Autor: Urbano, Pilar. 
 Ignacio Camuñas. 
 "Se tiene que rehacer la derecha para que surja el verdadero centro"  :   
 "Un partido exclusivamente en torno a Suárez sería grave y no correspondería a las necesidades del país ni a la realidad europea". 
 ABC.    30/11/1977.  Página: 7. Páginas: 1. Párrafos: 44. 

ABO. MIÉRCOLES. 30 DE NOVIEMBRE DE 1977. PAG. 7

IGNACIO CAMUÑAS

"SE TIENE QUE REHACER LA DERECHA PARA QUE SURJA El VERDADERO CENTRO"

«Un partido exclusivamente en torno a Suárez sería grave y no correspondería a las necesidades del país

ni a la realidad europea»

EL día de San Adolfo, Camuñas dejó de ser ministro, fue a ver al presidente, le regaló un reloj y se

despidió. Después «se hizo a un lado», se estuvo callado, quieto, pensativo algún tiempo. Con dignidad se

puso árnica sobre alguna herida. Había recibido «los cuatrocientos golpes», e! bautismo de y sangre y

fuego del Poder.

Ayer hablamos. Me pareció que pisaba con pies de plomo, con un prudente control de «su situación». Sin

ganas de acrobacias verbales. Yo diría que no está para bromas.

Me condiciona, de algún modo, la conversación: «Verás: yo quiera decir esto y sato y esto... Luego, tú

pregúntame ]o que te parezca.» Pero se niega a hablar de su salida del Gobierno: «El pasado e«

Inmodificable. Prefiero proyectarme hacia el futuro...» O de sus meses de ministro conflictivo: «Soy

enemigo de las Memorias. Pienso que los políticos deben hacer sus Memorias un minuto antes de

morirse, para que se publiquen diez años después de muerto.» Y yo comento: «¡Réquiem por los

editores!» Sin embargo, hay que empezar diciendo que no tiene rencor. NI miedo. «Los liberales —me

dirá a mitad de la entrevista— son una fuerza política sin miedos ni rencores.» Un puro suceso de

presente, ¿no?

SUÁREZ Y CARRILLO, ARTÍFICES DEL PACTO

—Tú no te sentaste a la mesa de la Moncloa para «confeccionar el Pacto», quizá tu opinión sea por ello

menos comprometida. ¿Qué se buscaba, de verdad, al firmar ese Pacto?

—Yo creo que el Pacto de la Moncloa es básicamente una operación política. A estas alturas no desvelo

ningún secreto al decir que sus grandes artífices han sido Adolfo Suárez y Santiago Carrillo. ¿Por qué?

Pues porque Suárez buscaba ganar tiempo y corresponsabilizar en la solución de la crisis económica a

todos los partidos. Carrillo, por su parte, buscaba prestigio y respetabilidad, y tratar de compensar, dentro

de la izquierda, la diferencia de votos que le separan del partido socialista. Al ser operación

primordialmente política, los sectores socioeconómicos, empresarios y trabajadores, han desempeñado un

papel de mero trámite de «audiencia a posterior!. E1 problema radica ahí, precisamente: en que el Pacto

deje de ser un acuerdo en la cúpula, superestructural, de los líderes de partidos, para llegar a ser algo que

camparían las bases. Es decir, desde los pequeños y medianos empresarios hasta los millones de

trabajadores que aún no están siquiera afiliados a una central sindical.

—Bien; pero, ¿el Pacto sirve o no sirve para remediar la crisis?

—Para resolver la situación d« críate económica hay que hacer, fundamentalmente, cinco cosas...

—A saber...

—A saber: una, aumentar la productividad en la empresa. No sólo trabajar más, sino trabajar

racionalmente mejor. La economía española no aguanta esta ola de huelgas. Ni es posible continuar con

unas leyes laborales de gran rigidez que no le corresponden con el marco de una economía de mercado.

Dos. ofrecer un horizonte A« confianza al pequeño ahorrador T al empresario. Tres, desburocratizar y

liberalizar buena parte de nuestras estructuras económicas. Cuatro, ocuparse seriamente de la agricultura

y del campo español fiel que nada se ha dicho en el Pacto de la Moncloa, Y cinco, acabar con la

demagogia y con el miedo. En economía los factores psicológicos son tan importantes como los propios

factores reales.

«SUÁREZ TIENE QUE RECTIFICAR...»

—Como hombre que ha estado y ha dejado estar en el Gobernó de Suárez, un juicio a su ejecutoria. ¿Qué

tienes que decir sobre Adolfo Suárez?

—Suárez es ya una figura de la Historia del siglo XX español Está llevando a cabo la transición de una

España autoritaria a otra Mural y democrática, y lo está haciendo en un momento de crisis

económica occidental aguda, lo cual es aún más difícil». Ahora bien, a mi juicio, debería

rectificar y cuanto antes vario» puntos: hay que acabar inmediatamente la Constitución. Este país no

puede seguir más tiempo sumido en un proceso constituyente. Sería fuente de perturbación y de

inestabilidad. El, que es persona tan imaginativa, tiene que emprender una operación urgente que

culmine satisfactoriamente y en tiempo récord la Constitución. Por otra parte, debe analizar su base

electoral, que no es de "centro izquierda», 1 ajustar a ella su programa, Suárez no puede permitirse

hacer lo que le gustaría, sino lo que su base da electores demanda. Y, por último, de acuerdo con los

dirigentes del centro, ha de meditar la marcha de la U. C. D. hacia un partido unitario. Esto puede

halagar a su cenáculo particular: del partido de Suárez, pero no se corresponde con la realidad

sociológica del país, ni menos aún con la realidad europea.

U.C. D.: CENTRO DE QUIERO Y NO PUEDO

—Un momento. Una precisión: ¿de qué signo es el electorado de U. C. D.? La U. C. D. no es

exactamente el centro. La U. C. D. es mayoritariamente do derechas; pero quiere, al mismo tiempo. hacer

una política de centro izquierda, con lo que impide que surja el auténtico centro político del país y empuja

innecesariamente al socialismo hacia la izquierda. Superado el trance electoral del 15 de junio, el

momento de los miedos y de la improvisación, hay que ponerse a rehacer la derecha y dejar que aflore el

verdadero centro.

—Todo esto puede parecer un galimatías convencional si no defines bien lo que es derecha y lo que es

central

—Iba a hacerlo. La derecha debe ser democrática en lo político; prudente y conservadora en lo

económico; muy apoyada en la amplia clientela del voto sociológico cristiano. Y, sobre todo, ha de actuar

sin complejos ni tapujos. El centro debe ser liberal; socialmente progresista y reformador en sus métodos.

Ha de apoyarse en una clientela mayoritariamente joven, y perfectamente diferenciado de la opción social

marxista. En este país nuestro la derecha tiene que ser tan grande como el socialismo. Y debe haber un

espacio intermedio, arbitral, que permita el juego democrático de las alternativas de Poder. Y, para

completar el espectro real, a la derecha de la derecha, ¿quién?: los autoritarios y los nostálgicos. Y a la

izquierda del socialismo, los partidos comunistas en sus diferentes versiones.

«YO PROPONGO UN DEBATE»

—¿Quién ha de acometer esa tarea de rehacer la derecha y dejar que surja el centro? ¿Quién dice «usted,

Fraga, aquí», y «usted, Osorio, allá"?

—Yo propongo un debate sincero y en profundidad entre todos los sectores que hoy están en Alianza

Popular y en U. C. D., para organizar de nuevo y de manera diferenciada el centro y la derecha. Tanto

Alianza como U. C. D. son aventuras episódicas nacidas de una confrontación electoral llena de temores e

improvisaciones. Tenemos la obligación de construir esas dos grandes fuerzas: una derecha potente y sin

complejos y un centro genuino que garantice el relevo y las alternancias en el Poder a un socialismo

democrático y europeo.

Y ésta es la Idea de Ignacio Camuñas.

 

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