Autor: Castell Arteche, Miguel. 
   Amnistía e ideología     
 
 Diario 16.    14/05/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 11. 

Amnistía e ideología

Miguel Castell Arteche (Abogado defensor de presos vascos)

En el último número de la revista "Punto y Hora" de Euskalerria traté de la amnistía que aquí y ahora reivindica el pueblo. Pero andan sobre el tablero de la política actual otras "amnistías" y proyectos de amnistía.

Las amnistías no se diferencian sólo por su contenido. También los métodos que se siguen para conseguirlas, las causas que las producen, los intereses a que se vinculan, los efectos, el fundamento o razón de ser son propios y característicos de cada amnistía. Tomemos como ejemplo la figura de la última amnistía e indulto tal como el Gobierno la presenta sobre el papel. Me refiero a los decretos del 14 de marzo último: la causa que declaran es la mera gracia, su contenido no llega siquiera a la amnistía jurídica, los efectos no tocan la estructura política, los métodos que propugnan para obtenerla,se limitan a la negociación o al ruego, la intencionalidad de quienes la promulgan la vinculan a la pervivencia del establisliment, es decir, al intento de asegurar el continuismo en los intereses que el régimen protege. Pues bien, todos estos factores son coherentes entre sí —a tales intereses, tal contenido, tal método, etcétera— y forman una amnistía que se diferencia tanto en su conjunto como en cualquiera de sus detalles de aquella otra a la que antes me referí y que para entendernos vine a llamar "la amnistía vasca".

Algunas gentes se escandalizan cuando oyen hablar de otras reivindicaciones vinculadas a la amnistía. Ellas dicen querer una amnistía jurídica, sin más. Pero en la realidad nunca se ha producido una amnistía´ neutra. Si la amnistía no va unida a unas reivindicaciones, a unos intereses, a unos métodos para conseguirla, lo va a otros, aun cuando no se declaren. Sólo que cuando los intereses a que se vincula no son populares no se pueden declarar.

Entre "la amnistía vasca" y la que puede dar el régimen existe una gama cíe amnistías, en función de las diversas ideologías políticas. Los tipos de amnistía varían entre el continuismo y la ruptura. Solamente ésta, en mi opinión, puede conseguir, entre otros efectos, los propios de la amnistía jurídica total (1).

Pero ocurre que los sectores que están, por ejemplo, en favor de la amnistía B se oponen en la práctica a los métodos que pueden llevar a la consecución de la amnistía A. Esto se comprueba en la lucha diaria de la amnistía.

Cabe hablar de las amnistías de la reforma. Son las amnistías con las que responde el régimen a las movilizaciones populares. Porque, en efecto, es el pueblo el que libera sus presos. Pero el decreto de amnistía lo promulga el régimen, aunque lo haga obligado, y se ve claro cómo a través de tales decretos regatea las libertades de presos, ya conquistadas, y presenta las medidas y hace declaraciones de forma que se puedan utilizar para la desmovilización. Cada amnistía limitada es, aunque limitada, una conquista popular que los decretos que promulgan la amnistía tratan de encubrir y regatear, e incluso de utilizar también para frenar la movilización popular.

La amnistía negociada es forzosamente limitada en astos momentos. No puede exceder los límites de la que el régimen continuista puede dar sin dejar de serlo. El límite podrá estar en la fecha tope que se fije para el período de hechos a amnistiar (2), o en la sitaución de las ex presos (3), y resta el tema de los delitos excluidos, por no continuar.

La amnistía negociada supone hoy una amnistía recortada, que deja en la cárcel treinta y cinco, doce o diez políticos vascos, de los viejos, de los de antes, remitida su liberación a uno, a dos, a tres años, o ad calendas grecas como típicos Rudolfs Hess (aunque de ideología contraria). La amnistía negociada mantiene la cárcel abierta para los que siguen luchando por las libertades nacionales y democráticas en Euskadi. La amnistía negociada se vincula a intereses cuya pervivencia resulta incompatible con la que se considera aquí amnistía verdadera.

Por eso, el pueblo no ha asumido la negociación ni las promesas. Este es el contexto en el que debe comprenderse el reciente llamamiento de las gestoras pro amnistía: que los partidos y sectores que están por la amnistía total impulsen las movilizaciones, que las organicen y que adecúen en todo caso su política a las necesidades de la movilización. Es el camino que parece marcarnos en Euskadi el realismo político y la experiencia del año y medio transcurrido.

(1) Son por cierto esos "otros efectos" los que hacen de la amnistía jurídica una amnistía política.

(2) Se han publicado declaraciones de miembros de la comisión negociadora que la fijaban en el 15 de diciembre de 1976.

(3) Que quedan simplemente indultados, o deportados, etcétera.

 

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