Un nuevo terrorista de extrema derecha detenido en Amorebieta. 
 Los vecinos, juez y parte     
 
 Pueblo.    02/08/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 1. 

Sobre el extrañamiento

El extrañamiento consiste, según se desprende del artículo 86 del Código penal, en la expulsión del territorio español. Su decisión ´oscila entre un mínimo de doce años y un día, y un máximo de veinte años. Aparece legalmente clasificado como pena grave y por su contenido se la caracteriza como pena restrictiva —v no privativa— de la libertad.

El Derecho comparado muestra que el extrañamiento está sometido en estos momentos a ana profunda crisis, que ha originado su eliminación de distintos Códigos. La inmensa moyaría de legislaciones modernas desconocen la pena de extrañamiento.

La doctrina augura su desaparición como tal pena y su conversión en medida de seguridad aplicable solamente a los extranjeros peligrosos cuya presencia resulte indeseable. En este ultimo sentido aparece previsto, bajo la denominación de expulsión del territorio nacional, en el artículo 5 de la Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social.

Su descrédito como pena es debido a diversas razones. Quintano Ripollés invocó, en primer lugar, la consideración de que el Derecho político moderno aspira cada vez más al estrechamiento de los lazos de la nación con sus subditos, estimando que, por culpables que fueren, deben estar constantemente sujetos a las naturales consecuencias de su soberanía. Por otro lado, al reservarse tradicionalmenté la pena de extrañamiento para los delincuentes políticos, su aplicación puede determinar en la práctica la aparición en el extranjero de núcleos de emigración capaces de maquinar impunemente contra el régimen que los ha sancionado.

El extrañamiento, coma pena principal prevista para determinados delitos, puede decirse que subsiste en nuestro Código penal a título de curiosidad. Aparece señalado únicamente para los que invadieren violentamente o con intimidación el Palacio de las Cortes, si estuvieren reunidas (art. 148 del Código penal), y para los que, perteneciendo a una fuerza armada, intentaren penetrar en el Palacio de las Cortes para presentar en persona y colectivamente peticiones a las mismas (art. 152). Fuerajie estos raros casos, no aparece previsto en el Código penal el extrañamiento como pena para ningún otro delito.

Debe tenerse en cuenta que el extrañamiento que se viene decretando para los presos políticos excarcelados no se impone como pena correspondiente al delito por el que fueron en su día condenados, sino como pena conmutada en virtud del ejercicio del derecho de gracia, en su versión de indulto particular.

En todo caso, como subraya la mejor doctrina, la ejecución de la pena de extrañamiento implica:

a) La determinación del país extranjero a cuyo territorio será conducido el penado. Dentro de las posibilidades con que al respecto se cuente, debe elegirse aquel país en cuyo ambiente social resulte, más fácil la adaptación e integración del reo. Desconocer esta exigencia supondría aumentar gratuitamente el carácter aflictivo de la pena.

b) La provisión al penado de la documentación necesaria para la entrada y residencia en el país extranjero.

c) Transporte del condenado hasta el territorio extranjero. previamente elegido.

Como juicio final sobre la pena de extrañamiento, acaso nada mejor que recordar, en sus propíos términos, la opinión expuesta en el siglo pasado por un ilustre magistrado español, Alejandro Greizard, al comentar el Código penal de 1870: "El extrañamiento es una de las penas que- nosotros creemos debía ser eleminada del. catálogo general. Aplicada en nuestro Código ´a pocos delitos, dudosa su utilidad y aún combatida su justicia, ninguna necesidad había de aumentar con ella la ya larga lista de nuestros castigos. Algunos códigos sólo castigan con esta pena a los extranjeros. Y no les falta razón para proceder así. El extrañamiento, o se aplica sólo a los delitos políticos o se aplica también a los delitos comunes. En el primer caso la pena no es análoga al delito y, además, es ineficaz y contraproducente a su objeto. El emigrado vive de recuerdos y de esperanzas. Desde la tierra extraña se consagra todo a la idea de volver a su patria. La conspiración para derribar al Gobierno que le ha lanzado de ella es su ordinaria ocupación. Si triunfa la rebelión la pena acaba, el extrañamiento se convierte en merecimiento, el castigo en recompensa. En cuanto a los delitos comunes, es para nosotros una cosa peor: es una pena que los Estados ño tienen derecho a imponer."

 

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