Autor: Sopena Daganzo, Enrique. 
 Arias-Salgado, en Barcelona. 
 "Rechazamos cualquier coalición con el PSOE o con Alianza Popular"     
 
 Informaciones.    06/06/1978.  Páginas: 2. Párrafos: 24. 

ARIAS-SALGADO, EN BARCELONA

"RECHAZAMOS CUALQUIER COALICIÓN CON EL PSOE. O CON ALIANZA POPULAR"

Por Enrique SOPEÑA

BARCELONA, 6.

DESDE luego no habrá Gobierno de coalición con el PSOE antes de las próximas elecciones. Nosotros

rechazamos cualquier tipo de coalición con los socialistas. Si acaso el único que persigue esa coalición es

el propio PSOE., que necesita proyectar credibilidad en cuanto a su capacidad de gobierno», declaró

rotundamente el secretario de Coordinación da la Unión de Centro Democrático, don Rafael Arias

Salgado, durante la cena-coloquio que protagonizó, organizada por la Asociación cíe la ´Prensa de

Barcelona.

El acto estaba promovido por el Club de Debates de la citada Asociación y había despertado notable

expectación, máxime después de la intervención en el mismo de don Felipe González, quien, como se

recordará, aprovechó la conversación con los periodistas catalanes para anunciar su deseo de suprimir el

término «marxismo» del programa del PSOE. El señor Arias Salgado no defraudó a los asistentes al

contestar, de forma clara en todo momento, a las múltiples preguntas que le fueron formuladas. El debate

se prolongó a lo largo de más de tres horas.

Estaban presentes los principales responsables de la U.C.D. catalana y dirigentes de la U.C.D. señores

Molins y Güell). Parte de las opiniones del ponente estuvieron dedicadas a los socialistas. Repitió en

varias ocasiones la tesis reproducida ya, según la cual no cabe pensar en coaliciones gubernamentales con

el PSOE, Sin embargo, no descartó que determinados resultados electorales pudieron conducir a ese tipo

de pactos. «Aunque yo creo —subrayó— que nosotros conseguiremos la mayoría absoluta de escaños.»

Desde otro punto de vista, el señor Arias Salgado desechó, asimismo, la mencionada coalición. «Salvo en

un caso de gravísima crisis nacional que pusiera en peligro la democracia, yo no soy partidario de que

gobiernen juntos U.C.D. y PSOE. Es necesario que el país se vaya acostumbrando al juego normal de

Gobierno y oposición. Y las dos únicas fuerzas que, en principio, tienen capacidad para asumir tareas de

gobierno son, a mi juicio, la Unión de Centro y el Partido Socialista; en las elecciones ambos se

disputarán, sobre todo, el 10 por 100 del centro sociológico real del país, ese centro dubitativo que, a la

postre será quien decida las elecciones.»

Criticó ciertas actitudes del PSOE., que calificó de «cara a la galería», y que obligan, en ocasiones, a que

U.C.D. tenga que ser respaldada en las Cortes por Alianza Popular. No regateó una pulla contra la

persona del señor González cuando fue interrogado sobre las palabras de éste, pronunciadas en el mismo

local —un céntrico hotel de Barcelona—, según las cuales U.C.D. no es un partido político, sino

simplemente una fuerza política. «Yo comprendo —dijo el señor Arias salgado— que la falta de

formación científica de Felipe González es un déficit que tendrá que cubrir en los próximos meses.» Se

refirió textualmente a un «pacto tripartito entre U.C.D., minoría catalana y PCE. que ha resuelto muchas

cuestiones en el Congreso, las cuestiones más importantes de la Constitución. Esperamos, no obstante, la

incorporación del Partido Socialista Obrero Español a estos temas».

NO, A ALIANZA POPULAR

Otro capítulo estuvo dedicado a Alianza Popular. Respecto al partido que capitanea el señor Praga, el

orador mantuvo una actitud rigurosamente implacable. Concretamente llegó a decir: «Nosotros estamos

dispuestos, según las circunstancias, a formar un Gobierno de coalición con cualquier fuerza política, a

excepción de Alianza Popular.» Y razonó su postura a partir de distintos presupuestos; así, por ejemplo,

rechazó la posible equiparación de A.P. con el «gaullismo». «El "gaullismo" -aseguró— ha dado a

Francia un régimen democrático estable y un régimen de libertades pi´sLIicas, así romo el progreso y el

bienestar económico que ha experimentado tropa en !os últimos veinte a.".os. Nada, o ninguno de estos

elementos. es atribuidle precisamente a A.P.´> Y en otro pasaje añadió: «Alianza Popular es la

encarnación de una derecha que si llegara al Poder —circunstancia felizmente imprevisible— pondría en

marcha una dinastía de enfrentamiento radical. Porque A.P. niega la diversidad regional y mantiene un

sentimiento restrictivo de las libertades públicas. A.P. se apoya en la alta fianza y en el alto capital. Es la

continuadora de una derecha tradicional que ha tratado de ahogar los problemas de España, en lugar de

resolverlos. A.P. niega el principio del conflicto como motor del progreso histórico que ha de ser

canalizado por la democracia. Ka definitiva, una filosofía de esta índole comporta necesariamente un

sistema autoritario de Gobierno. Hay que tener presente que España jamás ha contado con un derecha

civilizada. La derecha española, en conjunto, es autoritaria, integrista, profundamente conservadora y

tremenda su e n t e egoísta en el sentido de que es la derecha que ha sabido conservar durante mayor

tiempo lo que podríamos denominar privilegios de clase, en mayor medida que en otros países.»

EL PAPEL DE U.C.D.

Frente a la derecha analizada del modo reseñado, el ponev.ís opuso el modelo que trata de conseguir

Unión de Centro Democrático. Preciso que en un Estado moderno : no basta con un partido de cuadros,

sino que es imprescindible alcanzar un partido de masas en el sentido técnico de la palabra o, al menos, de

semimasas». Defendió que U.C.D. posee claros componentes ideológicos, que sintetizó en las tres

vertientes conocidas de: liberales, democristianos y socialdemócratas. Se pronunció por una estrategia

reformista. «Estamos empezando a rascar, en términos reales —anunció—, las santas y tradicionales

estructuras españolas. Por ello, desde sectores interesados se proyecta, muchas veces, una imagen de que

todo va mal. Y no: todo no va mal. Al revés, yo diría que todo va sustancialmente bien. La reforma

estructural exige un partido como U.C.D. Este tipo de reformas está U.C.D. en condiciones de llevarlas a

cabo en mayor medida que cualquier otro partido político. Porque si miramos a la derecha, la reforma de

estructuras se paralizaría. Y si miramos a la izquierda, porque la dinámica de esos otros partidos

conduciría a un proceso de aceleración que difícilmente toleraría la sociedad española.»

Respecto a la gama franquista que puede hallarse en determinados espectros de U.C.D., el señor Arias-

Salgado alegó que ello se debía al hecho. de que no se había producido la ruptura y que esa gracia se

correspondía con el sector i.qae había impulsado en términos reales el proceso de cambio político Definió

al sector franquista como «pragmático,, y sin incidencia ideológica en el partido.

Hizo especial hincapié en la importancia del congreso constituyente de U.C.D. que se desarrollará los días

21, 22 y 23 de septiembre, salvo que las fechas coincidieran con el referéndum constitucional.

No se comprometió taxativamente en torno a la OTAN., y confió en un «gran debate nacional sobre este

problema». Defendió, lógicamente, la ley de representación proporcional, que enjuició como una «buena

ley Electoral».

AUTONOMÍAS

Las autonomías constituyeron otro de los grandes bloques del debate. «Con las autonomías —señaló el

secretario de Coordinación de Unión de Centro Democrático— nos jugamos la viabilidad de la

Constitución y nos jugamos la estabilidad de la democracia. Pienso que no hay verdaderamente ningún

problema grave, excepción del proceso que lleva a la implantación de los regímenes autonómicos. Ello es

delicado y es el único tema susceptible de poner en peligro la estabilidad política del país. Son

comprensibles, pues, algunas vacilaciones en este aspecto.). Mostró confianza en el consenso que espera

se registrará entre U.C.D., PSOE PCE. y las minorías vasca ., catalana respecto al titulo octavo del

informe de la ponencia, aunque "habrá que introducir modificaciones y todos tendremos que ceder un

poco pues un debate enconado SE ría negativo».

Resaltó que la U.C.D. h;>. asumido el término «nacionalidades». Justificó el apoyo ucedista al presidente

socialista Rubial «porque el PNV. tiene una concepción del Estado que no es en absoluto clara. sino

ambigua: su izquierda sostiene contactos con l«s grupos independentistas y no h;í condenado a ETA. de

forma tajante». Elogió, en este sentido, las gestiones del señor Tarradellas encaminadas a encontrar

soluciones negociada* al problema vasco y, concretamente, a E.T.A.

CATALUÑA

En torno al presidente Tarradellas, se extendió, entrado ya en la actualidad Cataluña, nuevamente en

elogios, No aceptó que sufriera cierto desprestigio, y achacó las critica.. contra él a ¡os «intereses de la

lucha por el Poder.. Preguntado si el señor Tarradellas era el «hombre de Suárez cu Cataluña», el señor

Arias Salgado preciso: «El presidente Suárez no tiene más hombres en Cataluña que los hombres de la

U.C.D, o los hombres de U.C.D. que elija el pueblo deitalisma Destaco que no habrá, venido a Barcelona

para pre lanzar a la U.C.D. calibrando, que es un partido perfectamente asentado y no necesita de Madrid

para ningún tipo de relanzamiento. Manifestó que los acuerdos entre su partido y la Unión de Centro de

Cataluña no impiden o. rus puebles pactos con fuerzas similares, aunque descartó —a graves del señor

Sentís-- la/os con Convergencia, «porque Convergencia no los desea, a pesar de que en muchos puntos de

gobierno coincidimos y h e m o s coincidió». Anunció que, u as el congreso, U.C.D. tendí;; LUÍ partido

aquí de obediencia estrictamente catalana, similuv a las relaciones del PSUC con el PCE. o del PSC. con

el PSOE. Interrogado acerca del número de militantes ce que dispone U.C.D. en Cataluña, cedió la

palabra al señor Sentís, que dijo: «En Tarragona rozamos los 3.000 en Barcelona, pasamos de 3.000; en

Gerona, estamos sobre ¡os 1.000, y en Lérida, desconozco los datos.» Finalmente, el señor Arias Salgado

acusó a la miñona catalana de haberse comportado de manera «oportunista» en las discusiones sobre el

proyecto de acción sindical —al secundar «los intereses de gran parte de su electorado a los marxistas

obligan do así a U.C.D. a votar con Alianza Popular».

Después de aludir a els Joglars —« es un fallo comprensible en este periodo de transición»—.y a las

elecciones o Rafael Arias- Salgado, coordinador general de la U.C.D.

INFORMACIONES

6 de junio de 1978

«TODO NO VA MAL; AL REVÉS, TODO VA SUSTANCIALMENTE BIEN»

LAS ELECCIONES LOCALES, ANTES O SIMULTÁNEAMENTE A LAS GENERALES

EL CONGRESO DE U.C.D., LOS DÍAS 21, 22 Y 23 DE SEPTIEMBRE

Asturias y Alicante —«el único dato significativo de ver-dad es que el PCE. La aumentado y ello debería

preocupar al PSOE.»—, se entró en el terreno municipal.

El ponente indicó que los comicios locales se celebrarían antes o simultáneamente a los generales.

Argumentó Que su partido necesita la renovación de los Ayuntamientos igual o unas que la Izquierda, ya

que situó a los actuales Municipios / Diputaciones en esferas aleadas de U.C.D. por la derecha. «Somos

más peligrosos y, en consecuencia, mas odiados que el propio PSOE. y el P.C.E., apuntó.

SOCIAS

El punto polémico, engarzado con esta última cuestión, pero en torno a la figura del Alcalde de

Barcelona, don José María Socias Humbert. Fue preguntado sobre por qué Madrid era regentado por un

alcalde ucedista, mientras en Barcelona ello no ocurría. «Comprendo- subrayó—que el señor Socías no se

declare de U.C.D., ya que está en su perfecto derecho, como estaba en su perfecto derecho cuando fue

secretario general adjunto de la Organización Sindical Vertiealista».

Un periodista inquirió las razones que habían inducido al señor Arias-Salgado para evocar el pasado

político del alcalde .—como se sabe, prosocialista—, cuando el señor Martín Villa había sido secretario

general de C.N.S. y el señor Suárez secretario general del Movimiento. Desvió el orador con nuevas

ironías el fondo de la cuestión y puntualizó: «En cualquier caso, tanto tí presidente como el señor Martín

Villa han contribuido de manera importante —desde luego, mucho más importante que el señor Socías—

a la implantación de la democracia en España.»

6 de junio

 

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