Autor: Urbano, Pilar. 
 Entrevista con Emilio Rodríguez Román, Director General de Seguridad. 
 "Entre alcaldes y fuerzas del orden en Guipúzcoa no hay divorcio: hay tensión"  :   
 "Es una invención calumniosa que las "fuerzas paralelas" de violencia (como A.T.E.) actúen bajo protección policial". "La solución total del problema de las provincias vascongadas exige un tratamiento coordinado y la colaboración de todos". 
 ABC.    15/09/1976.  Página: 1,80. Páginas: 2. Párrafos: 31. 

ENTREVISTA CON EMILIO RODRIGUEZ ROMAN, DIRECTOR GENERAL DE SEGURIDAD

"ENTRE ALCAIDES Y FUERZAS DEL ORDEN EN GUIPUZCOA NO HAY DIVORCIO: HAY TENSION"

«Es una invención calumniosa que las "fuerzas paralelas" de violencia (como

A.T.E.) actúen bajo protección policial»

«Los alcaldes guipuzcoanos nos han pedido atención preferente y estudio profundo

de su situación. Y la tendrán», ha manifestado el director general de Seguridad,

don Emitió Rodríguez Román, enjuiciando el conflicto del País Vasco. El señor

Rodríguez Román, que fue hasta hace poco gobernador civil de Guipúzcoa, ha sido

visitado por los quince alcaldes guipuzcoanos que se han desplazado a Madrid

después de

los sucesos de Fuenterrabia, y que han sido recibidos por el ministro de la

Gobernación y otras autoridades.

El ministro, señor Martín Villa, con altos cargos de su Departamento,

realizará este mismo fin de semana una visita a Guipúzcoa, Vizcaya y Álava para

conocer sobre el terreno los problemas que han alterado el orden público en los

últimos días. Sobre estos problemas, la tensión entre alcaldes y fuerzas del

Orden Público, habla para ABC el director general de Seguridad.

—Ayer recibió usted a quince alcaldes guipuzcoanos.

- Las puertas de la Dirección General de Seguridad están abiertas a todos. A

todos siempre que vengan con buena intención, con motivos fundados y serios... y

yo tenga un rato para ellos. He recibido a esos alcaldes y a otros que han

venido individualmente o han consultado por teléfono. De todos modos debo decir

que esos quince alcaldes no sólo venían a verme por mi condición de director

general de Seguridad y porque tienen problemas de orden público, sino también

apoyándose en la confianza de un conocimiento anterior: yo he sido, acabo de

ser, gobernador civil de aquella zona. Les conozco bien. Algunos de esos

alcaldes han sido nombrados por indicación mía. He visitado sus Municipios, he

dialogado con todas esas Corporaciones locales. Entiendo sus puntos de vista,

sus problemas, lo que desean y lo que reclaman. No puedo ignorar que todo ello

les ha franqueado en nuestra conversación.

— Pero, además de ese viejo conocimiento, los quince alcaldes guipuzcoanos han

venido a este despacho en busca de soluciones de la Dirección General de

Seguridad. ¿No es así?

— Sí, así es. Han venido a plantear el grave problema de disturbios y tensiones

que tienen en plena virulencia. Y buscar cauces y vías de solución en

colaboración con las autoridades centrales.

¿QUE PIDEN LOS ALCALDES?

— Usted que conoce bien a esos alcaldes, según me ha dicho, sabrá si su actitud

de protesta y reivindicación responde sólo a los hechos o también a posturas

ideológicas...

— ¿Quiere usted preguntarme si esos alcaldes son políticamente afines a grupos

subversivos, violentos, de oposición al Gobierno? Puedo decirle que no. Son

alcaldes «normales». Cada cual con su filiación política, que por discreción no

voy a desvelar. Guipuzcoanos de distintas tendencias: nacionalistas,

tradicionalistas, monárquicos .. De todo hay. Pero lo que les une, y nos une,

por encima de la política, es ese deseo auténtico de búsqueda de soluciones

viables para la situación de toda aquella región. Algunos de ellos han asistido

conmigo a entierros y funerales de víctimas del terrorismo vasco; otros han

recibido amenazas personales o han sido objeto de violencia.

— Concretamente, ¿qué han pedido?

— Ayuda, apoyo, estudio de sus problemas, y lo tendrán. Un estudio

interesado y profundo, una atención preferente. Su problemática es muy peculiar.

Aceptan cabalmente el planteamiento del Gobierno sobre el tema de las regiones,

y su aplazamiento hasta las futuras Cortes. Pero, entre tanto, piden la

distensión.

- Una lectura, incluso poco atenta, a los periódicos diarios informa a

cualquiera de las demandas continuas del País Vasco en todos sus niveles:

Estatuto de autonomía, potenciación de las corporaciones locales,

restablecimiento de las foralidades, reconocimiento de las peculiaridades

vernáculas y regionales. Pero además...

—Plantean problemas de reconocimiento de sus símbolos, de aplicación más

generosa de la amnistía y, evidentemente, una mayor coordinación entre las

autoridades locales y policiales.

LOS ALCALDES Y LAS FUERZAS ARMADAS

—Hemos llegado al corazón del fruto, señor Rodríguez Román. ¿Hay, en efecto, un

divorcio entre los alcaldes y los representantes del orden público en la zona

vascongada?

—Divorcio, divorcio..., no. Efectivamente, debía haber mejor entendimiento. Pero

no es una actitud general. Mire usted, por ejemplo, yo mismo: he sido gobernador

civil un par de años, y ahora estoy al frente de esta Dirección General,

precisamente. Luego..., en mi caso, no ha habido divorcio.

—Según parece, algunos alcaldes han solicitado el desarme de las Fuerzas de

Orden Público.

—No. Los alcaldes no han pedido el desarme. Saben lo que eso significa. ¿Qué

pasaría si retirásemos las fuerzas y dejásemos hacer y deshacer a los grupos

revolucionarios y violentos, que utilizan, como ahora, un luctuoso suceso para

provocar desórdenes en la calle? Se lo voy a decir: que los propios alcaldes

pedirían la presencia de las Fuerzas Armadas.

—¿Para reprimir manifestaciones?

—No. Para reprimir manifestaciones, no. Para reprimir los desórdenes públicos.

— Están interviniendo las Fuerzas de Orden Público en «manifestaciones»

callejeras. Y la manifestación es ya un derecho ciudadano.

— Están interviniendo cuando se viola la Ley y se ataca, con violencia, a

personas y cosas, cuando se queman vehículos y se agrede a agentes del Orden

Público. Insisto: la solución tota! del problema de las provincias vascongadas

excede a mi exclusiva responsabilidad y exige un tratamiento coordinado,

contando —subráyelo usted bien- con la colaboración de todos. De tollos. Se

trata de conjugar el imperio de la ley y de la autoridad con lo comprensión de

los específicos problemas sociales de una zona.

-¿Qué resultados han dado las otras entrevistas oficiales de los alcaldes en

Madrid?

—Por parte del ministro de la Gobernación y del director general de Política

Interior, los alcaldes guipuzcoanos han encontrado una acogida cordial y una

sincera voluntad de entendimiento de su grave situación. Vamos a abordar el

estudio con interés máximo. Inmediatamente, el ministro y otras altas jerarquías

de la Administración se desplazarán a aquella zona. Por cierto, esos viajes

estaban programados desde antes de estos disturbios y, naturalmente, desde antes

de la muerte de Zabala. Me gustaría que lo hiciese usted constar.

(Lo apunto. Y también que el ministro Martín Villa viajará el viernes 17 a

Guipúzcoa; el sábado 18, a Vizcaya, y el lunes, 20, a Álava. Le acompañará en

sus desplazamientos y visitas el director general de Política Interior, Sánchez

de León.)

EL OTRO TERRORISMO

—Exaspera a muchas autoridades y a amplios sectores de la población civil

vascongados la acción de las llamadas fuerzas «paralelas»; la A. T. E., por

ejemplo, que responde a la violencia E. T. A. con violencia de signo contrario,

y al parecer hay quien piensa que bajo protección de las mismas fuerzas

policiales. ¿Qué me dice de ello?

—Se ha exagerado muchísimo ese tema de la A. T. E. y las «fuerzas paralelas».

—Pero existen y actúan. Son otro terrorismo.

—Se vigila estrechamente para que ningún hombre de las Fuerzas d« Orden Público

caiga en la tentación de utilizar esos «servicios», y se trata, por todos los

medios, de reprimir tu actuación y evitar su violencia. En cuanto a eso otro de

que trabajan bajo la tutela policial, es una invención calumniosa. También yo

podría decir ahora, al Irse usted, que su visita obedece a... recibir consignas

mías, porque es usted mi enlace.

—Tema de investigaciones. Dos muertos en Montejurra, uno en Almería, ahora esta

otro de Fuenterrabia... ¿Se esclarecen las responsabilidades?

—Cuando hay una muerte se instruyen diligencias judiciales. Se han instruido y

se siguen en los tres casos que usted ha mencionado. La autoridad judicial

fijará, establecerá los hechos y las presuntas responsabilidades, incluso la

declaración de que no existe responsabilidad penal. Sea lo que fuere, nosotros

colaboraremos siempre con la autoridad judicial.

—Concluyo: En estos momentos, en Guipúzcoa, ¿hay problemas de orden público... o

problemas con las Fuerzas de Orden Público?

—Hay tensión, es innegable. Es un problema muy complejo, en el que se dan cita

aspectos sociales, políticos y de orden público. Desde mi parcela concreta,

deseo contribuir con eficacia a la solución. Hay que llamar a la calma, a la

serenidad y al buen juicio de todos y orillar extremismos.—Pilar URBANO.

 

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