Los asesinados de Guipúzcoa. 
 Solemne funeral y sepelio esta tarde  :   
 Se hace unánime la indignación y la repulsa por los criminales atentados. 
 El Alcázar.    05/10/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 11. 

Los asesinados de Guipúzcoa.

SOLEMNE FUNERAL Y SEPELIO ESTA TARDE

Se hace unánime la indignación y repulsa por los criminales atentados.

SAN SEBASTIAN. A las cinco y media de esta tarde se celebra en la iglesia del ´ Buen Pastor de la capital donostiarra el solemne funeral por el alma de don Juan María Araluce Villar, Presidente de la Diputación de Guipúzcoa, Consejero del Reino y Procurador en Cortes, asesinado en las primeras horas de la tarde de ayer por un comando de ETA, atentado en el que también murieron tres policías de su escolta y el chófer.

Para asistir a la ceremonia religiosa y al sepelio que se efectuará seguidamente, se han desplazado a San Sebastián los miembros del Consejo del Reino, con su presidente don Torcuato Fernán-dez Miranda, el ministro de la Gobernación, señor Martín Villa, el vicesecretario general del Movimiento, y altas personalidades de la vida nacional. La trágica muerte del señor Araluce, así como la de los cuatro miembros de su escolta, ha motivado numerosas muestras de indignación y repulsa por parte .de los diversos sectores políticos del país.

En el salón de actos del Palacio Provincial, ha sido instalada la capilla ardiente de don juán María Araluce Villar, quien en féretro abierto yace bajo la bandera nacional, sobre la que se ha colocado el bastón de mando correspondiente a su condición de presidente de la Diputación. Dan vela al féretro funcionarios de la Corporación, y son muchos los donostiarras que a lo largo de la noche y en la mañana de hoy han desfilado ante el cadáver del señor Araluce, firmando en los pliegos colocados en el zaguán del Palacio Provincial, al que han llegado innumerables testimonios de pésame de toda España. En la capilla privada del palacio dijo una misa el vicario general de la diócesis, a la que asistieron todos los diputados y muchos funcionarios.

También a primeras horas de la noche quedó instalada, en el salón del Trono del Gobierno Civil de Guipúzcoa la capilla ardiente con los cadáveres de los dos subinspectores de segunda del cuerpo general de Policía y del conductor del Parque Móvil de la Policía Armada, asesinados junto al presidente de la Diputación y a su chófer. Una vez instalados los féretros en dicho salón, cubiertos por la bandera nacional, comenzaron a llegar coronas de flores ofrecidas por diversas entidades. Montan guardia en la capilla ardiente miembros de la Guardia Civil y de la Policía Armada. Desde los primeros momentos, el desfile de personas ha sido incesante. Sobre las diez de la noche llegaron el director general de Seguridad, el gobernador civil de Guipúzcoa y las autoridades provinciales.

El entierro del cadáver de don Juan María Araluce Villar se efectuará en el cementerio de Pollos, y estarán presentes, además de las altas representaciones del Estado ya citadas, el presidente director general adjunto de la Confederación de Cajas de Ahorros, así como el presidente del Consejo de Estado, señor Oriol y el señor Fernández de la Mora, presidente de la UNE, a la que pertenecía el señor Araluce. Don Gonzalo Fernández de la Mora ha enviado al presidente del Gobierno el siguiente telegrama:

"Excelentísimo señor presidente del Gobierno: En nombre de la Junta

Directiva de Unión Nacional Española, expresóle indignación y repulsa asesinato de nuestro promotor, Juan María Araluce, al propio tiempo que solicito del Gobierno enérgicas medidas para imponer el orden público, gravemente amenazado, y para restablecer la paz y seguridad nacionales.

Araluce, que ha dado su vida por España, por Guipúzcoa y por la Monarquía tradicional, exige que su sacrificio no sea infecundo.

Respetuosos saludos, Gonzalo Fernández de la Mora, presidente de U.N.E."

El cardenal-arzobispo de Madrid, monseñor Enrique y Tarancón, ha dirigido a su vez, al obispo de San Sebastián el siguiente telegrama:

"Profundamente apenado criminal asesinato, condeno una vez más hechos como este que impiden convivencia ciudadana y me uno al dolor y oraciones de Vuestra Excelencia por las víctimas, pidiendo, como lo hacía Vuestra Excelencia en reciente y también doloroso ocasión, que esta sangre sea precio de reconciliación para que nos impida caer en la tentación de nuevas y renovadas violencias.

Al unir mis oraciones a las de Vuestra Excelencia y de toda la comunidad diocesana, ruego transmita mi personal y sincera condolencia a ¡os familiares de las víctimas". Firmado: Cardenal Tarancón.

 

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