Partido y Gobierno     
 
 ABC.    14/02/1978.  Página: 2. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

PARTÍDO Y GOBIERNO

Las confusiones en materia política acaban siendo siempre perjudiciales y poco rentables. Con

U. C. D., amalgama de partidos, que se originó casi por sorpresa, respondiendo a las

necesidades, tanto del país como del Poder, de cara a las elecciones del pasado 15 de junio, la

confusión se produce. No hay una línea clara que delimite lo que es el partido y lo que es el

Gobierno emanado de ese partido. No hay tampoco, no puede haberla, una solera política que,

simplemente con el paso del tiempo, haya decantado ambas posiciones. Así, el presidente del

Gobierno atiende, como puede, su doble cometido de primer ministro y de primer responsable

del grupo político minoritario con mayor representación en las Cortes. Y se habla,

equivocadamente a nuestro entender, de que • habrá Suárez para muchos años», en lugar de

decir que habrá U. C. D. para ese futuro.

Identificar Partido con Gobierno, sin marcar lo que es ideología y lo que es coyuntura, puede

servir al Poder para encontrarse temporalmente más respaldado, mientras se descapitaliza al

partido sometiéndole solidariamente a los avalares de la gestión política. No se trata de sugerir,

mucho menos de exigir, una división de poderes, una división de cargos, y sí de mostrar

claramente al país cuáles son los cimientos ideológicos de la Unión de Centro, cuál su vía de

proyección al futuro y cuates sus objetivos dentro de ese porvenir.

Estamos entendiendo que U. C. D. responde, más que a una coyuntura, a un deseo nacional

de superar radicalismos de izquierda y de derecha. Estamos entendiendo que, dentro de su

actual ubicación política, hay algo más que oportunismo en la Unión de Centro. Que su

posición, dentro de un cierto conservadurismo, altamente deseable por buena parte de la

sociedad española, tiene reales posibilidades de asentamiento, de profundización en las

convicciones de esa sociedad española y de acción para conformar el modelo y e! sistema de

vida que buena parte del país prefiere.

De ahí nuestro empeño en que se deslinde, con la mayor delicadeza y la mayor precisión, lo

que corresponde enteramente al Partido, de estructuras aún muy poco consistentes, y lo que

es de competencia gubernamental.

De lo contrario, podría suceder que un revés de Gobierno condenase a la desaparición a la

Unión de Centro Democrático. Que un agotamiento por parte del presidente y de sus

colaboradores, una gestión desafortunada, borrase del mapa ese Ideal de Centro, alejado de

posiciones de izquierda o de derecha. Si U. C. D. quiere permanecer como Partido y no ser

simplemente un instrumento de coyuntura, debe preparar sus cuadros, afianzar su doctrina y su

programa, ensanchando y consolidando sus estructuras provinciales, regionales y nacionales,

hasta conseguir que broten de ellas nuevos rostros y nuevos líderes. Que adquiera, siquiera

potencialmente, una capacidad de recambio de la que en estos momentos carece.

Todo está hoy ligado a la figura del presidente Suárez. Sin él, indudablemente, no hubiese

habido Centro ni la U.C.D. hubiese ganado las elecciones. Y estas consideraciones no quitan

siquiera un ápice de! éxito personal del que hoy es presidente del Gobierno y del Partido. Pero

las instituciones, y este Partido debe aspirar a serlo, si bien nacen de los hombres, no pueden

quedar limitadas a esos propios hombres que les dieron origen. No se trata de buscar rivales

para el presidente, sino de conseguir que el Partido hoy más numeroso dentro del Parlamento

demuestre que es una opción válida para el futuro. Que el posible alejamiento, por la razón que

fuere, del presidente Suárez, no conllevaría el derrumbamiento de sus estructuras y la

emigración de sus partidarios hacia una u otra ala del espectro político.

En definitiva, lo que proponemos es que U, C. D. demuestre que tiene un sitio preciso en la

ordenación política española, al margen de coyunturas de Poder; que no se trata de un

espejismo alrededor de quien es hoy una figura política indiscutible con un lugar asimismo

indiscutible en la historia última de España.

 

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