Que hablen claro     
 
 Informaciones.    03/09/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

QUE HABLEN CLARO

DE repente, cuando nada hacia pensar que estuviésemos en vísperas de una crisis política, estallan a la luz

pública las contradicciones y diferencias internas de la Unión de Centro Democrático, partido vencedor

en las elecciones del 15 de junio y que dirige en la actualidad un Gobierno de mayoría, como es normal

en un sistema democrático.

A pesar de los mentís oficiales, hay suficientes indicios que señalan que existe mar de fondo en el equipo

gubernamental. Si desde determinados sectores de la derecha —quizá los marginados del Poder en el

verano de 1976— se ha lanzado el torpedo de «Gobierno de concentración» contra don Adolfo Suárez, ha

sido porque algo ocurre en el interior de la Unión de Centro Democrático, e incluso del Gobierno. Parece

raro que sin algún apoyo desde los sectores gubernamentales o de U.C.D., los rectores de esta operación

política que parece ir contra Suárez y que acaso cuenta únicamente con el apoyo personal de algunos

líderes y de partidos minoritarios deseosos de salir de su aislamiento, se hubiesen decidido iniciar el

ataque.

De ahí que lo peor de esta crisis sea su oscuridad. Nadie sabe con certeza lo que ocurre en U.C.D. De vez

en cuando afloran a la superficie pugnas por las secretarias o por homologarse con tal o cual

Internacional, y, hay que recordarlo ahora, afloran también las tensiones que se produjeron en el momento

de elaborar el plan económico y la reforma fiscal. Pero no sabemos más. ¿Quiénes, por qué y en qué se

dividen los miembros de una coalición electoral para el 15 de junio, que en menos de sesenta días cometió

la proeza-record de transformarse en partido? ¿No estarán pagando ahora ese parto de los montes que fue

constituirse en partido?

Ante la ausencia de respuestas a todas estas interrogantes, creemos que lo oportuno es pedir elementos de

juicio, que los implicados en la crisis hablen y no respondan con evasivas o con voces de aparente

optimismo, más propias de jefes de relaciones públicas que de políticos o gobernantes. Las opiniones

emitidas estos días son las de las partes interesadas y conocedoras del juego que se traen entre manos,

pero son siempre oscuras. E1 país necesita información clara y seria. Esta crisis trae un tufo rancio a

maniobras cortesanas de la "belle epoque», que empalma con la tradición de estas últimas décadas de

informar a la sociedad de un desenlace mediante el oportuno decreto en el «Boletín Oficial del Estado».

Demasiados pactos de silencio existen ya en el mundo político para que nos limitemos a ser meros

espectadores desinformados, cuando se está decidiendo sobre el porvenir del proceso democrático del

modo menos democrático posible.

 

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