Autor: Álvarez Álvarez, Carlos Luis (CÁNDIDO) (ARTURO). 
   Descripción de Sertorio     
 
 ABC.    02/06/1981.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 4. 

OPINIÓN

ABC/3

De ayer a hoy

Descripción de Sertorio

«La Historia, que aborrece a los Coriolanos, no exceptúa ni aun a Sertorio, el hombre de más elevados

sentimientos, el genio verdadero, el más digno de compasión», dice Mommsen en el Libro V de la

«Historia de Roma»,que trata de «La Monarquía Militar». Cayo Marcio Coriolano fue, como Quinto

Sertorio, un hombre maravilloso, digno de ser comparado con Cayo Graco, un alma noble y un

extraordinario general. Mommsen dice que Sertorio tenía un corazón franco y que sus buenos

sentimientos rayaban en la debilidad. Y añade: «¿Quién no ha oído hablar de su amor entusiasta a su

madre Rhea?» Coriolano, por su parte, según Plutarco en sus «Vidas paralelas», que inspiraron a

Shakespeare su tragedia, estando a las puertas de una Roma paralizada por el miedo desistió del asalto

conmovido por las súplicas de su madre Veturia.

Sertorio amaba a España. Mommsen, dicho sea de paso, no se plantea la inacabable pofémica acerca de la

fecha en que los españoles comenzaron a tener conciencia de serlo. Seguramente porque pensaba que

España es una intuición histórica, o intrahistórica, mas que una teoría política. En lo que toca a la teoría

política, Sertorio fue el primer hombre político que se opuso con energía a los demagogos. Duda el

historiador que haya habido jamás hombre de Estado con tan universales méritos. Llegó a España como

demócrata emigrado, con el dolor de haber asistido a un «cambio» (la oposición ya era un hecho en los

últimos años de la dictadura oligárquica de Sila) miserable y absurdamente conducido por

los demócratas. Así, por tanto, Sertorio se convirtió en el alma de la nueva agitación, al margen del

partido demócrata y del Senado.

Amaba a España, como digo, o como dice Mommsen, y las tradiciones de sus pueblos. Respetaba las

creencias de todos ellos. Decía que Diana le enviaba los planes que debía seguir y que la mensajera de la

diosa era una cierva blanca. Estaba dotado de una notable sensibilidad. Fundó en Huesca una

Academia donde se enseñaba lo mismo que en las grandes Academias de Roma, y a llevar la toga, con lo

que romanizaba sin ultraje a los españoles. Mientras tanto los «optimates» de la metrópoli, instalados en

la nueva reacción que les había proporcionado el «cambio», despreciaban a Sertorio y su obra.Saltando

por encima de las muchas vicisitudes de esta historia llegamos al momento en que Sertorio fue

traicionado por un general de su Estado Mayor, Perpena. Por su mandato llevaron a Sertorio la buena

nueva de una victoria frente a Pompeyo. Perpena dio un banquete en medio del cual alguien dejó caer al

suelo una copa. Era la señal. El que estaba inmediato a Sertorio, Marco Antonio, le asestó el primer golpe

y de seguido los otros conjurados le cosieron a puñaladas. Era el año 682. «Así concluyó uno de los más

grandes hombres, si no el más grande, que produjo Roma», dice Mommsen. Parece que fue ayer o que

será mañana.-CANDIDO.

 

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