Autor: Saiz, José Ramón. 
 En su consolidación como partido unitario. 
 UCD: tres meses difíciles a la vista  :   
 La DC integrada en el partido, dividida: Osorio y Cavero defienden distintas posturas. 
 Pueblo.    25/11/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

En su consolidación como Partido unitario

UCD: TRES MESES

DIFÍCILES A LA VISTA

La DC integrada en el partido, dividida: Osorio y Cavero defienden distintas posturas

MADRID. (PUEBLO, por José Ramón SAIZ.)

LA UCD va a pasar de aquí o tres meses por momentos muy difíciles." Esta sentencia me la confesaba

ayer un diputado centrista al referirse al proceso de consolidación abierto en la «mayoría», cara a la

formación de un gran partido de corte occidental. Las razones en tos que se apoyaba son obvias: algunos

partidos no quieren disolver su aparato, las tensiones están a la orden del día, y lo que es más grave:

algunos sectores del grupo parlamentario no se sienten solidarizados con la política del Gobierno. Es

decir, que Suárez va a tener que poner todo su esfuerzo e ingenio en la UCD o, en su caso, va a ir

comprobando, que algunos sectores del partido —no sus bases— se van a revelar.

Por ejemplo, el caso de la Democracia Cristiana ocupa la atención de todos los medios políticos. Frente a

todo lo que se está comentando estos días —posibles abandonos en UCD. ruptura en la propia DC. etc.—,

hay un hecho que puede ser el más lamentable de todos: que el gran objetivo, añorado desde siempre, de

la unidad de toda la Democracia Cristiana, rompa, definitivamente, a la propia Democracia Cristiana. Me

explicaré. Hoy por hoy, la única DC reconocida y fuerte electoralmente es la que está integrada en la

«mayoría», es decir, la DC a nivel del antiguo «equipo» prácticamente no existe o, si perdura, es de una

forma testimonial. En este sentido, la postura de un sector de la DC es lógica, ya que poco o casi nada es

lo que se puede negociar entre el partido Demócrata Cristiano y e1 «equipo», si no es la integración de

éste en la DC centrista con la formación de un fuerte colectivo democristiano. Esta actitud ha sido seguida

por hombres como Eugenio Nasarre, Carlos Bru o Mabel Pérez Serrano, si bien en los círculos del PDC

se ha criticado su postura a la hora de integrarse independientemente en la Unión del Centro, sin pasar por

el Partido Demócrata Cristiano de Álvarez de Miranda.

La justificación con más peso del PDC a la hora de no disolver todo su aparato se centra en que el partido

no tiene ninguna representación a nivel de comisión ejecutiva y que algunas declaraciones de miembros

socialdemócratas de ésta se contradicen con el espíritu de la democracia cristiana. Por otra parte, liberales

y socialdemócratas han «quemado» parte de sus cuadros directivos al proyectarles hacia cargos políticos

de la actual Administración, mientras la «reserva» del PDC sigue sin acceder, en gran mayoría, a estos

cargos. En cualquier caso, el . tema no ha sido aún afrontado seriamente en el seno del Partido Demócrata

Cristiano, en el que existe, si UCD define claramente su ideología demócrata-cristiana, una decidirla

voluntad unitaria.

• HASTA EL CONGRESO.—No va a ser fácil, como hemos dicho anteriormente, la andadura de la UCD

hacia su consolidación como partido unitario. Es lógico, por un lado, ya que significa la disolución de

todos los comités políticos de los partidos que forman la coalición y hay muchos personajes que no

quieren quedarse sin un puesto en el partido. Por otra parte, los liberales de Camuñas, que mantienen un

reconocimiento internacional, son los mas reacios a disolverse, como ha repetido en varias ocasiones

el propio Camuñas. Es decir, que en el seno de los partidos que integran la UCD —principalmente en los

libera 1 es y democristianos— existe un gran escepticismo sobre el futuro próximo de la UCD como

partido unitario.

En cuanto a la disolución o no de los partidos hasta El congreso, o con la aprobación del documento

ideológico de UCD. este dato, en la práctica, solamente es anecdótico, ya que la máquina de estos

partidos está parada desde el 15 de junio y es difícil su puesta en marcha. También, en la práctica, no deja

de ser un dato testimonial, igual que el de la unidad democristiana con el «equipo», que si es posible

habrá que intentarla, pero con un espíritu integrador y pensando en ese gran partido de central.

En realidad, el Partido Demócrata Cristiano sigue su andadura política con altas tensiones, pero sin llegar

a ese extremo de «ruptura,». Álvarez de Miranda está, sin duda, ante un momento muy difícil, y desde la

presidencia del partido observa y estudia las diferentes alternativas que ofrecen Osorio y el ministro de

Educación, Iñigo Cavero. Las tesis que defienden uno y otro son conocidas: Osorio busca un

fortalecimiento de la Democracia Cristiana (sin pensar en una separación con la UCD). mientras que

Iñigo Cavero. muy fortalecido por el presidente Suárez en las últimas semanas, insiste en la disolución del

PDC como partido. Las diferencias son, posiblemente, de matiz: pero hasta ahora no plantean ninguna

posibilidad de ruptura en el propio seno del PDC. El carisma de Álvarez de Miranda, en último término,

podría arrastrar la mayoría del partido hacia un .lado u otro.

 

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