Autor: Calvo Hernando, Pedro. 
   Hay que mover esto     
 
 Diario 16.    10/06/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 18. 

Diario16/10-junio-81

OPINION

PEDRO CALVO HERNANDO

Hay que mover esto

«Yo no sé si lo queremos de verdad. Bueno, yo sí lo quiero. Lo digo por tantas vacilaciones y tantas

complacencias. Si hay periodistas comprometidos con el golpismo, que se sepa quiénes son. Si no los

hay, que alguien así lo proclame. No sé si queremos de verdad dar la batalla de la democracia.»

Las últimas semanas nos han traído de todo. Pero hay quien descubre que no era para tanto, que las cosas

no estaban tan mal, que nos hemos dedicado a exagerar, que no hay tantas conjuras como parecía, que

algunos de los sucesos son mucho más simples de como se presentaban...

Debe ser eso de la abundancia del corazón. También yo quiero creer que estamos saliendo del pozo.

También me gustaría creer que vamos a entrar enseguida en la etapa de normali zación, en cuanto que los

famosos juicios se celebren, allá para el verano, si Dios quiere. Pero que alguien le tome todos los días la

tem peratura a las ansias de libertad de los españoles. Que alguien se ocupe de medir la intensidad de ese

deseo nacional de vivir en paz y en libertad, que se acabe de una vez la compla cencía con los enemigos

de la democracia, sean del color que bean, que me da exactamente igual.

Que salgan________

Que salgan de su escondíte los camuflados, o que los saquemos a empujones. Que la prensa deje de

fluctuar entre la presentación rotunda de unos acontecimientos y la edulcoración de los mismos. Que el

Gobierno se las arregle para infundir más confianza, pues algunas veces siente uno deseos de salir a los

caminos a predicar la misericordia para el Ejecutivo y la magnanimidad para con su presidente, de tan

ahogados como a menudo parecen.

Que sean ellos los que nos den ánimos a nosotros, y no al revés, demonios, que ya estamos hartos algunos

de hacer de madrecitas piado sas para que luego el Gobierno rompa aguas con chorradas tan increíbles

como las que vemos en RTVE.

Les juro a ustedes —y se lo he dicho a ministros y a capitostes de la oposición que algunos estamos

dolorosamente hartos de apuntalar el sistema democrático y de animar a los demás a que hagan lo mismo.

Que luego vemos cómo en RTVE se da cancha estúpidamente a personajes que no saben lo que es el

sistema demócrata co y que se dedican a socavarlo desde esas tribunas necia y suícidamente regaladas.

Que luego vemos cómo desde el poder se toman decisiones que no van dirigidas precisamente al

reforzamiento de las libertades individuales o colectivas. Que luego nos encontramos con que desde el

Gobierno y desde la oposición se recrean en conducir esto por tortuosos caminos nada

acordes con las que decían novísimas concepciones del Estado.

A ver cómo nos las arreglamos, entre todos para retirar de la circulación, o para situarles en el lugar que

se merecen, a tantos mediocres medradores, a tantos frescos osados, a tan tos caraduras disfrazados, a

tantos gilipuertas dotados de un poder y de una influencia inversamente proporcionales a su capacidad e

incluso a su coeficiente de inteligencia.

Estos son los que nos dificultan la labor, los que estorban la radiante realización de una política de

claridades y de consolida ciones. A ver si es posible que en este país, en circunstancias tan criticas como

las actuales, cada cual ocupe el lugar que de verdad !e corresponde y no nos liemos entre la temeridad y la

insolencia de los ignorantes o de los sinvergüenzas.

Salir del marasmo

Que así no vamos a salir del marasmo. Que así nos las van a dar todas en el mismo carrillo. Que poniendo

cara de bobos ante las denuncias, lo único que vamos a lograr es convertir nos en bobos para toda la vida.

Qué aburrimiento si esto no cambia. Qué tedio si todo sigue igual, cada dia, cada semana, cada mes. Pero

no es una acusación a la mayo ría de los españoles. Dios me libre. Es una acusación a ciertas minorías

dirigen tes en todos los órdenes.

Si en el Gobierno alguien despunta por su imaginación o por sus ideas renovadoras, ya están por ahí los

cuervos a cargárselo. Si en los partidos alguien se asfi xia y pide que abran las ventanas, ahí tenemos a los

buitres para devorarlo. Si en los medios de comunicación alguien se atreve a romper los esquemas de lo

manido y lo rutinario, sobran verdugos para fulminarlo. Si en el Parlamento alguien se sale de los carriles

de la dictadura reglamentaria, nos lo merendamos y a otra cosa.

Me sale un grito de protesta de lo más íntimo de mi ser. Y sé que no estoy solo ni mucho menos. Pero hay

que atreverse a ser joven. Hay qua atreverse a pedir a voz en cuello que basta ya de convencionalismos,

de luga res comunes, de ídolos de barro, de taponadores del torrente renovador y regenerador o, si lo

prefieren, regeneracionista, A despreciar los oportunismos de toda Índole y a los bobalicones que adulan

pareciendo que critican.

Hay que contraer un compromiso de hierro con el régimen democrático y constitucional para impedir por

todos los medios que nadie nos lo toque. Hay que impedir que eso también se rutinice mediante

inoperantes comisiones de defensa de no sé qué, que siempre dejan fuera a los que de verdad luchan por

ese objetivo.

Hay que preguntar a mucho ambiguo de qué lado está y qué está dispuesto a hacer para preservar la

continuidad de la democra cía en España, pase lo que pase. Hay que desenmasca rar a los nadadores y

guardadores de la ropa, que son seres repugnantes, que nos traicionarían en cualquier momento y que,

mientras tanto, medran todo lo que pueden y nos engañan encima como a chinos.

Hay que mover esto, señores míos, si no queremos que otros lo muevan para su provecho y para terminar

con la democracia como único sistema de con vivencia. Pero hay que hacerlo con decisión, con valentía,

con bisturí, sin paños calientes, aunque con toda la prudencia que sea necesaria. ¿Estamos dispuestos?

«Que el Contorno se las arregle pira infundir más confianza. Que sean ellos los que nos den ánimos.»

CARAMDEIARIO

Luis Carandell

Don Leopoldo, en Atienza

Dicen los periódicos que el presidente del Gobierno ha visitado la fortificada villa de Atienza, en la sierra

de Guadalajara. Aseguran que lo ha hecho para hablar de política con don Alfonso Osario, que tiene allí

casa, pero lo importante de esta visita es que ha coincidido con la más significativa de las fiestas anuales

de Atienza, la llamada de La Caballada, que rememora un heroico episodio medieval.

Cuenta la historia que estando el rey niño Alfonso VIII en lo que el Cantar del Cid llamaba ya «la peña

muy fuert de Atienza», la fortaleza fue cercada por las huestes de su tío el rey Fernando de León, que

pretendía apoderarse del reino de Castilla haciendo prisionero al joven soberano. Los recueros o arrieros

de Atienza jugaron en esta historia el principal papel, porque, engañando a los soldados leoneses, sacaron

del castillo a Alfonso VIII y lo llevaron a Avila, a fin de ponerle a buen recaudo entre sus leales

castellanos.

Durante siete siglos, desde entonces, ha venido saliendo todos los años la cofradía de La Caballada, a la

que el rey Alfonso concedió fuero, revestidos los hermanos con las capas negras de sus antepasados y

portando el estandarte que éstos llevaron a la batalla de las Navas de Tolosa.

Confio en que a don Leopoldo no le habrá escapado la profunda significación democrática de esta fiesta,

efemèride de un tiempo en que Castilla, repre sentada por los arrieros de Atienza, supo salvar en la

persona del rey que las simbolizaba sus amenazadas libertades,

 

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