Autor: Romero, Emilio (FOUCHÉ). 
   El documento     
 
 ABC.    19/06/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 2. 

OPINION

VIERNES 19-6-81

Pequeños relatos

El documento

Los socialistas andaban reunidos estos últimos tiempos, y han producido un documento. Su estilo es

encendido, y tiene el tono patético de las arengas del XIX: «no tener nunca más que volver a llorar por la

libertad —después de haberla perdido», y luego tiene su pleito secular entre Marx y Jaurés, entre el

socialismo revolucionario y la socialdemocracia— transaccional: «los socialistas estamos dispuestos

como en otras ocasiones a realizar el esfuerzo y el sacrificio de renunciar temporalmente, aparte de

nuestras aspiraciones partidarias, en favor de una política capaz de democratizar y modernizar el Estado y

la sociedad». ¿A qué renuncia temporalmente el socialismo? ¿Cuáles son las aspiraciones partidarias?

Esto es absolutamente necesario saberlo en el Congreso próximo del PSOE, porque España no puede ser

ilusionada o amenazada por los socialistas —cuando tienen más de cien diputados en el Congreso—

mientras que lo que ofrecen ahora es «el sacrificio de la renuncia temporal». La renuncia ahora es para

salvar la democracia amenazada, y modernizar el Estado. El documento es todo un programa de Gobierno

escrito desde la oposición, y con el ánimo de que el Gobierno en ejercicio, que es el de su gran adversario

politico, lo haga suyo, y así sea una cosa de ambos. Pero el Gobierno no tiene un programa de estas

características, no ha redactado su documento, pero es preciso reconocer que el presidente Calvo-Sotelo

tuvo estas tres iniciativas importantes: Mando único antiterrorista, reordenación del barullo autonómico

mediante la armonización Martín Villa, y los papeles de Enterría, y el Acuerdo Nacional del Empleo, que

son los asuntos básicos del documento socialista. Lo que le ocurre a Leopoldo Calvo-Sotelo es que no

tiene a su lado a dialécticos, no tiene un solo exponente de épica ideológica siglo XIX, no ha puesto a

trabajar a tecnócratas de la Administración Pública y de la Economía de una sociedad libre; le han dejado

sin radio, sin televisión y con escasa Prensa; carece de demagogos afortunados para decirle al pueblo que

lo va a hacer «próspero y feliz», y a la cabecera aparente o escondida de su partido, Suárez-Abril-Rodrí-

guez Sahagún-Calvo Ortega-Arias Salgado, es como unos grandes almacenes del Poder, pero en rebajas.

Los socialistas tienen de todo aquello, y más que nadie, de radio. Prensa, televisión y medios

inalámbricos de comunicación y de convicción con los poderes fácticos.

Pero el documento no es otra cosa que una proclama bien hecha. No se puede hacer nada como se dice

ahí, aunque deben hacerse muchas cosas de las que se dicen ahí. El Gobierno debe hacer en seguida su

documento, porque el partido no puede hacer otra cosa que. conmemoraciones. Los socialistas urgen el

mapa autonómico, o de lo contrario convierten el documento en un arma arrojadiza de oposición, y no es

por otra cosa que por su gran temor, y su gran pasión, por Andalucía. Ya se sabe que el PSOE

contemporáneo es una mezcla vasco-andaluza, Felipe, Guerra, Múgíca, Redondo, y ese podría ser su

tendón de Aquiles. Abriremos el verano con los papeles de Enterría, y lo vamos a enriquecer de

documentos y de Fundaciones. Mientras esto sucede, el pueblo destinatario exclama: «¡Hay que ver el

tiempo que tienen nuestros políticos para escribir, para imaginar, y para idealizar! ¡Es que no les queda

tiempo para hacer!»—Emilio ROMERO.

 

< Volver