Otra vez sangre derramada     
 
 Ya.    05/10/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

S-X-76

EDITORIAL

Otra vez sangre derramada

•TANTAS veces hemos tenido que decir lo mismo: que los criminales atentados del terrorismo son una trampa; que lo que pretende es paralizar la pacifica evolución política del pais que reaccionar dando marcha atrás, confundiendo quizá la eficacia con los palos de ciego, sería hacerle el juego, caer en su trampa.

•TANTAS veces lo hemos dicho; y cada vez hemos tenido que i retorcernos el corazón, reprimir la natural Indignación y poner freno al sentimiento en nombre de la serenidad indispensable. Tuvimos que hacerlo hace unos días ante un atentado atribuible a la extrema derecha. Tenemos que hacerlo hoy con motivo del asesinato del presidente de la Diputación de Guipúzcoa, consejero del Reino, don Juán María de Araluce, y de varios funcionarios más.

HOMBRES buenos han caldo en el cumplimiento de su deber. Y, sin embargo, nuestro comentario tiene que ser de serenidad. Está todo tan claro Precisamente cuando el Gobierno está abriendo cauces de convivencia, y acaba de demostrarlo con actos inequívocos de cara al país y ante la opinión Internacional, viene este nuevo atentado, que se ha apresurado a rubricar la siniestra ETA. No se caiga en la trampa.

ESTO no quiere decir tolerancia en la indagación y persecución *"• de los culpables, ni lenidad en su castigo—(imperio Implacable de la ley!—, ni (trascendiendo el hecho concreto que motiva estas líneas) que no deba trazarse ya una neta divisoria entre los que de veras quieren participar en la evolución política del país y los que se oponen a ella, sean de la extrema derecha o de la izquierda los que, alardeando de ser más demócratas que nadie, están impidiendo esa evolución con su falta de sentido de la realidad, con su intransigencia y su incomprensión, con su negativa a colaborar en una transición pacífica, alegando que se trata del cambio, dé la reforma o de la ruptura "impuestos".

NADA se diga de su relación con esa extrema izquierda a la que están sirviendo de máscara para que engañe a la opinión. E* claro que no nos dirigimos a ese extremismo para hablarle en nombre de la democracia: ni sabe lo que e* ni a lo que obliga. Pero confiamos en que no sea Inútil invocar el sentido de responsabilidad de los otros participantes en alianzas y coordinaciones; que reflexionen serenamente si están en el buen camino; si el día de mañana la historia no les pedirá estrechas cuentas.

LAS balas terroristas no van sólo contra quienes las reciben ni contra los Intentos oficiales.´ van contra cuantos, también desde la oposición, quieren sinceramente libertad y paz. Ya es hora de que todos los que coincidan en esa aspiración, piensen como piensen, vean en qué gran medida sus intereses son comunes y, mediante su acuerdo, permitan la rápida culminación de un proceso político cuya prolongación sólo puede favorecer sucesos como el que hoy lloramos y acaso provocar decisiones extremas de una sociedad que no puede resignarse a este desangrarse, gota a gota.

 

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