Un centro vigoroso     
 
 Arriba.    06/12/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

Un centro vigoroso

SI, como parece, todos, o la gran mayoría, de los partidos que formaron coalición electoral para

concurrir a las urnas del 15 de junio como opción de centro, concretan su identificación en un

solo partido. UCD, se habrá despejado no poco el horizonte político español y se habrá dado

respuesta a ese amplio sector de españoles moderados, tan distantes del integrismo como del

revolucionarismo. que entienden la necesidad de que haya izquierdas y derechas, y que. aún

deseando seguridad y estabilidad, no quieren buscarlas a base de anclar sus conceptos

políticos en esquemas anquilosados.

Desde el realismo de una situación limpiamente democrática, la postura de centro aparece

justificada en el contexto actual de las fuerzas políticas de nuestro país. Responde a una

demanda explícita del electorado, como se probó en las elecciones del 15 de junio, y evita una

bipolarización que, en las actuales fases del proceso democratizador, sería excesivamente

radical. No cabe duda de que la disolución de los partidos iniciales y la reestructuración unitaria

de UCD favorecerá su atractivo en las urnas, por cuanto disipa recelos, confusiones y dudas

que en la consulta del pasado 15 de junio fueron ostensibles. A partir de ahora, UCD se

presenta como una opción reformista, moderna, exenta de radicalismos y próxima, por tanto, a

los deseos de una burguesía y unas clases medias españolas que han evolucionado mucho

más de lo que parece, en estos últimos tiempos.

El acuerdo alcanzado este último fin de semana por la comisión política de UCD abre amplias

perspectivas de futuro a esta formación política hoy en el Poder, y robustece en su liderazgo al

actual Presidente del Gobierno, Adolfo Suárez. La línea ideológica de UCD ganará en

coherencia y el partido podrá capitalizar electoralmente las voluntades ciudadanas que aspiran

a que el futuro se gobierne desde una posición de equilibrio, democrática en lo político,

conservadora, aunque progresiva en lo económico, y abiertamente renovadora en lo social,

como corresponde a la integración, en el humanismo cristiano, de las renovadas y pujantes

corrientes liberales y de técnicas y esquemas de signo socialdemócrata.

Desde algunos frentes se niega verdadera identidad al centro y se aducen, en apoyo de tal

criterio subjetivo, ejemplos foráneos. Pero muchas de estas voces son las mismas que

negaban la posibilidad de la transformación de la realidad política española o propugnaban una

ruptura total de resultados obviamente inciertos. Y, sin embargo, el cambio se llevó a efecto

desde planteamientos y fórmulas centristas, huyendo tanto de inmovilismos como de

soluciones quiméricas. Se olvida, además, que la mayor parte de la derecha sociológica

española ha votado al centro político. El reformismo de UCD responde, por tanto, a una

demanda social inequívoca. Si mañana este centro se considerara derecha, es puro futurible

que no desmerece el hecho de su necesidad presente.

Consideramos, pues, saludable el fortalecimiento de UCD en orden a la consolidación de la

democracia, así como para clarificar el panorama político en esquemas más rigurosos de Poder

y oposición.

Martes 6 diciembre 1977

 

< Volver