamento. Y para gobernar con

autoridad y no en precario como ahora. No se puede, ni se debe, tirar con una democracia avisada hasta

finales de 1982, o hasta la liquidación del mandato en 1983.

La púrpura no admite zurcidos, como los pantalones o los calcetines. Los andrajos de la púrpura, desde la

Roma antigua hasta Spengler —y si se me apura hasta Herbert Marcuse—, no aguantan ni la debilidad ni

la decrepitud. La púrpura no es otra cosa que la investidura del Poder. Ahora mismo el Poder, por razones

y episodios ajenos a Leopoldo Calvo-Soteto, tiene encima de los hombros los andrajos de la púrpura.—

Emilio ROMERO.

 

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