Autor: Prada Manso, Eduardo. 
   La opción republicana en el futuro democrático de España     
 
 El País.    06/08/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 20. 

EL PAÍS, sábado 6 de agosto de 1977

OPINIÓN

TRIBUNA LIBRE

La opción republicana en el futuro democrático de España

EDUARDO PRADA MANSO Presidente en funciones de A RDE

Acción Republicana Democrática Española (ARDE) ha sido registrada como partido político. Después de

dieciocho años de existencia, como uno de los genuinos representantes de la opinión republicana

española, esperamos poder expresar nuestra posición de hoy, sin cortapisas, y participar en el juego libre

de partidos políticos, colaborando de una manera activa, sincera y limpia, de acuerdo con nuestra

trayectoria de siempre, en la solución de los problemas patrios.

ARDE tiene, pues, una historia y unos antecedentes, pero no es un partido «histórico», en el sentido

peyorativo que se utiliza para esta clasificación, tenemos una cuna liberal y progresista, tenemos una

experiencia de gobierno, de la que nos honramos, puesto que ha proporcionado soluciones concretas al

país, en muchos de sus problemas, algunas de las cuales todavía están por ponerse en práctica y otras se

están adoptando de nuevo, después de estar congeladas 41 años, como parece que ocurrirá con las

autonomías.

Ahora bien, ARDE es mucho más que esto, es una realidad viva, con masa y cuadros, que en estos años

de ostracismo han estudiado nuestra problemática y esperan difundir libremente como aportación a una

democrática y justa convivencia.

Esta etapa de silencio nos ha perjudicado como partido, al no dejarnos difundir nuestras ideas y tener a la

masa republicana silenciada. En el presente Congreso carecemos de representación como partido, porque

arbitrariamente fuimos impedidos de participar en los comicios electorales, por lo cual nuestros afiliados

y simpatizantes decidieron, con buen juicio, apoyar las candidaturas que más se acercan a nuestros

ideales.

Grave error sería de la mayoría gubernamental, tan exigua, por otra parte, tratar de elaborar una Carta

Magna al margen de las aspiraciones del pueblo. Si se trata de dar a España una ordenación

constitucional, debe presentar el cauce legal para que las aspiraciones populares tengan un camino de

desarrollo pacífico y progresivo. Desde ahora denunciamos que el camino iniciado no es el correcto, ya

que las supuestas minorías pueden representar, y de hecho representan, los deseos populares.

Hasta ahora el Gobierno ha contado con el beneplácito de una mayoría silenciosa, temerosa y sobrecogida

por cuarenta años de dictadura. Se ha maniobrado con el espectro del miedo a una regresión, para obtener

el sometimiento tácito. Nosotros reclamamos a este equipo gubernamental una mayor conciencia política

y sinceridad al tratar los problemas del país.

Nos hemos sacudido anteriores reminiscencias, de verdad creemos en la democracia y necesitamos de la

libertad como medio de vida, y, como mayores de edad, no queremos ser manejados. El sentido de

responsabilidad, la prudencia, la sensatez a que tantas veces somos llamados, deben ser correspondidas

con una explicación concreta de nuestras posibilidades y de nuestros vacíos, y contra ellos no hay paños

calientes.

Queremos destacar serenamente, sin pasión ni rencor, que los problemas no los hemos originado nosotros,

que nuestra debilidad nos ha sido impuesta, y que la gravedad de los problemas económicosociales los

estamos heredando por tantos años de inactividad popular, y por el monopolio del Poder.

A la hora de buscar soluciones debemos empezar por la primera: derruir el monopolio de la riqueza

amasado de manera tan innoble. El origen del desastre económico es el planteamiento de una estructura a

espaldas del pueblo, pero apoyándose en las mismas; debemos retornar a la pacífica y justa distribución

de la riqueza, originada en el esfuerzo diario del trabajador, para tener el consenso nacional en el reparto

de las cargas.

ARDE es un partido nacional, respetuoso y promotor de las autonomías regionales en su identidad

cultural, social, económica y política, como integrantes de nuestra Patria.

Concebimos el desarrollo del pueblo a través de su educación libre, para su desarrollo político y

económico. La tecnología al servicio del humanismo, y éste como identificación familiar y nacional.

Propugnamos una economía ordenada en beneficio de los intereses nacionales, independiente en cuanto el

interés supremo es el de la colectividad, y superior a toda condescendencia de tipo político internacional.

Partidarios como somos, en nuestra idea liberal, de comunicaciones de todo orden, en el aspecto

internacional, exigimos de todos el mutuo respeto debido para que nuestras relaciones comerciales se

hagan dentro de un terreno de equidad: o sea, el respeto hacia nuestro derecho y nuestras necesidades.

ARDE sostiene su fe ideológica en la República como régimen nacional, por creer que ésta es la forma de

Gobierno más adecuada para nuestra Patria, y que permite una evolución constante hacia un futuro más

justo.

Creemos que sólo un régimen republicano puede dar a nuestra Patria la nueva estructura que exige. Por su

ideario, por su falta de compromisos con otras estructuras sociales antagónicas, por la posibilidad de

elegir sus gobernantes en razón de sus capacidades, por la renovación periódica y libre de los mismos y,

en suma, por el ejercicio del poder soberano por el pueblo y para el pueblo.

Expresamos desde ahora a nuestros compatriotas que ARDE, ausente del Congreso por imposición

gubernamental, participará cívica y pacíficamente en el juego político, para señalar su voz en el debate

constitucional.

Como partido de oposición estamos dispuestos a jugar nuestro papel. No tenemos otro compromiso que

no sea el respeto al pueblo, a nuestro ideario y a nuestros correligionarios, y esperamos ser escuchados

con respeto y que nuestra voz no sea silenciada, como hasta ahora.

Dispuestos siempre a ser sinceros con nuestra propia convicción, expresamos nuestra disconformidad con

los planes económicos anunciados por el Gobierno Suárez, por no ser adecuados a la realidad nacional.

Por último, recordamos que el poder se ejerce en nombre del pueblo y a él debe su origen, y que es

necesario terminar con la etapa de gracias concedidas, para formular una auténtica legislación en la que

los derechos del hombre y del ciudadano estén totalmente garantizados.

Para terminar, queremos, una vez más, reafirmar nuestra postura: aceptaremos la decisión del pueblo

español libremente consultado sobre la forma institucional del país; no queremos imponer nuestros

postulados como no sea con razonamientos y con la aquiescencia de la mayoría del pueblo, y, como

nosotros respetamos las ideas de todos, pedimos respeto para las nuestras.

Quiero resaltar el comportamiento digno y honrado en todo momento de nuestras instituciones hasta el

momento de su disolución, con lo que los presidentes Maldonado y Várela han culminado una vida al

servicio de España y de sus ideales.

 

< Volver