Instantánea. 
 La mano del señor gobernador     
 
 El Alcázar.    19/08/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 8. 

INSTANTÁNEA

LA MANO DEL SEÑOR GOBERNADOR

EL gobernador civil de Guipúzcoa, don Antonio de Oyarzábal, se ha reunido con representantes de los partidos políticos en Zaráuz y les dijo: "Si puedo echar la mano a un grupo de incontrolados se va a acordar de mí, porque estoy esperando hacerlo desde hace mucho tiempo y pondré todos los medios a mi alcance para acabar con esta situación".

En Guipúzcoa y Vizcaya llaman incontrolados a personas que han solido responder con la violencia a las violencias y provocaciones de la ETA y sus secuaces. Violencia en tono menor, se entiende, pues a los incontrolados nadie les puede atribuir el asesinato de varias docenas de policías y guardias civiles, ni la matanza de la calle del Correo, ni el secuestro y muerte de los industríales vascos Barazadi e Ibarra, ni la caza de cuatro o cinco taxistas ni, en fin, haberse cargado a la espera- al presidente de la Diputación de la misma provincia de la que don Antonio de Oyarzábal es gobernador civil.

En cambio, en Zaráuz, no se le oyó al gobernador civil decir: "Si puedo echar la mano a un grupo de asesinos de la ETA se va a acordar de mí, porque estoy esperando hacerlo desde hace mucho tiempo y pondré todos los medios a mi alcance para acabar con esta situación".

Diferencia de actitud que sugiere diversas explicaciones:

a) Que al gobernador le parecen más graves las bofetadas de los "incontrolados" que los asesinatos de la ETA.

b) Que es más fácil meterse con los incontrolados, que después de todo sólo hacen ruido, que desafiar a los pistoleros de la ETA. que tienen la costumbre de matar.

Pero es al gobernador al que corresponde concretar la verdadera explicación. Lo mismo que explicar por qué se preocupó tanto por el "Pertur", jefe de una gavilla de asesinos, desaparecido en Francia, y no dijo una palabra de los dos jóvenes policías de su provincia secuestrados, mutilados y asesinados en esa misma Francia.

En cuanto a la afirmación que hizo de que el Gobierno no tiene interés en la extradición de "Apala" no es al gobernador, sino al Gobierno, al que corresponde aclararlo. Quizá se deba a que quiera ahorrarse el avión y las dietas del subsiguiente "extrañamiento" en aras de saneamiento económico, que propugna el ministro de Hacienda.

 

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