Autor: Saiz, José Ramón. 
   Los consejos de Javier Tusell, al líder de la mayoría     
 
 Pueblo.    22/10/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 34. 

Ni el 16 de junio había que ser tan entusiastas, ni ahora tan pesimistas

El acontecimiento más positivo ha sido el restablecimiento de la Generalidad

«En la democracia, las actitudes políticas se articulan a través de partidos, y éstos se identifican con una

idea, con un gran propósito nacional (que puede ser la idea de la democracia a secas); que los partidos no

se hacen desde arriba, y que un partido de masas, popular, como la UCD, es imprescindible.,., porque, a

medio y largo plazo, es la única forma de perdurar.»

Pues bien. He querido que un historiador de reconocido prestigio —Javier Tusell (autor de varios libros

sobre la Democracia Cristiana, elecciones o la oposición democrática en el franquismo...)— trazara unos

consejos al líder de la mayoría —el presidente Adolfo Suárez—, cuando la Unión del Centro Democratice

busca consolidarse o, mejor, enraizarse en un buen número de esos seis millones de votos que consiguió

en las elecciones legislativas últimas. Pero con Javier Tusell catedrático de Historia Contemporánea, hoy

presidente del INAPE, destacado. miembro de la oposición moderada durante el franquismo (y sólo tiene

treinta > dos años), se puede hablar de cualquier tema y solicitarle las más dispares opiniones como

historiador de cada día y critico de la situación política con la experiencia, además de conocerse la

Historia paso a paso, trance a trance...

Pero hemos comenzado con el contraste de estos primeros cien días de gobierno democrático.

—En líneas generales, quizá lo que se ha demostrado es que «I funcionamiento de la democracia no es

fácil. El dieciséis de junio todo el mundo estaba ilusionado por los resultados electorales, por el sistema

moderno del bipartidismo que habían ofrecido y, de repente, se ha pasado a desconfiar. Ni el dieciséis de

junio había que ser tan entusiasta ni ahora tan pesimista.

En estos cien días se han cometido errores por parte de todos, pero en general es la sociedad española la

que se va adaptando a la democracia y muestra de esa adaptación lenta y difícil es la demagogia en la

Prensa, el des, madre en las peticiones, la duda en la democracia nada más ponerse en marcha y la

ignorancia de casi todos acerca del puesto q-oe les corresponde en el mapa político español, y esto vale

para una parte de la UCD y del PSOE.

—Tusell, si. tuviera que escribir la historia ahora, ¿cuál es eí hecho más positivo y más negativo de este

corto mandato democrático?

—El acontecimiento más positivo, quizá, haya sido —ya veremos cómo acaba— el restablecimiento de la

Generalidad. Ha sido una jugada maestra y los éxitos personales le corresponden por igual a Suárez y a

Tarradellas. Es una solución de concordia que beneficia a todo el país, y realista, ya que evita el deterioro

del poder del Estado en Cataluña y que como solución realista se puede decir que es una solución

conservadora.

Cuando Alianza Popular se queja por la solución a este tema, tenía que pensar que desde el punto de vista

de orden público serla infinitamente peor el no haber restablecido la Generalidad.

¿Y el más negativo? —se lo piensa y contesta al momento—. Creo que por parte del Gobierno •nene

siendo la incapacidad de convertir los millones de votos del centro en miles de afilia dos a la UCD, y de

parte del PSOE lo más negativo seria la impotencia para ofrecerse, por el momento, como solución

alternativa de gobierno.

—¿Y en Alianza Popular y el Partido Comunista, por cubrir ya el abanico político?

—Creo que en Alianza Popular el problema es que tiene que ofrecer una imagen de derecha claramente

democrática, y a pesar de que a veces ha hecho un esfuerzo (como en e! tema de la amnistía,

absteniéndose), en otras no lo ha hecho, como en el tema que comen, támabos antes de la Generalidad. El

problema de Alianza Popular es el de liderazgo, que tiene que cambiarlo.

En cuanto al Par t i d o Comunista, yo creo que, dentro de sus principios, ha actuado muy bien desde su

propio punto de vista (con el cual, desde luego, discrepo). El único posible error seria que corre el riesgo»

de perder Tuerza a su izquierda, en manos de los grupúsculos.

• REFERENCIAS A SUÁREZ

—Cambiemos de decorado. —Y le hago imaginarse a Tusell que tiene anfrente, en «tete a tete», al propio

presidente y líder de la mayoría—. ¿Qué le dirías?

—Varias cosas, bastantes: que se ha dicho muchas veces de él que es solamente un político sumamente

habilidoso, que ello es cierto, pero que es más: es el gran descubrimiento político de la transición. Ahora

bien: tiene que darse cuenta de que procede de un mundo político que tenía unas exigencias muy

diferentes de la democracia, y que en la democracia las actitudes políticas se articulan a través de

partidos; que los partidos se identifican con una idea, con un gran proposito nacional (que puede ser la

idea de la democracias a secas); que los partidos no se hacen desde arriba, y que los partidos se rigen

internamente por sistemas democráticos. Que un partido de masas, popular como la UCD, es

imprescindible, y que, además, es posible que él lo puede hacer o contribuir a hacerlo, porque a medio y

largo plazo es la única forma de perdurar.

—Por ejemplo, una pregunta difícil para ti cuando militas en un partido —el Demócrata Cristiano— del

centro: ¿cómo ves la marcha de la UCD hasta ahora?

—Pues que no ha existido. Yo tengo la sensación de que no se ha tomado en serio su necesidad de

organizar un gran partido hasta hace poco tiempo. Confío, sin embargo, en que de la voluntad y capacidad

de alguno de los miembros del Comité pueda salir una actuación enérgica y eficaz.

—Con la disolución de los partidos actuales...

—Sí, cuanto antes, pero con la contrapartida de que sea para hacer algo serio.

(Y le contesto entonces: ¿adiós ideología democristiana?)

—No ne, ees ariamente —dice Tusell—. Yo creo que a la larga, pero a la bastante larga, que puede tardar

meses y años, la UCD acabará identificándose con lo que en Europa son las Internacionales Demócrata

Cristianas, con un aire, claro está, mucho más laico. La tarea fundamental de ahora es hacer un partido de

masas que se identifique con la democracia y no sea marxista. El insistir en exceso en la necesidad de una

Internacional es un error que no beneficia absolutamente a nadie.

• RELACIONES UCD-PSOE

—Las relaciones mayoría-oposión preocupan es. tos días. A nivel parlamentario y en un contexto político

absoluto, ¿cómo deben ser esas relaciones? O, mejor dicho, desde la UCD, ¿cómo se debe mirar al partido

opositor, el PSOE?

—Creo que al Partido Socialista se le tiene que ver, en primer lugar, como un contrario en el terreno

ideológico y recalcar las diferencias fundamentales en ese propio terreno ideológico y programático,

incluso recalcarlas con dureza, porque la democracia es ante todo el debate. A este propósito, Raymond

Carr decía que el general Franco había tratado de sustituir el debate ideológico por una mezcla de astucia

y represión. Ahora la represión no puede existir y la astucia está en segundo plano.

Al margen de ese debate ideológico deben existir pactos constantes en el terreno concreto y la conciencia

de que el Partido Socialista es la otra gran alternativa de poder en España. Tiene que existir, en suma, un

campo de concordia fundamental.

• ¡AY! LA DEMOCRACIA CRISTIANA

Tusell, lo ha demostrado, es el número uno a la hora de conocer el pasado y presente y anticipar el futuro

de la Democracia Cristiana.

—Sinceramente, ¿aquel quince de junio fue definitivo?

—He sostenido en más de una ocasión que las elecciones no significaron para el «Equipo» una derrota

electoral, sino la muerte definitiva. Los intentos de resucitar ahora un partido de la DC no tienen sentido,

ni siquiera como procedimiento para lograr la integración en el centro, ni de negociar el ingreso, porque

su fuerza es demasiado escasa. Por otra parte, Cañellas, si quiere no incluirse en la gran operación de

centro en Cataluña, necesariamente se va a convertir en un satélite de Jordi Puyol.

La única esperanza de la DC está en el centro, no sólo porque en el centro hay más diputados

democristianos que diputados de AP y PCE juntos, sino además porque nunca en la historia política de

este país ha habido tantos democristianos en el Parlamento, como ahora.

• LA «CUESTIÓN» REGIONALISTA

Javier Tusell prepara estos días una importante conferencia sobre la poli tica regional en la II República.

Le pido su opinión en relación con la situación actual.

—Efectivamente, quiero exponer el tratamiento del tema regional en la II República, y que enseñanzas

más evidentes podemos sacar de cómo se resolvió. En esencia, mi opinión es que se cometió el error de

solucionar, sobre todo, el problema catalán, pero no organizar regionalmente al país. Se cometió también

el error de introducir en las cuestiones regionalistas las preferencias partidistas. Por ejemplo, el estatuto

vasco no se aprobó por la actitud del PNV como partido católico y. sin embargo, el catalán se aprobó

porque la Esquerra estaba en la mayoría gubernamental.

Pero, a pesar de estos errores, los resultados de ese tratamiento regional por la II República fueron

bastante satisfactorios en el sentido de que no fue uno de los factores decisivos en el estallido de la guerra

civil. En resumen, fue uno de los temas que mejor resolvió la II República, en comparación con la

reforma agraria o religiosa. Entonces, lo que habría que hacer para e) futuro sería conseguir que el

regionalismo fuera para todos, no sólo para Cataluña, y evitar también ese tratamiento partidista.

Hemos agotado más de tres horas de diálogo, de contraste abierto sobre muchos, amplísimos temas.

Javier Tusell, a los treinta y dos años, ha sido casi todo o todo lo que puede esperar un intelectual. No

hemos relatado sus éxitos más brillantes: Premio Ensayo Mundo 1975. Espejo de España, etcétera. En su

tarjeta particular sólo figura el título de «catedrático», pero es mucho más: es un excelente historiador y

escritor, buen comentarista político y, en el futuro, tal vez. un destacado político de la Democracia

Cristiana o del Centro. Del humanismo cristiano, en cualquier caso.

José Ramón SATZ Fotos QUECA

 

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