Autor: Zulueta, Eduardo de. 
   Los agricultores denuncian a la propietaria del Coto de Caza Mayor     
 
 Ya.    26/11/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

Los agricultores denuncian a la propietaria del Coto de Caza Mayor

Varios agricultores propietarios de huertas colindantes a un coto de caza mayor denunciaron a su

propietaria porque los ciervos del mismo destrozaban todos los cultivos.

La solicitud de los vecinos estaba basada en la necesidad de adoptar determinadas medidas de defensa,

como el vallado de la finca, para impedir que continuaran los graves daños que ocasionaban las reses en

sus huertas. Esta denuncia fue resuelta por la Dirección General de Montes, Caza y Pesca Fluvial, que

declaró la improcedencia de adopción de tales medidas. Los labradores recurrieron entonces ante el

Ministerio de Agricultura, quien revocó tal resolución y obligó a la dueña del coto a establecer un

cerramiento en la finca.

El presente litigio comenzó debido a los incidentes provocados por la falta de una separación material

entre la finca de caza mayor y las huertas vecinas, que, junto a la enorme proliferación que en los últimos

tiempos habían adquirido loa cérvidos, hicieron de un hecho natural, la búsqueda de alimento, una

auténtica y constante amenaza para los labradores, que veían en peligro continuo sus cultivos.

Contra esta resolución del Ministerio de Agricultura, la propietaria de la finca de caza procedió a entablar

el correspondiente recurso contencioso administrativo ante la sala cuarta de nuestro Tribunal Supremo,

que, bajo la ponencia del magistrado don José Luis Ruiz Sánchez, dictó sentencia por la que se rechaza el

recurso de la dueña del coto. De la resolución de esta sala, que dilucidó la cuestión, se desprende que lo

que se pretendía atacar en el presente recurso es el acuerdo que imponía la obligación de establecer

medidas de defensa necesarias para que la caza mayor procedente de su predio no ocasione daños en los

cultivos agrícolas de los colindantes, imposición que tiene su fundamentación en la ley reguladora de esta

materia y que la parte actora considera que en este caso no tiene aplicación porque no se dan los

supuestos objeto de previsión que recoge el referido precepto y porque no se ha justificado la procedencia

de los cérvidos de la finca referida, así como la realidad de los daños ocasionados. Hay que considerar -

sigue diciendo la sentencia - que, según el plano levantado por un perito agrícola, las huertas de los

denunciantes se hallan protegidas por todos sus vientos o lados menos en uno: el correspondiente al de la

finca de la recurrente. La existencia de abundantes huellas de piezas de caza mayor en las fincas afectadas

y el considerable aumento de los animales en cuestión, junto con la realidad comprobada de los daños

ocasionados y su entidad cuantitativa, han motivado una reacción de los cultivadores limítrofes, que ven

amenazados sus sembrados ante la evidente proliferación de los animales, que pueden perjudicar, y

perjudican, los cultivos. Conjugados y comprobados todos los hechos anteriormente citados por

manifestaciones de los servicios de guardia y por el ingeniero de montas afecto al Servicio de Pesca

Continental, Caza y Parques Nacionales de la Jefatura Provincial, se pone de manifiesto 1a realidad de los

presupuestos concurrentes y exigibles para poder adoptar medidas de cerramiento adecuadas, recogidas

en la ley reguladora de esta jurisdicción, que imposibilitarían el acceso de los ciervos a las fincas de

cultivo. No existe entonces una actitud de correlación entre las señales de acotamiento reclamadas por los

agricultores y la solicitud de exterminio de los ciervos pedida por la propietaria del fundo. Finaliza la

sentencia con la desestimación del recurso y la confirmación de la resolución adoptada por el Ministerio

de Agricultura.

Eduardo DE ZULUETA

 

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