El desafío a la Unión del Centro     
 
 Diario 16.    18/06/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

El desafío a la Unión del Centro

Las mieles del triunfo no impedirán, seguramente, que la Unión del Centro Democrático se plantee desde

ahora mismo el problema de cómo afrontar el doble desafío que tiene planteado: formar un Gobierno y

asegurar su propia supervivencia como partido político. De cómo sepa responder a ese reto el mosaico de

tendencias y personas aglutinado en torno a Suárez depende el porvenir del Centro, pero también la

perdurabilidad del equilibrio de fuerzas resultante de las elecciones.

La formación cíe un nuevo Gobierno no tiene por qué ser difícil aunque, sin duda alguna, serán muy

significativos los nombres que elija Suárez para constituirlo. Aunque los votos de la izquierda son

mayoritarios en el país, el Centro dispone de mayoría absoluta en el Senado —si no contabilizamos los

senadores nombrados por el Rey, a los que en principio hay que ´atribuir un carácter independiente—y

sólo le faltan ocho o diez escaños para controlar absolutamente el Congreso. Debe tenerse presente

además, que por 1o menos hasta que exista una nueva Constitución, el Gobierno no necesita una mayoría

aritmética en las Cámaras y debe contarse con la probabilidad de que "aterricen" en el terreno conquistado

por el Centro, sumándose a su grupo parlamentario, algunos diputados tránsfugas procésenles de otras

formaciones, por ejemplo da Alianza Popular. Por todo ello no son de prever dificultades para formar un

Gobierno con suficiente apoyo .parlamentario.

Lo importante será comparar de qué sectores del amplío Centro se extraen los futuros ministros. Desde

los azulados ex franquista? a los socialdemócratas, la gama de matices es muy extensa y será interesante

comprobar si predomina alguno de esos sectores. El propio Suárez parece haber expresado su preferencia

por los grupos más a la izquierda del conglomerado centrista, pero tal opción no dejaría de plantearle

problemas que podrían concretarse en fisuras y hasta en rupturas; Se agrietaría así una formación cuyo

consensos esté basado exclusivamente en la victoria compartida y en el liderazgo de Suárez.

Habrá, por tanto, Gobierno "monocolor" según todo parece indicar. Sólo un empeoramiento dé la

situación política o socioeconómica o la reaparición de la estrategia de la tensión, movida por los que no

desean que se consolide la democracia en España. podría hacer necesario un Gobierno de concentración

en el que estuvieran presentes todas las fuerzas democráticas. Tales fórmulas son sólo excepcionales y no

tienen ningún sentido en una coyuntura normal. El compromiso y la ambigüedad suele acompañar a esas

experiencias y nada sería más dañino en los presentes momentos en que se requiere decisión para hacer

frente a problemas que no permiten dilaciones. Tampoco tiene sentido, por eso, la "gran coalición"

Centro-PSOE que algunos han sugerido, lo que no excluye una actitud dialogante que se concrete en un

pacto que asegure el tránsito a la democracia y la pronta redacción de una Constitución.

El otro problema del Centro es llegar a hacer un partido, lo que resulta difícil, porque los elementos

centrípetos ya apuntados {victoria compartida y consiguiente usufructo del poder; liderazgo de Suárez)

deberán contrapesar el centrifuguísmo provocado por la heterogeneidad de orígenes y talantes. La derrota

demócrata cristiana asegura la permanencia en el Centro de los hombres de esa tendencia que ya no tienen

dónde ir. Tampoco tienen los otros componentes ofertas tentadoras de ningún tipo, parque cualquier

fascinación es inferior a la del poder. Pero cuando en el Parlamento se planteen algunos debates sobre

cuestiones calientes puede llegar a producirse un reajuste de fuerzas en función de los intereses y de las

tradiciones que podría llegar a afectar al porvenir del Centro. La tarea de hacer de esta coalición electoral

el gran partido de la derecha democrática española es difícil y no se alcanzaría sin desgarramientos.

 

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