Biografía     
 
 Arriba.    05/10/1976.  Página: 10. Páginas: 1. Párrafos: 13. 

BIOGRAFÍA

Don José María de Araluce y Villar nació el 24 de junio de 1917 en Santurce (Vizcaya). Estudió Derecho en ¡a Universidad de Deusto y se doctoró en la Facultad de Derecho de la Universidad de Madrid.

Teniente piloto en la aviación de caza, combatió con los piquetes durante la guerra civil. Pertenecía a la Hermandad de Alféreces Provisionales.

En 1944 ingresó en el Notariado obteniendo por oposición en 1947 la Notaría de Tolosa.

E! señor De Araluce y Villar era Consejero del Reino. Procurador en Cortes en representación de la Diputación Provincial de Guipúzcoa, presidente de la misma desde 1968. Asimismo, y por elección de los Procuradores de Administración Local, era miembro de la Comisión Permanente. Igualmente era presidente de la Asociación Local de Cabezas de Familiar y consejero de !a Unión de Asociaciones Familiares.

También era presidente del Consejo de Administración de la Caja de Ahorros Provincial de Guipúzcoa, miembro del Consejo de Patronos para los centros civiles de la Universidad de Navarra y formó parte de la Comisión organizadora de la UNE (Unión Nacional Española). Era vicepresidente del Grupo Parlamentario Regionalista.

Formó parte de la IX Legislatura como Procurador en Cortes en representación de la Diputación Provincial de Guipúzcoa, siendo reelegido en octubre de 1971, entrando a formar parte de la X Legislatura. En ella estaba adscrito a las Comisiones de Leyes Fundamentales y Presidencia del Gobierno y a la de Presupuestos.

Perteneció también a la Comisión Permanente de las Cortes, en representación de los Procuradores de Administración Local hasta su cese en la misma por incompatibilidad con el cargo de Consejero del Reino.

Estaba casado con doña María Teresa Letamendía Gitiz desde 1949 y tenía nueve hijos.

Araluce y el tema vasco «Sentimos la tragedia del terrorismo en nuestra propia carne... Lamento tener que vivir un triste protagonismo, con toda mi provincia, por estos hechos de asesinatos y agresiones, a personas e instituciones, y por el orden público quebrantado», declaraba a «ABC» en marzo del pasado año, Juan María de Araluce y Villar, Presidente de la Diputación de Guipúzcoa.

«Si tuviéramos un buen diagnóstico —declaraba hace menos de dos meses— tendríamos curada la enfermedad ETA.« Por otro lado, respecto a la violencia de la extrema derecha, consideraba que «era un error fundamental el que alguien pudiera creer que así se pueda neutralizar el terrorismo.

•Soy partidario de la exoneración de

sanciones para la gente cuya motivación delictiva haya sido fundamentalmente política..., sólo así, todos unidos sobre los delitos políticos, podremos reconstruir España.» «En Guipúzcoa se recibiría con gran alborozo», respondía a la pregunta de un informador sobre qué supondría la amnistía política en el País Vasco.

«Por la representación política que ostento y como hijo que soy, por nacimiento, por estirpe y por residencia de este entrañable País Vasco, al que me cabe el honor de servir desde la presidencia de la Diputación Provincial de Guipúzcoa —decía el señor De Araluce en una carta que dirigió hace años al Vicepresidente del Gobierno, señor Carrero Blanco—, entiendo que es mi deber dirigirme a vos para hacer constar de forma pública mi dolorida protesta contra quienes pretenden involucrar al pueblo vasco en la criminalidad de un terrorismo extraño a nuestra tradición política y que, con independencia de los criterios ideológicos que cada uno podamos profesar, todos condenamos.»

 

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