Autor: Ramírez, Pedro J.. 
 El Gobierno-La UCD. 
 En crisis permanente, sin crisis inmediata     
 
 ABC.    02/10/1977.  Página: 6. Páginas: 1. Párrafos: 16. 

ABC. DOMINGO. 2 DE OCTUBRE DE 1977. PAG. 6

La semana POLÍTICA

EL GOBIERNO LA U. C. D.

EN CRISIS PERMANENTE, SIN CRISIS INMEDIATA

«Encontré al presidente del Gobierno terriblemente cansado», escribía anteayer Ricardo de la Cierva a

modo de hilo conductor de su apasionante artículo publicado en ABC. El cansancio del presidente Suárez,

como hace meses —no tantos como parece— el cansancio del presidente Arias, significa mucho más que

el mero desgaste personal en el desarrollo apasionado de un programa de Gobierno. Los profundos surcos

en el rostro de Carlos Arias, las ojeras y ese par de años de más que —según el flamante senador por

Murcia— se echa encima nada mes Adolfo Suárez, simbolizan principalmente la Inevitable erosión de

toda opción de poder ejercida de forma personalista en un contexto democrático.

Y si bien la comparación no puede transformarse en equivalencia, ya que la vitalidad política del líder del

colectivo centrista es Infinitamente superior a la del frustrado senador por Madrid, es Indudable que la

Unión de Centro Democrático, tanto a nivel de partido como a nivel de solución de Gobierno, vive desde

hace semanas en una situación de crisis permanente.

LA VERSIÓN OFICIAL NO ERA CORRECTA

Hasta ahí el contexto. Vayamos con el Último episodio. El personal de servicio en e1 Palacio de la

Moncloa ha quedado sumido en un mar de perplejidades al leer ayer el relato de los periódicos sobre la

actividad gubernamental de la tarde del Tiernas. Ellos vieron a los nueve coches oficiales llegar

prácticamente a la vez al filo de las siete de la tarde, y ellos los Vieron marcharse tres horas y media

después con una cadencia de escasos segundos.

La versión oficial tal vez fuera la más Constructiva, considerando el marco de rumores que, a modo de

estela, había dejado tras de si la dimisión de Ignacio Camuñas. Sin embargo, no era la correcta. SI

presidente Suárez no recibió sucesivamente a sus tres vicepresidentes v a sus seis ministros economices,

tal y como se nos dio a entender a cuantos pulsamos los cauces Informativos ordinarios, sino que celebró

con ellos una exhaustiva reunión conjunta, equivalente de hecho a ese Consejo de Ministros —segundo

en cuarenta y ocho horas—- cuya no convocatoria sembró de alarma las redacciones de Madrid.

Testigos presenciales afirman que los rostros de los ministros reflejaban casi unánimemente una ancha

satisfacción a la salida. La reunión había sido tan tenca como de costumbre —las medidas previstas son

para unos excesivamente duras, para otros excesivamente blandas—, pero se había conseguido un amplio

consenso en torno al programa del profesor Puentes Quintana. «En estos momentos es lo único que puede

hacerse», cuentan que oyeron decir a alguno de los otrora más reticentes. «Dentro de la economía de

mercado claro, subrayó una segunda voz.

NI UNA SOLA VEZ LA PALABRA CRISIS

Y a lo largo de esos doscientos minutos largos el presidente Suárez no pronunció ni una sola vez la

palabra crisis, al menos en su acepción referida al relevo ministerial. Esta es, por lo tanto, la sensación

con la que los miembros del Gabinete han afrontado el fin de semana: los acontecimientos, si los hubiera,

quedan congelados hasta después de la celebración de los próximos dos Plenos de las Cortes. El primero,

convocado en torno a temas tan «inflictivos como la amnistía y la regulación del voto de censura. El

segundo—prueba de fuego para el patriotismo de todas las fuerzas políticas—, circunscrito alrededor de

la estremecedora situación económica.

De todo ello se deduce que si bien la U. C. D. vive en crisis permanente el «affaire Camuñas no ha tenido

entidad suficiente como para provocar una crisis Inmediata. Y eso a pesar de que el líder del P. D. P.,

poderosamente Influido por dos parlamentarlos tan brillantes e Insatisfechos como el diputado gaditano

José Manuel Paredes y el senador granadino Antonio Jiménez Blanco, tratara de trasplantar su problema

personal al terreno de la discrepancia Ideológica.

CAMUÑAS NO ENCABEZARA NINGUNA ESCISIÓN

Lo que no quiere decir que Camuñas no esté expresando un sentir ampliamente extendido dentro de la

U.C.D. cuando se lamenta de la precipitada operación unitaria. De muy parecida forma se manifestaba

Fernández Ordóñez cuando hace exactamente una semana aseguraba en estas mismas páginas que «no

comprendo muy bien esa prisa en tratar de definir a la U.C.D. como una entidad homogénea, cuando es,

acusadamente pluralista». La pervlvencia de las estructuras de los principales partidos integrados en la

coalición es, por otra parte, un secreto a voces: ahí está, a falta de mejor prueba, el comunicado emitido

por la ejecutiva del Partido Demócrata Cristiano —Alvarez de Miranda,

Iñigo Cavero y compañía—, al final de «u reunión de esta semana.

Quienes hemos podido hablar con Camuñas en el transcurso de las últimas horas tenemos la impresión de

que el ex ministro de Relaciones con las Cortes no pretende encabezar ningún movimiento de disidencia

dentro de la U. C. D. Tratará todo lo más de afianzar su propia personalidad y la de su exiguo grupo —

una docena de parlamentarios, repartidos «fifty-fifty» entre las dos cámaras— en el seno de la disciplina

suarlsta. Y aunque lo pretendiera, le resultaría muy difícil alcanzar otras cotas de beligerancia. Camuñas

está bastante gastado —a los treinta y siete años podría permitirse el lujo de estarlo mucho más—, y, para

colmo, sus relaciones con los más significados líderes progresista! de la U. C. D. atraviesan una extraña

crisis.

Entre Camuñas y los Jiménez de Parga, Fernández Ordóñez, Cavero y Garrigues han surgido, de repente,

unos cuantos recelos y varios malentendidos. El más destacado de los recelos tiene nombre de arcángel y

apellido de ministro Integrista. Los dos principales malentendidos se refieren a eso del enterarse por los

periódicos de la marcha del compañero y al relato de lo ocurrido en te Isla de Córcega, con motivo de la

reciente reunión de la Internacional Liberal.

LA IMPORTANCIA DEL COMITÉ IDEOLÓGICO

Afortunamente para la U. C. D., no sólo estas, sino otras muchas y más trascendentes discrepancias van a

tener su cauce natural de debate en el seno del Comité Ideológico que esta semana ha iniciado foralmente

sus reuniones. Va a ser la «intelligentsia» la que discuta. Nombres como loa de José Luis Alvarez,

Antonio Fontán o Manuel Clavero son garantía de que cuanto se dirima en torno a una mesa será tratado

con un rigor que viene haciéndose infrecuente entre nuestra clase política.

Los tres personifican con sus correspondientes matizaciones la estampa de ese «tercer español> a quien,

según afortunada expresión de Pío Cabanillas, se dirigía la llamada «centrista». El ministro de las

Regiones, fiel en todas y cada una de sus apariciones públicas a su condición de catedrático de Derecho

Administrativo, ha sido protagonista además de toda una experiencia piloto de lo que a medio plazo debe

llegar a ser el partido unitario de U. C. D. Prácticamente todas las tendencias de la coalición se hallan

representadas de forma muy destacada en ese Partido Social Liberal Andaluz, a cuyo Congreso

Consituyente tuve la suerte de poder asistir hace poco más de ocho meses.—Pedro J. RAMÍREZ.

 

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