Autor: Ramírez, Pedro J.. 
 Declaraciones conjuntas Fernández Ordóñez - Garrigues Walker. 
 "Nuestras diferencias son marginales y nuestro objetivo el mismo: consolidar la UCD"     
 
 ABC.    30/05/1978.  Página: 9-11. Páginas: 3. Párrafos: 56. 

ABC. MARTES, 30 DE MAYO DE 1978. PAG. 9

DECLARAGONES CONJUNTAS FERNANDEZ ORDOÑEZ-GARRIGUES WALKER

"NUESTRAS DIFERENCIAS SON MARGINALES Y NUESTRO OBJETIVO EL MISMO:

CONSOLIDAR LA U.C.D.

«Ni la derecha económica equivale a la filosofía liberal, ni el nacionalsindicalismo tiene nada que ver con

el pensamiento socialdemócrata, ni el integrismo católico puede suplantar a la democracia cristiana»

Las últimas semanas se inscriben entre las más intensas de la historia do la transición. También entre las

más confusas. Todavía es imposible calibrar la verdadera incidencia sobre el tablero político de

acontecimientos como !a toma de postura de Felipe González en torno a! marxismo, el acuerdo para la

vertebración de la «Nueva Mayoría», las elecciones parciales de Alicante y Asturias o la reconstrucción

del consenso constitucional a partir de la negociación bilateral entre el P. S. O. E. y la Unión de Centro

Democrático.

La Innegable crisis de identidad que, en este marco genérico, afecta al partido del Gobierno nos ha

empujado a recaba* las opiniones de dos de sus líderes de perfiles más nítidamente definidos; Francisco

Fernández Ordóñez y Joaquín Garrigues Walker. Vinculados ambos a la «oposición democráticas» en la

hora del cambio de régimen, su aportación que luego decisiva para la creación del «Centro Democrático»

que serviría de antecedente a la U. C. D. Incorporados al Gobierno después de las elecciones del 15 de

junio como titulares de las carteras de Hacienda y Obras Públicas y Urbanismo, Fernández Ordóñez y

Garrigues Walker han demostrado su fuerte personalidad política, sin por ello dejar de actuar

solidariamente en e! seno del Gabinete.

Fruto de los contactos mantenidos con uno y con otro ha sido su decisión de comparecer conjuntamente

ante la opinión pública a través de estas declaraciones que, revelando una absoluta coincidencia en lo

fundamental, aportan una atractiva línea de definición para los mutantes y electores de la Unión de Centro

Democrático.

—Señores Garrigues Walker y Fernández Ordóñez. ustedes han representado hasta ahora tendencias

etiquetadas de forma diferente dentro de su partido. ¿Qué es lo que les une hasta el punto de permitirles

contestar conjuntamente a estas preguntas?

—Hay un modelo de sociedad en el que nos inscribimos: el tic las sociedades avanzadas de ia Europa

occidental. ¥ hay unos medios para lograrlo. Estos medios no son revolucionarios, sino reformadores. No

existe, par lo tanto, ia menor ambigüedad entre objetivos e instrumentos. Este esquema nos sitúa en la

larga tradición histórica de las fuerzas democráticas, liberales y progresistas españolas, generalmente

cercadas por el egoísmo de unos o la utopía de otros.

Creemos que España tiene ante sí un periodo dificilísimo en que «s necesario el ejercicio diario de una

política asentada en la realidad; dispuesta a transformarla, pero no a ignorarla.

—¿Cómo se estructuraría operativamente ese proyecto político?

—Sobre un doble eje. Existe la necesidad absoluta de modernizar el Estado español y existe la necesidad

absoluta de legitimar éticamente las relaciones internas de nuestra sociedad. Porque nuestra sociedad es

más libre, más abierta, más nueva que el tejido de normas que la oprime. Nuestro pueblo ha proclamado

un profundo deseo de justicia y honestidad. Hay que cortar, por ello, las ramas muerta» de nuestro

ordenamiento jurídico donde sobran cautelas, intervenciones, controles y prohibiciones. Y hay que

consolidar una mora] pública basada no en la hipocresía de lo que se diré, sino en la verdad de lo que se

hace.

«MUEVAS CARAS, NUEVOS LÍDERES, NUEVAS ILUSIONES»

—¿Cómo tiene que ser la U.C.D. que ustedes conciben al servicio de esa idea?

—Un partido moderno, progresista, avanzado y joven necesita nuevas caras, nuevos líderes y nuevas

ilusiones. Todavía quedan muchos resabios tecnocváticos en nuestro partido y muchas, demasiadas,

inercias de la etapa anterior.

La U. G. D. no puede ser un partido a remolque de las aspiraciones de la sociedad española; no puede ser

un partido a la defensiva. No puede actuar con complejo frente a los cambios que exige e! país y frente a

las actitudes de los jóvenes líderes socialistas. U. C. D. debe ser el partido de las libertades. Nadie puede

ir más lejos que nosotros en su defensa de las libertades ni en la promoción de una sociedad más justa,

más permeable y menos clasista.

Si la U. C. D. no levantara esas banderas, sí no abriera sus cuadros dirigentes a los sectores jóvenes,

progresistas y democráticos, tendría muy comprometido su porvenir político. Esta es la operación, en

nuestro criterio, que debe promocionar Suárez. Esta es la que se corresponde con su brillante actuación en

la reforma política. En esa dirección nuestro apoyo es y será incondicional.

—La realidad presente de la Unión de Centro Democrático no parece responder, sin embargo, de forma

plena a esa concepción.,.

—Lo orígenes de la U. C. D. se encuentran en el pacto de la llamada «oposición democrática moderada»

a finales de 1976. Más tarde, el riesgo de radicalización en las primeras elecciones, aconsejó extender 1

pacto a otros grupos políticos y al propio presidente Suárez, que había dado pruebas definitivas y

evidentes de su voluntad de asentar en España un régimen democrático.

Lo que entonces fue una coalición, hoy es un partido naciente. Pero el futuro de U. C. D. no puede ser por

más tiempo el de un cóctel político. Es preciso, por el contrario, que su proceso de convergencia interna

se decante en una dirección determinada. El vector dominante debe situarse en una línea de anticipación y

de novedad.

D «RESPALDAMOS A FERNANDO ABRIL»

—A veces da la impresión de que la U. C. D. es un ómnibus ideológico en el que cualquiera puede lavar

su biografía y obtener patente de democracia.

—Esa aprobación no es ni justa ni exacta. De todas maneras, conviene no equivocarse. Ni la derecha

económica equivale a la filosofía liberal, ni el nacional-sindicalismo tiene nada que ver con el

pensamiento socialdemócrata,, ni el integrismo católico puede suplantar a la verdadera democracia

cristiana. Hay muchos auténticos democratacristianos que suscriben con nosotros estas ideas y aspiran a

ese mismo modelo de sociedad progresista.

—Hablaban ustedes antes de U.C.D. como abanderado de las libertades. ¿Están satisfechos del

comportamiento de su grupo parlamentarlo en los debates constitucionales?

—Entendemos que en esta materia se ha dado un paso importante, que puede ser

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«HAY QUE CORTAR LAS RAMAS MUERTAS DE

NUESTRO ORDENAMIENTO JURÍDICO, DONDE SOBRAN

CAUTELAS, INTERVENCIONES, CONTROLES

Y PROHIBICIONES»

definitivo, en los últimos días. La aprobación de los artículos a partir del veinticinco ha reconducido unas

actitudes ambiguas hacia el reconocimiento expreso de esas libertades en el texto de la ponencia.

Quizá se pueda criticar la forma en que se han producido los acuerdos entre los dos partidos dominantes

de la política española. Pero no es menos verdad que las actitudes mayoritarias de la base y de los

parlamentarios de U. C. D. respaldarán la iniciativa de] vicepresidente Fernando Abril, frente a otras

posturas más conservadoras y minoritarias en el seno del partido. Efectivamente, hemos dicho antes que

en materia de libertades individuales y reconocimiento de derechos humanos la U. C. D. no puede ceder

su primogenitura a nadie y en este sentido nosotros respaldamos !a decisión adoptada.

D «UN PLAN DE EMPLEO REALIZABLE Y NO OTRO»

La entrevista se está materializando en la casa de ABC. Fernández Ordóñez enciende meticulosamente

uno de sus cigarros habituales y Garrigues sonríe detrás de sus gafas, comentando algunas de las

flaquezas de la clase política. Tras contestar conjuntamente al primer bloque de preguntas, prefieren ahora

aportar sus puntos de vista diferenciados, aunque complementarios, con respecto a una serle de temas

concretos.)

—Hace ya varios años que nuestro proceso político viene estando condicionado por la crisis económica

que atravesamos. ¿Qué puede hacerse a corto y medio plazo para acabar con esta Incómoda dependencia?

FERNANDEZ ORDÓÑEZ.—España tiene planteado el problema de cómo salir de la crisis. Aunque la

vigencia de los Acuerdos de la Moncloa se extingue con el presente ano, desgraciadamente persistirán

entre nosotros los mismos problemas de hace doce meses. Hay que preservar en el ajuste porque es

preciso reducir aún más la tasa de inflación, y hay que encontrar las respuestas al circulo vicioso del lado

real de la economía: altos costes de producción-baios beneficios-infrautilización de la capacidad

instalada-caída de inversiones-paro.

Creo que es preciso, como sé ha hecho en otros países europeos, programar a medio plazo la movilización

y reasignación de nuestros recursos, la reconversión industrial, la política de rentas y salarios, la revisaos

de los precios relativos de los factores.

Y hay que insertar, como dato prioritario del cuadro, un plan de empleo que sea realizable y no utópico.

El problema del paro es, aparte de sus argumentos éticos, el mayor riesgo potencial que flota sobre la

democracia española. Me parece difícil que toda esta política, que reclama disciplina laboral para unos,

renuncia a privilegios para otros y capacidad colectiva de ordenación de prioridades para todos, se haga

sin una trama de diálogo entre les protagonistas políticos y sociales. El rectángulo Gobierno-partidos-

sindicatos-patronales es el terreno donde nos jugantes las cartas decisivas de cara a los pros irnos años,

—La falta de inversión se la convertido en uno de les males endémicos de nuestra economía. ¿Qué

medicina debe emplearse en ese área?.

GARRIGUES WALKER.—En el sistema de economía de mercado, que es el que se apunta en el texto

constitucional que será disentido en el pleno del Congreso, la confianza es un elemento intangible e

imprescindible para crear riqueza y distribuirla mejor.

Para, invertir, como par» trabajar, hay que tener confianza en el futuro. Pero también es verdad que la

confianza en el futuro se demuestra precisamente invirtiendo y trabajando. Sin embargo, en momentos de

crisis como el que atravesamos y mientras se restablece esa confianza, las fuerzas políticas y el Gobierno

tienen la tentación de tratar de resolver prioritariamente el problema del paro. Y esa tentación pasa por el

aumento indiscriminado del gasto público y por medidas coyunturales de intervención e inversión que

muchas veces contribuyen a agravar el problema en vez de resolverlo.

La economía competitiva exige, indudablemente, disciplina laboral y renuncia a privilegios. Y exige

también flexibilidad de plantillas y aumento de la productividad por una parte, y honestidad y

transparencia fiscal, por otra.

D UN SECTOR PUBLICO

EMPRESARIALMENTE COMPETITIVO

—¿Cómo se perfila el papel del sector público en nuestro sistema económico?

FERNANDEZ ORDÓÑEZ.—Las modernas economías de mercado son sistemas de economía mixta

donde es vital, junto a la iniciativa privada, el papel de la actividad pública. En España la actuación sobre

el sector público, debe perfilarse en cuatro direcciones. En primer lugar, hay que hacerlo más productivo,

más eficiente, menos costoso y más libre del peso inerte de una burocracia excesiva y a veces

desmoralizada. El Estatuto de la Función Pública es fundamental para este propósito de dinamizar la

Administración.

En segundo lugar, hay que hacerlo gradualmente más amplio, de forma que llegue a abordar necesidades

públicas que la sociedad siente de forma aguda y no están satisfechas. Conviene recordar que nuestro

gasto público es un cincuenta por cien inferior al promedio de la O. C. D. E.

Es preciso, en tercer lugar, financiar ese sector público con justicia. La reforma fiscal esta suponiendo la

renovación completa de una estructura anacrónica e injusta, pero su objetivo fundamental ha sido el de

luchar duramente contra el fraude fiscal con medidas inéditas en la historia española y con una llamada a

la conciencia de los ciudadanos.

En cuarto lugar, es necesario extender el control del gasto. En este sentido hemos dado pasos

fundamentales con la

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«LAS ELECCIONES DEL 15 DE JUNIO HAN CONSUMIDO

DURANTE ESTE PERIODO CONSTITUYENTE SU

VIRTUALIDAD POLÍTICA

creación de los controles financiero, de auditoria y de eficacia, extendidos no sólo a la Seguridad Social,

sino a otras áreas hasta ahora ajenas a la función interventora. La tarea es inmensa. Este año queremos

presentar incluso un presupuesto de gastos fiscales. Pero en cualquier caso el control interno tiene que

apoyarse en el control externo definitivo, que es el parlamentario.

—Creo que el señor Garrigues Walker debe tener algo que añadir, pues el del control del gasto público es

uno de sus temas favoritos.

GARRIGUES WALKER.—Un Estado moderno no es un Estado neutral. Debe estar comprometido en la

solución de los problemas que afectan más gravemente a los sectores mayoritarios de la población, que

son quienes más directamente padecen las consecuencias del crecimiento inarmónico de la economía. Esa

intervención no puede estar motivada, sin embargo, por la arbitrariedad, por la demagogia o por el

permanente deseo de los hombres públicos de controlar y ejercer su dominio sobre todas las actividades

productivas del país.

Por otra parte, el aumento del gasto público, necesario para atender las ingentes deficiencias de nuestra

sociedad en materia de infraestructura y de servicios comunitarios, exige una labor previa de saneamiento

de todo el sector público y de control de las nuevas inversiones. Y este sector público tiene que ser

empresarialmente competitivo porque tiene que someterse a la disciplina del mundo empresarial y al

control y a la transparencia que exige una sociedad libre.

«EL PAÍS VASCO NO ES UN CÁNCER»

(El cigarro de Fernández Ordóñez va consumiéndose lentamente; Garrigues se quita las gafas, echándose

el pelo hacia atrás en un gesto muy personal. Uno y otro deciden volver a unificar sus respuestas en la

recta final de la entrevista.)

—¿Cómo contendían ustedes una problemática tan importante como la de las autonomías?

—Un Estado descentralizado es siempre un Estado más libre y puede ser un Estado más eficaz en el

control y asignación de sus gastos. Pero junto a ello la irrupción de las autonomías implica varios riesgos

si no se asienta en su verdadero sentido.

En primer lugar existe el riesgo de generar demasiadas esperanzas de cara a la resolución de los graves y

antiguos problemas que componen el desequilibrio regional. En segundo lugar, el de producir una

burocracia adicional que sólo podrá ser sufragada con nuevos impuestos, sean del Estado o de los entes

autónomos. En tercer lugar, está el riesgo de alimentar el proceso descentralizador con más rapidez de la

que pueda absorberse a la hora de administrar los servicios.

El fenómeno regional requiere gradualismo y prudencia. Servirá, de todas formas, para dar respuesta en

unos casos a profundos requerimientos históricos y en todos ellos para descongestionar y democratizar el

proceso de las decisiones públicas.

«VA A SER NECESARIA UNA NUEVA MANIFESTACIÓN DE LA VOLUNTAD POPULAR»

—Se habla cada vez con más insistencia de la convocatoria de unas nuevas elecciones generales

inmediatamente después del referéndum constitucional. ¿Qué piensan ustedes al respecto? ¿Cuáles serían

las posibilidades de U. C. D. ante esa nueva pugna electoral?

—Las elecciones del quince de junio han consumido durante este período constituyente su virtualidad

política. Se nos plantea un futuro en el que ya a ser necesaria una nueva manifestación de la voluntad

popular para legitimar la política que resulta imprescindible tanto a nivel de Estado como a niveles

inferiores. No existen, por nuestra parte, motivos para temer esa convocatoria, sino para desearla. España

es un país que mayoritariamente cree sin escepticismo y sin nostalgia en la libertad y en el progreso.

—Qué duda cabe que la problemática del País Vasco es punto y aparte dentro de este marco general.

¿Participan ustedes de la preocupación de esas personalidades que han llegado a definirlo recientemente

como el «cáncer de España»?

—Desde luego que no. El País Vasco no es un cáncer. El País Vasco es una parte muy importante, sin la

cual no existiría plenamente ese todo que llamamos España. Sus problemas están enraizados en muchos

años de incomprensión y requieren un tratamiento fundamentalmente político. La solución de los mismos

pasa por el respeto, la paciencia y el diálogo, a la luz del pleno ejercicio democrático. En esa dirección se

inscriben, desde luego, las últimas gestiones del ministro del Interior Rodolfo Martín Villa. Pensamos que

en este difícil trance el pueblo vasco necesita y merece la solidaridad de todos lo» españoles.

—Tal vez para los lectores no haya quedado suficientemente clara la razón de esta comparecencia

conjunta. Quisiera, por eso, cerrar la entrevista, preguntándoles por sus móviles. ¿Qué les ha empujado a

hacer estas declaraciones aunando sus voces

—Con esta comparecencia pública conjunta no pretendemos otra cosa que evitar equívocos sobre las

diferencias que« puedan existir entre nuestras respectiva» adscripciones ideológicas. Queremos,

simplemente, dejar constancia de que nuestros propósitos son comunes, nuestras diferencias marginales y

nuestro objetivo el mismo: consolidar y fortalecer la Unión de Centro Democrático por encima de las

tensiones que nos llegan por la derecha y por la izquierda. Queremos vivir de cara» al futuro y sabemos

que ese futuro sólo se puede vertebrar desde el Centro y que cualquier compromiso político o coalición de

gobierno tendrá que tener como eje * esta U. C. D. moderna y progresista que nosotros ameremos ayudar

a construir,

Pedro J. RAMÍREZ.

 

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