Autor: Pelayo, Antonio. 
 Hasta el 14 de octubre. 
 Aplaza la sentencia sobre la extradición de "Apala"     
 
 Ya.    10/08/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

HASTA EL 14 DE OCTUBRE

APLAZADA LA SENTENCIA SOBRE LA EXTRADICIÓN DE "APALA"

Un tribunal de Aix-en-Provence ha rechazado asimismo dos peticiones de libertad provisional para Miguel Ángel Apalategui El supuesto activista de ETA lleva ya diez días en huelga de hambre

París

(De nuestro corresponsal.)

La "chambre D, accusation" del Tribunal de Aix-en-Provence ha decidido "congelar" hasta el 14 de octubre su decisión sobre la extradición de Miguel Ángel Apalategui, pedida por el Gobierno español. Al mismo tiempo, ha rechazado las dos peticiones de libertad provisional formuladas por la defensa del militante de ETA. La decisión ha causado alguna sorpresa en los medios jurídicos, puesto que hace ocho días, el 2 de agosto, esta misma instancia judicial había examinado el caso durante más de cuatro horas y había anunciado que en el plazo de una semana se pronunciaría sobre el mismo.

"Apala", que entra en su décimo día de huelga de hambre, ha comparecido ante el Tribunal bástante abatido físicamente. Finalizada la vista ha sido de nuevo conducido a la prisión marsellesa de Les Baumettes, y se ignora si a la vista de este aplazamiento continuará indefinidamente su huelga de hambre.

TESIS ENFRENTADAS

El pasado día 2 se enfrentaron dos tesis. El fiscal, Yves Chauvy —favorable a la extradición por considerar que los hechos de que es acusado "Apala" son delitos de derecho común—, había pedido" un plazo más amplio de estudio a la espera de nuevos elementos informativos y de la decisión de la Oficina francesa de Defensa de los refugiados políticos sobre la petición de Apalategui de ser considerado como tal. La defensa, por boca del abogado Jean Claude Sebag, basaba su argumentación en que una de las peticiones de extradición estaba formulada por la Audiencia Nacional, organismo correspondiente al Tribunal francés de Seguridad del Estado. Con marcada calificación política, la decisión parece sintetizar ambas tesis, puesto que se ha aplazado hasta después de las vacaciones la decisión final y ha pedido más información sobre el carácter específico de la Audiencia

Nacional. En todo caso, es evidente que el "caso Apala" entra en una fase de congelación. En efecto, el Tribunal francés—que no tiene plazo marcado por la ley para emitir su veredicto—se toma largas. Los Gobiernos, por el momento, no pueden intervenir. Una vez que la "chambre D, accusation" decida en un sentido o en otro, el Gobierno francés adopta una postura que puede coincidir o no con la judicial. Tampoco hay plazo obligatorio para esta decisión. En la hipótesis de que el ejecutivo decidiera la extradición, la defensa puede apelar al Consejo Constitucional, que sanciona si el Gobierno ha actuado o no de acuerdo con el derecho.

Incluso en esta fase, los abogados franceses disienten uno de otros sobre si el Gobierno está obligado o no a tener en cuenta la decisión del Consejo. A la vista de todos estos elementos es muy improbable que Miguel Ángel Apalategui sepa cuál será su suerte hasta dentro de bastantes meses. Al Gobierno de Madrid se le plantea el delicado problema de hacer frente a la evidente ola de solidaridad con "Apala" en todo el País Vasco.

Antonio PELAYO

 

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