Autor: Campoamor, José María. 
   Alberti, los republicanos y los colores de la bandera     
 
 Informaciones.    27/05/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

Alberti. los republicanos y los colores de la bandera

MADRID. 27 (INFORMACIONES).

Don José María Campoamor nos escribe, comentando algunos aspectos de una crónica que publicamos el

pasado día 24, con motivo de la llegada del poeta Rafael Alberti a su tierra natal de Cádiz. Con mucho

gusto recogemos las observaciones eruditas y cordiales de nuestro corresponsal, que dice así:

«Cita el cronista un fragmento de las Memorias de Alberti, que leí en su día, y en el que recuerda haber

visto izar en Rota el 14 de abril de 1931 "la vieja bandera de la primera República", tricolor. Creo

recordar que Alberti escribió que vio izar una bandera tricolor que alguien había conservado desde 1873,

más exactamente. Es igual.

La primera República duró brevísimo periodo y, como es sabido, fue absolutamente caótica. Por si fuera

poco la guerra carlista en el País Vasco, en Navarra y en Cataluña, porciones del Sur peninsular se

declararon cantonales y uno de esos cantones declaró la guerra a Alemania. Uno de los cuatro Presidentes

fugacísimos —republicanos muy austeros y honrados los cuatro— tomó, sin decir palabra a nadie fuera

de su hogar, el tren para París, y España se enteró al día siguiente. El gran liberal republicano don Emilio

Castelar hubo de enviar muy a pesar suyo tropas del Ejército contra los cantonales, artillería incluida. Y,

como ha sucedido más de una vez en muchos países, este completo caos acabó en punta, con un golpe de

Estado militar —por cierto, incruento.

Con tales perspectivas, nada en absoluto tiene de extraño, ni de particularmente sorprendente que

hubieran aparecido algunas banderas con el famoso "morado" —invención pseudohistórica que no va más

allá de la secta exaltada de los llamados "comuneros" en tiempos de la desdichada tiranía de Fernando

VII— por alguna provincia del Sur; en forma que lo anotado por Alberti cabe muy bien haya sido

efectivamente así, tal como se lo contaron: Que era una bandera guardada desde 1873.

Hay, empero, un pequeño error. Sencillamente, no se trataba de "la bandera de la primera República". La

bandera española de la primera República fue la roja y gualda, espontáneamente brindada a la nación por

el rey ilustrado y liberal Carlos III —respetadisimo y hasta querido de muchos republicanos cultos— en

1785. El patriotismo y la cultura de los prohombres republicanos de 1873 no les permitió admitir que

fuera cambiada una enseña nacional que acertadamente no consideraban monárquica ni republicana, sino

española, lógicamente nacida y derivada de los más viejos colores españoles: los de la gloriosa "senyera"

de Cataluña y de la Corona de Aragón, y los que más se repiten no sólo en el pendón rojo carmesí de

Castilla, que porta a caballo Cortés en el tan visitable Museo de América, sino en la gran mayoría de la

heráldica de las ciudades españolas de todos sus antiguos reinos.

La primera República sufría tan sólo la presencia subversiva del cantonalismo como la del carlismo. La

República tenia un congreso de diputados, un Gobierno responsable ante él mismo y un presidente. El

Congreso ´tuvo el acierto indudable de respetar la bandera de todos los españoles.

Cuenta don Miguel Maura que él y Azaña se quedaron de una pieza cuando al llegar a la Puerta del Sol

vieron la bandera tricolor. Entre los prohombres republicanos de abril de 1931 es notorio que los había

cultísimos, como Azaña mismo, don Fernando de los Ríos, el propio Maura, el doctor Marañón y otros.

Dar por buena la bandera tricolor fue —precisamente— la primera ocasión en que aquellos varones se

dejaron arrollar. Y constituyó un enorme error político mejor dicho, impolítico, completamente gratuito, y

que causó grandísimo daño a la recién nacida institución. Muchos republicanos lo han reconocido así más

tarde.»

 

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