Autor: Hernández Domínguez, Abel. 
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 Informaciones.    24/06/1977.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 3. 

PUEDE SER UN ERROR

Por Abel HERNÁNDEZ

EL «magma» de la. Unión de Centro Democrático se convierte en partido, si no hay quien lo remedie. La

operación, impuesta desde arriba, tiene aparentemente más riesgos que ventajas. Esta España nuestra se

está jugando estos días su futuro político. El mapa parece que se divide definitivamente en dos: la U.C.D.

y el P.S.O.E, ni una ni otra formación tiene, de momento, suficiente consistencia y coherencia interna

para asegurar el funcionamiento normal de un bipartidismo. Esto exige una gran madurez democrática, de

la que, desgraciadamente, carecemos.

La U.C.D. es un conglomerado informe, con dos aglutinantes: la personalidad del presidente Suárez y una

tupida red de pequeñas ambiciones personales. Ideológicamente, carece de columna vertebral. Dentro se

han instalado ocasionalmente tres ideologías que no son, en absoluto, por mucho que-se cierren los ojos

para no verlo, concordantes: el Liberalismo, la Democracia Cristiana y la Socialdemocracia. Las tres que

se alternan en el Poder en Europa. Y envolviendo a las tres, aderezándolo todo, la salsa omnicircundante

del franquismo, que no cesa. La U.C.D., partido unitario —si no hay quien lo remedie—, no tiene, no,

buena imagen; y la va a tener peor. Inmediatamente va a verse invadida por los «cien mil hijos» del

antiguo Régimen. Todo el centro-izquierda, el espacio político ´más valioso, se cede al P.S.O.E. sin

contrapartida. ¿A quién van a votar los españoles, que son auténticamente demócratas, que quieren el

cambio sereno, que no quieren colaborar con un socialismo marxista y republicano ni con una coalición

prevalentemente derechista y demasiado contaminada?

Toda esta prisa por unificar y uniformar al «partido del presidente», sin un proceso de maduración

siquiera, tiene como principal explicación el deseo acuciante de ganar las municipales. Todo se supedita a

esta obsesión: ganar como sea. Después, Dios dirá. El martes, en el Palacio de Congresos y Exposiciones,

puede quedar cerrada la operación. Está claro que el tránsito de cuarenta años de régimen personal a una

democracia, con una Monarquía constitucional, no se hace de la noche a la mañana con unas elecciones

generales. Aún quedan muchos resabios del pasado.

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