Autor: Cierva y Hoces, Ricardo de la. 
   Dialéctica de cuñas sobre el centro naciente     
 
 ABC.    02/07/1977.  Página: 3-4. Páginas: 2. Párrafos: 13. 

2 DE JULIO DE 1977.

PAG. 3

DIALÉCTICA DE CUÑAS SOBRE EL CENTRO NACIENTE

MIENTRAS se esperan noticias espectaculares —y se olvidan temas tan urgentísimos como el análisis

profundo d« las elecciones a nivel local, mesa por mesa— surge un primer debate de envergadura sobre el

Centro y sobre el perfil de la Unión del Centro. Este debate, por la calidad de sus promotores y por lo

serio de sus planteamientos es muy importante; porque demuestra, además, que el Centro, a pesar de su

situación in cunabulis (nació con su forma actual al anochecer del 3 de mayo) suscita un profundo interés

ante su victoria electoral y su clara conexión con la corriente popular de futuro.

Así, y no pretendo agotar la lista, José Ramón Alonso, imposible de esconder ni siquiera bajo tres

estrellas, proyecta históricamente en Pueblo la frustración moderada de la España contemporánea para

reabrir, ante el actual Centro, todas las posibilidades cegadas por nuestra sucesión de tragedias. Un

editorial de ABC trata de perfilar un cántico al

Por Ricardo DE LA CIERVA

Centro hacia la famosa derecha civilizada y utiliza para ello, con atención que agradezco mucho, dos

expresiones mías que son exactas; pero deberían completarse con otra, publicada también en ABC:

cuando al hablar de la reforma fiscal y económica afirmé que «esa será la piedra de toque para ver que el

centro no es un sucedáneo o un alias de la derecha». Tanto en ese mismo número de A B C como en otro,

algo anterior de Ya, José Luis Álvarez combina, acertadamente, un principio de análisis electoral con un

esquema de actuación política inmediata para el Centro.

Por su parte, en El País el profesor José Luis Aranguren, que retorna de las Américas más unamuniano

que nunca, se arranca por paradojas y caracolea por los aledaños del Centro que él dejó al marcharse, no

por el Centro real; pero, ¡cuánto obliga a pensar el profesor Aranguren hasta cuando caracolea! Por

último, y a esto voy, Luis García San Miguel, en el artículo más subrayado de cuantos desfilaron este año

sobre mi mesa, reabre, en su Interpretación del Centro, la dialéctica de las cuñas. Y aunque sea al margen

no quisiera terminar sin aludir al rapapolvo —bastante justificado— de Pablo Castellano a quienes, sobre

todo desde el Centro, tratan de halagar al P. S. O. E. para convertirlo, sin que el P. S. O. E. les haga,

naturalmente, maldito el caso, en una oposición domesticada e inoperante de tipo, digamos, bananero o

danubiano.

LA dialéctica de las cuñas se ensayó, con éxito innegable, en la campaña electoral de los senadores para

la democracia. Consiste en que, con la aprobatoria presencia de la izquierda, algún político que era del

Centro y que por las razones que sean (en todo caso lamentables) se apartó del Centro hiende las entrañas

del Centro mediante la introducción de durísimas cuñas que son, por supuesto, de la misma madera.

Ahora Luis García San Miguel aplica el mismo método en su inteligentísima, brillante y peligrosa

interpretación. Desconozco la filiación política concreta de García San Miguel antes y después de las

elecciones. Conozco sus cualidades de análisis y de penetración. Su artículo me estimula y me preocupa.

Por puro análisis de contenido —insisto en que ignoro su circunstancia política, e incluso su posible

peripecia persona] reciente— veo en él a un inequívoco hombre de centro. Que aplica su implacable cuña

dialéctica a lo que no le gusta de este Centro concreto.

No lo hace de manera sectaria ni menos demoledora. Dice cosas sumamente positivas, y muy

aprovechables, del Centro. Advierte que su interpretación puede equivocarse. Afirma que el Centro tiene

ideología: «la tienen, y muy vendible: la de la Reforma». Reconoce la sinceridad y la eficacia reformista

de los hombres del Centro. Les atribuye una total sinceridad democrática: «Los centristas son actualmente

claramente demócratas». Subraya la tesis fundamental —histórica— de lo que algunos llaman

despectivamente centro suarismo: «La democracia no hubiera venido sin la intervención decidida de

Suárez». Señala el camina indudable para el futuro inmediato: «El Centro constituye, a corto plazo, la

opción más democrática posible». «Suárez parece ser la máxima posibilidad democrática del país».

Incluso se pasa en el elogio de la improvisación electoral centrista: «En poco tiempo montaron de la nada

una cucaña que funcionó a las mil maravillas». Y termina con un rapto de comprensión: «En resumen,

van a seguir mandando buena parte de los de siempre, pero, y esto es muy importante, de otra forma. Lo

cual, después de todo, en un primer momento quizá no esté mal.» La sospecha de García San Miguel

sobre la asimilación populista del Centro no es un peligro, sino una acertadísima intuición.,

PERO junto a estas netas objetivaciones de la comprensión analítica, García San Miguel introduce

numerosas cuñas que conviene exponer con su mismo talante abierto y noble.

Primero. «Los centristas son, en su gran mayoría, profesionales liberales y funcionarios públicos de buen

nivel, esto es, personas de clase media alta». Poseo innumerables datos en contra de esta hipótesis. En mi

provincia, Murcia, estos datos con abrumadores; y sé que también en otras muchas. como bien señala José

Luis Álvarez. Y no me refiero a rotantes, sino a militantes. El 70 por 100 largo de los militantes de U. C.

D. en Murcia son clase media-media, media baja y obrera; el Centro ha ganado netamente en Tecla, por

ejemplo, en Loria, en Murcia, capital, Cartagena. En Madrid, U. C. D. ganó en Carabanchel y rano

menos, e incluso perdió en alguna zona residencial. ¥ no son más que ejemplos.

Segundo. «Escasean en cambia los empresarios y banqueros». Absolutamente desviado. Millares de

empresarios medios y pequeños están en el Centro. Tengo menos datos de banqueros; pero desde luego

conozco varios casos de pertenencia o de aproximación. Por lo demás si este dato es una crítica

contradice a la primera tesis.

Sobre militancia de obreros y clase Media baja en U. C. D. brindo a García San Miguel la asombrosa

página central de La Verdad el 12 de junio pasado; y era un ejemplo entre cien. Cuando se publiquen los

datos de militancia con óptica sociológica puedo asegurarle que variará su hipótesis. Hoy por hoy sólo

puedo aducir la vivencia de la campaña. Parece que el inteligente profesor ha presenciado alguna

campaña desangelada (aunque muy efectiva, según resultados) con lectura de discursos. No sé. Pero en

inedia docena de provincias en torno a i» mía, y en ella, la campaña del Centro fue vivísima; actuaron y

se descubrieron —se formaron— espléndidos oradores populares directos.

Tercero. En la más injusta de sus críticas, García San Miguel acusa al Centro de carecer de ideólogos, de

intelectuales, de periodistas, de hombres de cultura; y de suplirlos con burócratas.

Es un desliz que nos apena y hasta nos humilla un poco a los intelectuales, » los periodistas, a los

profesores del Centro. Por lo injusto, por lo apresurado Véase esta lista incompleta extraída de los

candidatos electos; que podría multiplicarse por cien con los hombres y mujeres del Centro que son

hombres de cultura; y no son parlamentarios hoy.

No le dicen nada a García San Miguel hombres como Clavero. Luis Gámir, Mayor Zaragoza. García

Añoveros, Meilán, Jiménez de Parga, Sentís, Cabanillas (como hombre de cultura, aparte de político, y

esto vale para otros casos), González Seara, Cisneros, Sáenz Diez, Olives, Martín Oviedo, Apostua,

Lasuén, Esteban Mompeán. Fernández Ordóñez, Miguel Herrero, Camuñas, Chueca. Alvarez de Miranda,

López Henares, Antonio Fontán, Bailarín, Garrigues, Royo Villanova? Seguro que me dejo muchos. ¿No

están en el Centro, aunque no todavía en las Cortes, cabezas políticas como varios ministros y altos

cargos, Castedo, Fraile, José Luis Alvarez, Tusell, y docenas más?

Cuarto y último: Son clarísimamente de derechas. Son, hoy por hoy, la médula de la derecha.» Qué va.

Cuando el presidente del partido, y del Gobierno, ha preconizado para U. C. D. una política de centro-

izquierda no estaba haciendo metáforas ni demagogias, Para demostrarlo, eso si sólo tenemos el futuro. El

Centro está en situación naciente. Pero dice la química que es precisamente entonces cuando las síntesis

nuevas despliegan su energía más Incontenible.

—Ricardo DE LA CIERVA.

 

< Volver