Autor: Ramírez, Pedro J.. 
 Declaraciones de Joaquín Garrigues Walker. 
 "Tratar de resolver el paro sin atajar la inflación es pura demagogia"  :   
 "La productividad de la empresa española debe ser en estos momentos la más baja de Europa". 
 ABC.    20/09/1977.  Página: 6-9. Páginas: 4. Párrafos: 68. 

ABC. MARTES, 30 DE SEPTIEMBRE DE 1977. PAG. 6

información nacional

DECLARACIONES DE JOAQUÍN GARRIGUES WALKER

"TRATAR DE RESOLVER El PARO SIN ATAJAR LA INFLACIÓN ES PURA DEMAGOGIA"

´La productividad de la empresa española debe ser en estos momentos la más baja de Europa"

PARTIDARIO de la amnistía total, del mantenimiento del orden publico -en cualquier circunstancia y a

cualquier precio», y de una política económica que viene a ser un auténtico Plan de Estabilización,

Joaquín Garrigues expone en esta entrevista —importante por su inusual franqueza— algunas de sus

preocupaciones de hombre de Gobierno. A sus cuarenta y tres años Joaquín Garrigues es

uno ríe nuestros políticos más «profesionales» en el sentido de que siempre sabe lo que

quiere, y con cierta frecuencia encuentra la forma de conseguirlo. Ideológicamente, el actual ministro de

Obras Públicas y Urbanismo personifica ¡a imagen de esa derecha democrática que quiere para

España /as mismas cotas de bienestar y libertad conquistadas en las sociedades más progresistas del

mundo occidental.

—Se habla continuamente de crisis en el Gobierno. ¿Por qué cree que el actual Gabinete no está

respondiendo a las esperanzas que suscitó en su día?

—El actual Gobierno ha heredado problemas complejísimos del pasado inmediato. Hemos vivido el

tránsito de un Estado totalitario a un Estado democrático en cuestión de meses y con una economía

terriblemente deteriorada. El Gobierno debe realizar además su labor •—por primera vez en cuarenta

años— sometido a la presión diaria de la critica en los medios de comunicación y en un Parlamento en el

que, también por primera vez, existen fuerzas Ideológicas que defienden un modela distinto de sociedad y

de Estado.

En el Gobierno estamos hombres con más afinidades que diferencias ideológicas, pero de muy diversos

orígenes políticos. Ha«e falta tiempo para conseguir un grado óptimo de cohesión. Creo, de todas formas,

y con la salvedad de mi persona, que sería difícil encontrar un equipo con mayor prestigio, tanto político

como técnico. Hemos cometido indudables errores y no le hemos presentado al país la gravedad de la

situación económica, pero estamos todavía a tiempo de tomar la iniciativa a de gobernar sin complejos,

porque no hay duda de que hemos ganado las elecciones.

«LA SOCIALDEMOCRACJA SOLO PUEDE SER EL SOCIALISMO»

—El Gobierno ha definido su línea política como de centro-Izquierda y. sin embargo, fue la derecha la

que votó a la U. C D....

—Es pronto aún para dibujar las fronteras entre los partidos y saber qué porción del electorado

corresponde a cada uno. En general se votó por el cambio y todo «1 espectro quedó lógicamente

desplanado hacia la izquierda. Nosotros recogimos íudu-daJilemente muchos votos de la derecha, pero

también nos votaron muchos sectores literales y progresistas que no querían socialismo. Pienso que en el

futuro, cuando desaparezca de Alianza Popular el protagonismo de hombres tan vinculados al

autoritarismo anterior, la derecha y el centro podrían colaborar en una opción de Gobierno opuesta al

socialismo marxista. En estos momentos, sin embargo, esa colaboración es impensable, porque la barrera

que representan esos hombres es infranqueable.

—Pero los últimos acontecimientos parecen reforzar la tendencia socialdemócrata dentro de la U. C. D....

—Con absoluto respeto hacia mis compañeros socialdemócratas y» pienso que la socialdemocracia en

España, si es que triunfa, no puede ser otra cosa que el socialismo. O, dicho de otra forma, es el P. S. O.

E. quien de hecho debe ser el gran partida socialdemócrata, «1 gran partido que represente el socialismo

democrático. Hasta ahora la fuerte carga marxista del P. S. O. E. ha sido un obstáculo para muchos

socialdemócratas. Yo creo, por poner un ejemplo, que las vacilaciones d« Miguel Boyer en su ir y venir

de la socialdemocracia al P.S.O.E. son representativas de lo que les ocurre a muchos españoles que

quieren ser socialistas, pero que no son marxistas. Yo diría que los socialdemócratas y los liberales en U.

C. I). tenemos que formar el sector más progresista del partida.

Todas estas circunstancias crean tensiones en el seno de la C. C. D. y también en el seno del P. S. O. E.

Pero no tenemos por qué sorprendernos ni alarmarnos. Estamos todos aprendiendo las reglas de la

democracia y tardaremos todavía algún tiempo hasta que cada quién sepa exactamente lo que defiende y

lo que rechaza.

—Un problema constante desde hace meses: la amnistía.

—Sin la concesión de una amnistía total en todos los frentes que ponga, fin definitivamente al paréntesis

de excepción abierto por la guerra civil será muy difícil, por no decir imposible, el restablecimiento del

orden público en este país.

—¿Y a partir de ese momento? —A partir de ese momento, un nuevo Estado democrático está más

obligado que ningún otro a mantener el orden público en cualquier circunstancia y a cualquier precio.

Nadie como un Gobierno democrático tiene tanta autoridad y tanto respaldo para tomar las medidas

necesarias. En nuestro país el clamor acumulado de tantos años por las libertades individuales y

colectivas está primando sobre el orden público, pero habría que recordar una vez más que en un clima de

inseguridad personal es imposible ejercitar dichas libertades. Es preciso terminar cuanto antes con esas

situaciones de tolerancia que suponen una erosión diaria del principia de autoridad. Pero, repito, que hay

que empezar por la amnistía.

«LA OPCIÓN DE SUAREZ NO ESTA GASTADA TODAVÍA»

—Como paliar el deterioro de la Imasen de las Fuerzas de Orden Publico en el seno de la sociedad?

—Tendríamos que empezar por revisar el concepto de autoridad, no sólo en lo que se refiere a las Fuerzas

de Orden Publico, sino en la sociedad española en general. Yo diría que durante muchos, demasiados

años, «1 Estado lia ido transmitiendo a la sociedad española en su conjunto unos modos de

comportamiento totalitarios, Y los españoles tendemos ahora en serán medida a ejercer el poder en

nuestras respectivas parcelas de acuerdo con ese modelo. Es en este ámbito en el que los liberales, y hablo

en sentido amplío, tenemos aleo muy importante «me hacer. Tenemos que trasladar a la sociedad una

nueva imagen del ejercicio de la autoridad compatible con el respeto y protección de las libertades pú-

blicas.

-—La Imagen (leí presidente Suárez está muy deteriorada. ¿No es y» hora

«Es preciso que nuestro electorado sepa lo que defendemos, sin temor de que no le guste al P.S.O.E. y

de que surjan nuevas alternativas de Uderazgo en los sectores no marxistas?

—Adolfo Suárez es en estos momentos el único hambre que dentro de la Unión del Centro Democrático

posee capital político suficiente como para ejercer las funciones de presidente del partido y presidente del

Gobierno. Y ese capital lo ha acumulado en un tiempo récord, porque ha sabido desarrollar una operación

.política como muy pocos hombres, sometidos a las presiones a las que ha estado sometido él, hubieran

sido capaces de hacerlo. Que ese mismo esfuerzo tan fenomenal le haya desgastado no puede

sorprenderle a nadie, porque el Poder e;wsiona siempre. El Poder hay que hacérselo perdonar

constantemente. Máxime en un país como el nuestro, con tantas virtudes, pero con el defecto capital de la

envidia. Yo diría tuie en España el éxito es «perseguible de oficio», y Adolfo Suárez ha tenido un éxito

espectacular. Por eso no sólo en otros partidos, sino en el propio contexto d« las fuerzas políticas y

sociales que le han vntado hav hombres que pretenden minimizar sus logros y dan por terminada su tarea.

Yo creo pues que la opción de Suárez no está gastada todavía y que su imagen se puede fortalecer si

afronta sin vacilaciones la grave crisis económica.

Suárez y a U C. D. necesitan perfilar su imagen de forma inequívoca. Es decir, que nuestro electorado

sepa exactamente qué es lo que defendemos, sin temor alguno de que no le guste al P. S. O. E. na

cualquiera de nuestros adversarios políticos.

El liderazgo de Suárez estará lógicamente limitado en el tiempo, tal y como es usual en los regímenes

democráticos. Pero yo pienso que ahora debemos apoyarle, puesto que sigue representando la opción más

segura de cara a la consolidación de la democracia.

—¿Cuál debe ser el ritmo cíe actuación gubernamental en materia de autonomías en el período anterior a

la aprobación de la Constitución?

—En el planteamiento de las autonomías hay quienes siempre ven el fantasma del separatismo. Y, sin

embarco. la democracia pasa inexorablemente Por las autonomías. Cuando los nexos jurídicos y políticos

entre los distintos pueblos de España queden bien trabados el Estado resultante será mucho más libre,

eficaz, próspero y solidario. Frente al temor de que los catalanes y vascos se separen de España hay que

crear el clima de que sean ellos precisamente quienes promuevan como el que más la identidad de

España. Y eso yo pienso que sólo se puede conseguir cuando no se vean amenazados en su catalanismo o

en su vasquismo.

En cuanto a la forma de hacerlo yo creo que todos estamos: de acuerdo en que los Estatutos de

Autonomía sólo pueden concederlos las Cortes dé la nación. Las fórmulas preautonómicas .que se barajan

como paso intermedio son una solución política de urgencia y deben ser apoyadas por todas las fuerzas

políticas. Los puristas del Derecho Constitucional podrán criticar el procedimiento, pero en la vida

política hay que tomar a veces decisiones menos «paras» de lo que los expertos en leyes desearían.

«EN UN PARTIDO TIENE QUE MANDAR ALGUIEN

.—¿Es usted partidario de que la Constitución contenga una definición expresa de la Monarquía como

forma de Gobierno?

—Indudablemente, sí. En este punto no caben vaguedades ni ambigüedades, porque ello implicaría dejar

pendiente una espada de Damocles sobre la vida pública del país.. Y pienso que mis palabras pueden tejer

un valor especial, puesto que en múltiples ocasiones me he declarado .«accidentalista». Pero no puedo

olvidar que el cambio político ha sido sólo posible por la inequívoca actitud de la Corona. Sin la persona

de Don Juan Carlos la situación del país sería en estos momentos muy diferente. Pío porque fuera de

derechas o de izquierdas, .sino .porque la transición sin un arbitro tan neutral, hábil y tenaz como ha sido

él habría engendrado un trauma impensable.

—¿Está usted satisfecho aon.. el carácter unitario y presidencialista que se pretende imprimir a la Unión

de Centro Democrático?

—Todos los grandes partidos del mando son unitarias. No creo que seamos capaces de construir una

opción de centro consistente frente a otras alternativas de Poder, sino siembre y cuando sea a base de un

único partido. Ahora bien, eso exige un margen de tiempo para que se decanten la» distintas tendencias

que luchan por la supremacía y se adopte una línea ideológica común y coherente. Es absurdo pensar que

en tres o cuatro meses la D. C. D. pueda conseguir una homogeneidad que ni siquiera tienen partidos con

mucha mayor tradición histórica. Aquí tenemos todos que aprender a convivir dentro de un mismo partido

sin romper la baraja cuando se presenten las primeras dificultades.

En cuanto a la estructura de la U. C. D.. particularmente me inclino porque sea tm partido

presidencialista. Trasladar a la organización de un partido político la vida parlamentaria sería un error

gravísimo. En un partido, como en definitiva en un país, alguien tiene que mandar. Ahora bien, la forma

de alcanzar el Poder y la forma de perderlo y los límites de su ejercicio deben estar lo suficientemente

institucionalizados de tal suerte que no exista el riesgo de que se convierta en un poder dictatorial. En el

caso de la U. C. D. se ataca al presidencialismo, porque en realidad es a Suárez a quien se ataca. Se olvida

que el titular del cargo es transitorio y que lo que importa es dejar una estructura que sea eficaz para el

partido.

—¿Cuál es la postura de los libérales centro de la U. C. D. con respecto a ¡a homologación Internacional?

"EN EST6S MOMENTOS NO ES POSIBLE

NI ACONSEJABLE PLANTEARSE EL TEMA

DE LAS-HOMOLOGACIONES INTERNACIONALES"

—En estos momentos no es posible ni aconsejable plantearse el tema de las homologaciones

internacionales. De hecho estamos sufriendo las presiones de las respectivas Internacionales, porque

España va a ser un país con un gran peso específico en el Parlamento Europeo y, en general. en la vida

política europea. Pero ni la Democracia Cristiana puede ser ya un factor dominante en la vida política

española, ni los liberales contamos con el apoyo mayoritario de quienes han votado a la U. C. D.. ni los

socialdemócratas pueden encontrar homólogos en Europa, habida cuenta que. como ya he dicho, la

socialdemocracia es el socialismo; es decir, que el tema de la adscripción a una u otra Internacional puede

aparecer en !os próximos meses con mayor o menor frecuencia en la Prensa, pero no estamos en

condiciones de resolverlo por ahora. Y así parece que lo van comprendiendo nuestros amibos europeos.

D «LA TENTACIÓN: SEGUIR TRAMPEANDO»

—Pasemos a la esfera de la economía. ¿Cuáles son las verdaderas dimensiones de la crisis?

—la crisis, como ha dicho el propio vicepresidente Fuentes Quintana, es gravísima, porque el país no

puede seguir viviendo con una inflación creciente tan aguda sin poner en riesgo, no ya la continuidad del

actual Gobierno, sino la propio subsistencia de nuestra recién estrenada democracia. Es decir, vivimos,

sin exagerar, en una auténtica situación-limite.

—Son palabras muy graves. ¿Comparte el Gobierno en su totalidad un diagnóstico tan crudo?

—Dínamos que soy yo el que comparte esa preocupación del profesor Fuentes y del ministro de

Hacienda, Fernández Ordóñez Y, desde luego, el Gobierno es consciente de la gravedad de la. situación,

pero en razón de las circunstancias políticas tan aceleradas que vivimos no hemos sabido o no hemos

podido transmitir esta preocupación al país. Sin embargo, el país empieza a comprender que la crisis es

muy grave, pues cada día los efectos cotidianos de la crisis son más evidentes.

—Pero, Insisto, su postura me parece aterradoramente sombría, ¿Acaso no nos quedan soluciones?

—Mire usted, la tentación de los políticos ante una crisis de ésta envergadura puede consistir en seguir

trampeando. En aplicar unos cuantos parches que nos permitan seguir tirando a la espera de una especie

de milagro que resuelva la situación. Y yo creo que esto precisamente es lo que hemos venido haciendo

desde la crisis del petróleo.

Es decir, la solución existe. Lo que ocurre es que hay que aplicarla sin vacilaciones y asumiendo su coste

político. En otras palabras, quienes estamos en el Gobierno y en el Parlamento deberíamos par un

momento olvidar nuestro propio futuro político y hacer lo que creemos que es mejor para el país.

—Partiendo de esa premisa, concretemos entonces, cuál es la alternativa.

—Yo diría que el gran objetivo de la política económica del Gobierno es acabar

ENTREVISTA

«AL DERECHO DE HUELGA LE CORRESPONDE LA POSIBILIDAD DEL EMPRESARIO DE

PRESCINDIR DE AQUELLOS TRABAJA-DORES CUYO RENDIMIENTO NO SEA SUFICIENTE»

con la inflación. Porque en la inflación está la cansa primera del desempleo y del paro. Tratar de resolver

estos graves problemas sin atajar la inflación es pura demagogia. Sin atajar la inflación, además, se

acumularía un potencial de paro para el futuro superior al actual.

—No oreo que ni el Partido Comunista ni el Partido Socialista Obrero Español compartan esa línea de

prioridades...

—Tendrían que compartirla si es que pretenden actuar en el seno del mismo astenia´ político y económico

en el que actuamos nosotros. Es decir, en el Se la economía social de mercado y la democracia formal.

Otra cosa distinta es que sus cuéntelas les fuercen a otra línea de actuación política, que sería, en mi

opinión, contraria a sus intereses reales. Yo recordaría simplemente los resultados obtenidos por la

política estabilizadora del laborismo inglés.

—¿Qué es lo que habría que hacer exactamente? Repasemos las distintas asierais de acción económica...

—De acuerdo: seguiremos el esquema expuesto por el profesor Fuentes Quintana al país, que no es sino

el programa del Gobierno.

—Muy bien: política de rentas salariales.

—Los salarios no pueden seguir creciendo al ritmo de los últimos años. (El Gobierno ha establecido un

tope que no puede ser rebasado.) Hay que ser absolutamente inflexibles al respecto. El Gobierno deberá

dar ejemplo con las empresas del sector publico y con laudos que dicte a través del Ministerio de Trabajo,

pero los empresarios y trabajadores del sector privado tendrán que tener en cuenta que si suscriben

convenios por encima de ese porcentaje, será a costa de su propia supervivencia económica. Es decir, para

entendernos, el techo de los créditos bancarios tendría que reducirse y las empresas atravesarían aún

mayores ´dificultades de financiación.

«PRODUCTIVIDAD: LA MAS BAJA DE EUROPA»

—¿Cuál debe ser entonces el objetivo en materia de política monetaria?

—El que está persiguiendo el Gobierno. Se trata de que los créditos tampoco aumenten por encima de]

tope señalado por el Gobierno con respecto al año anterior.

—Sin embargo, este límite está creando gravea dificultades a muchas empresas y algunas no podrán

resistirlo.

—Vayamos por partes. Ese límite sólo creará graves dificultades a las empresas si las rentas salariales no

moderan su crecimiento. Si por el contrario, hay moderación, la política monetaria restrictiva será

encajada por el sistema económico ´sin traumas apreciables.

—¿Y la política laboral? ¿Qué hacemos con la política laboral?

—En esta parcela existen como se sabe tres parcelas´ fundamentales: la regulación de la huelga, la

regulación de la acción sindical y la regulación del despido. Nada nos queda por inventar al respecto. Al

derecho de huelga le corresponde la posibilidad del empresario de prescindir de aquellos trabajadores

cuyo rendimiento no sea suficiente. En este campo caben formulas válidas que evitan el estrangulamiento

da la empresa a causa de la rigidez de tai plantillas que, por otra parte, sé aplican en toda Europa.

—Hablando de . rendimiento, ¿no e» acaso la baja productividad uno de los males endémicos de nuestra

economía

—Desde luego, la productividad de 1» empresa española debe ser en estos momentos la más baja de

Europa. Nadie mejor lo sabe que los propios trabajadores españoles que, desgraciadamente, han temida

que encontrar un puesto laboral en otro* países. Los españoles no trabajamos como se trabaja en Suecia o

«n Alemania y, sin embargo, queremos vivir como en estos países. Existen por supuesto algunos sectores

cuyo esfuerzo y dedicación resultan admirables. Pero de todas formas a mí me resulta, difícil comprender

las actitudes laborales o sindicales aun en las actuales circunstancias defienden las reducciones horarias y

la prolongación de las vacaciones Como si no fuera de por sí suficientemente ira ve ese fenómeno tan

nuestro que es «I absentismo laboral. Pero tengo qué decir al mismo tiempo que no es precisamente

ejemplar el comportamiento de nuestra» clases dirigentes que siguen haciendo ostentaciones de un lujo y

un bienestar que tampoco se corresponden con las circunstancia.;; del país v que olvidan que ellos son los

más gravemente responsables por es* falta de ejemplo.

—Pasemos a otros ámiatas: política presupuestaria. política fiscal, política de precios.

—El gasto público, debe frenarse .a toda costa, pues es otra de las causas más importantes de la inflación.

En materia fiscal la política enunciada por el ministro de Hacienda es suficientemente expresiva de

nuestros propósitos En materia de precios no soy de .los que creen en la eficacia reguladora de la

burocracia del Estad». Si los precios siguen sabiendo es porque aún estamos digiriendo la devaluación del

mes de julio. La tendencia de los precios será,» la baja en el momento él que domínenlo» las causas de la

inflación.

—¿Y esa Seguridad Social • que tanto preocupa a ¡os empresarios y cuyo funcionamiento lento tanto

critican los trabajadores?

—Yo creo que la política de! Gobierno en esta parcela es inequívoca. Hay que contener también el coste

de la Seguridad Social y controlar su presupuesto desde «1 Ministerio de Hacienda.

—Todo esto está muy bien, señor Garrigues. ¿Pero no acaba usted de enunciar, pura y simplemente, una

política económica de derechas?

—En primer lugar, no soy yo la persona idónea para enunciar la política económica del Gobierno, til es

ése mi propósito. Pero lo que si diría es que estás son las líneas de actuación capaces de sacar al país, en

un plazo de un año, de la crisis en que se encuentra. Y que ésfca es la única política que hay que defender

si es que se propugna el sistema económico que corresponde a una democracia política. Si todo esto es de

derechas o de izquierdas al país te corresponde juzgarlo, pues el país e? en definitiva «ufen debe elegir to

que más le convenga. Y es precisamente en la valentía e imaginación del país en donde se depositan

nuestras mejores esperanzas.—Pedro J. RAMÍREZ.

ENTREVISTA

ENTREVISTA

«EN ESPAÑA EL ÉXITO ES ´PERSEGUIRLE DE OFICIO1 Y ADOLFO SUAREZ HA TENIDO UN

ÉXITO ESPECTACULAR»

«LOS ESPAÑOLES NO TRABAJAMOS COMO SE TRABAJA EN SUECIA O EN ALEMANIA Y,

HN EMBARGO, QUEREMOS VIVIR COMO EN ESTOS PAÍSES»

 

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