Autor: Cavero, José. 
 las quince Españas. 
 País Vasco según Juan Echevarría.     
 
 Arriba.    04/05/1977.  Página: 25-27. Páginas: 3. Párrafos: 57. 

las quince españas

PAÍS VASCO

SEGÚN JUAN ECHEVARRÍA

• Ha habido un grave y serio error de planteamiento en el tema vasco

• Nadie puede discutir Va existencia de una etnia vasca

• No va a ser fácil que el tema de la ikurrma se resuelva definitivamente

• Está prosperando la tesis de que Navarra es País Vasco

• El País Vasco, en la actualidad, está bastante a la izquierda

• Se está intentando confundir "abertzalismo" con antimarxismo

• La amnistía debe ser el primer paso de reconciliación. La amnistía total y llegamos, en fin. al espinoso hecho vasco». Seguramente el hecho regional más veces discutido, más polémico, más ´temible»... Para hablar de esta cuestión hemos acudido a un independiente, catedrático de Economía, ex rector de Universidad, ex director general, director de Banco.... Juan Echevarría Gangoiti..., vasco por los cuatro costados.

—Allí he vivido casi siempre y a» viren mi madre, cunados, mis treinta y idos sobrinos.

—¿Y había euskera?

—Sé algo.. Pero no me atrevo a decir que si ni a hablar esta lengua en público porque habría gente que pondría muchas objeciones a mi euskera.

—Se registra, según se asegura, un auge notable en el uso del idioma..

—Por ventura asi es. Un auge importante. Mire usted, el año pasado durante el verano, recorría una serie da puefatos de la costa y me llamaba mucho la atención ver parejas, ver grupos pequeños de chicos jóvenes, que en lugar de estar hablando de sus problemas, de tos problemas propios da su edad, «e dedicaban a estudiar la gramática del euskera o preguntándose el vocabulario unos a otros...

La lengua que renace

—¿Y qué significado cree que tiene esta actitud?

—bueno, pues yo oreo que ha sido una especie de ilusión renovada, porque, al fin y al cabo, después de la guerra todas esas materias quedaron prácticamente como materias reservadas. La generación mía, que en la guerra tenía unos diez años, pues se ha mantenido alejada durante veinte o treinta años de esa problemática y de esas cuestiones, porque yo creo que un serio y grave error de planteamiento de tos problemas vascos y de las intimidades del alma vasca provocaron un tipo de politica y de acción que fue represiva, en el sentido de represión de sentimientos. Y todo eso lo que ha hecho luego es brotar con

una fuerza más grande y renovada, como les pasa a las plantas cuando se las poda...

—¿Cree usted que el problema vasco, a nivel de Estado español, es facilmente comprensible, que se entiende habitualmente?

—"Me alegro mucho que me haga la pregunta..., porque creo francamente que no, que no se entiende. Creo que el gran problema que tenemos los que queremos y amamos aquella tierra, porque es la nuestra, y que sentimos una función pública y la responsabilidad electoral, y. en mi caso, la eventualidad de llegar a ser diputado en Cortes, va a ser. precisamente, el tratar de convencer a la Administración, al país todo, para que se consiga comprender el problema vasco sin prejuzgarlo. Es decir, sin iniciar el planteamiento, ya a la defensiva o por posiciones apriorístícamente adoptadas.

País Vasco o Euzkadi

—Ya desde un comienzo parten ustedes del hecho de llamarse, o bien País Vasco, o bien Euzkadi. ¿Empieza ya en las denominaciones el problema vasco?

—Mire, cualquiera de estas denominaciones es correcta y no nene por qué ser absolutamente nada problemática., lo que ocurre es que —y si, creo que éste es uno de tos primeros factores de Incomprensión—, en general, se ha querido plantear el tema en términos tan brutales como si se es o no se es español-.

Entonces esto ha provocado una crispación de la temática envenenándola, según yo era». En el siguiente sentido: al que te escucha desde alli una y otra vez parece que le quieren plantear como un trágala el que deba contestar que si es español. Y entonces as curioso; pero la reacción casi es de enfado porque le quieran tantas veces acometer el tema... Y mucha» veces contestarán diciendo: •pues, ya lo veré- o «Pues, ya lo decidiremos...» Es un problema que se ha enfocado mal. Yo creo que como no se ha planteado en la forma adecuada, se ha planteado con perdida de serenidad. Y es muy desagradable, porque las reacciones son más bien apasionadas que razonadas. Realmente creo que hay que reconocer, y con esto no pretendo ninguna exclusiva, porque toda España se enriquece en la diversidad, hay que reconocer que al fenómeno vasca es un fenómeno singular. No el único, pero si singular... Nadie puede discutir, y no lo digo con un carácter racista, sino biológico, nadie puede discutir una cierta etnia vasca. No se puede negar un idioma que no está inventado y que es un reto permanente a los historiadores, porque se remonta en tos siglos, y que ha merecido muchas tesis, aquende y allende, sobre el tema, sin poder encontrar una explicación satisfactoria... pero ahí está, Y no cabe la menor duda de que Incluso en tos caracteres anatómicos y tal, pues podemos distinguir con mucha frecuencia, y exclamar: «Qué aspecto de vasco tiene Fulano de Tal.» Esa es una realidad que está situada a cabe- (continua )

miércoles 4 mayo 1977

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llo, como sabe usted, en el Pirineo occidental, entre parte de Francia y parte de España,

La frontera

—¿Y a cuál de ambas partes está más vivo este sentimiento?

—¡Pues, probablemente, este sentimiento esté mucho más vivo y mocho más radicalizado en el nuestro, porque probablemente aquí «e ha tratado con mucha menos inteligencia, con mucha menos serenidad que lo que han hecho en Francia. Yo me acuerto que nace ya muchos años, recién casado, cuando ya les mujeres, al menos en las zonas fronterizas, invertían los primeros ahorros en comprar «duratex» , yo recuerdo que íbamos con nuestro modesto coche a San Juan de Luz o a Biarritz para comprar en algunos grandes almacenes aquellos platos y vajillas Y recuerdo que en la plaza de Biarritz los franceses tenían siempre puestas, alternativamente, en mástiles muy altos, las banderas francesa y lo que llamamos la «ikurriña». , que no es otra cosa sino la palabra

euskérica que significa la bandera. Bien, pues el hecho cierto es que aquella bandera no ondeaba allí como si de una bandera se tratara, sino sencillamente como una bandera del País Vasco. Del País Vasco francés en aquel caso. En aquel caso concreto. Y no tenía otra trascendencia mayor: representaba la emotividad y los sentimientos de un área geográfica, pero sin otra trascendencia política.

—Este problema de la bandera parece ya definitivamente —o casi— resuelto ...

—Bueno, definitivamente no lo estará, no va a ser fácil que lo esté. porque también se presentó en una forma que yo diría que provocó ciertas crispaciones. Algunos querían ver en ella la bandera que se venció en e| año treinta y seis. Otros, sin embargo, querían ver, y ven en ella, la representación de esos sentimientos más hondos. En general, yo creo, y puedo estar equivocado, por supuesto, pero que durante estos treinta, cuarenta años, se ha tratado, más bien Se ha maltratado, el alma del pueblo

vasco. Sus sentimientos más hondos.

—¿Pero esto cree que ha sido algo voluntario o corno consecuencia de ese desconocimiento del problema?

—Probablemente por desconocimiento. En segundo término, porque, me da la impresión de que, en particular, me refiero ahora a Guipúzcoa y Vizcaya, del lado del bando republicano —no es menos cierto que hubo otras muchas provincias españolas que estuvieron en el mismo bando republicano—, y, sin embargo, creo que no peco de tergíversador de hechos si digo que, probablemente, aquellas dos provincias, en el problema de fondo, recibieron un tratamiento más duro que otras muchas provincias que habían estado en la misma situación.

—Hay una tesis, al parecer muy fuerte, con muchos seguidores en la propia zona, que es la de considerar no tres, sino cuatro provincias vascas. Se incluye siempre a Navarra

—Bueno, en el famoso Saskiasbaz. a que se refieren los problemas del País Vasco —que quiere decir «siete en uno»—, se hablaba de Vizcaya, Álava, Guipúzcoa, Navarra. Benavarra, Laburbi y Chuberroa, éstas tres últimas, las provincias del lado vascongado. Entonces, efectivamente, tiene usted ahí a siete, y entre ellas a Navarra.

—¿Cree que, efectivamente, tiende a prosperar esta tesis de agrupar a Navarra con las otras tres provincias, en la formación del País Vasco?

—Sí; es un hecho que está prosperando... Recuerde usted que tendría su importancia política y su trascendencia y significado el hecho de que el Partido Nacionalista Vasco (PNV), como usted sabe, en fecha reciente, celebró su congreso precisamente en Pamplona, y allí se sugirió, propuso y aprobó que Pamplona fuera la capital de Euzkadi, del territorio correspondiente a las provincias etizkéricas que están debajo de la línea del Pirineo. No sabría decirle si en su planteamiento se llegaría a plantear esta cuestión de la capitalidad a nivel de las siete provincias vascas, o únicamente de las cuatro de esta parte de la frontera española..

Centralismo

—¿El problema vasco puede haber tenido raiz, origen y desarrollo directo por obra del centralismo madrileño?

—Esa es sólo una parte del problema... Que duda cabe que el pueblo vasco —no hay más que estudiar su historia, que no está inventada, sino documentada— ha sido un pueblo que, desde hace mucho tiempo, algo así como cinco siglos, instituyó unas ciertas formas de autogobierno interno que no le iban mal, y que tenia profundas raíces democráticas. Con estas leyes les había ido francamente bien, muy bien. Se gobernaba a través de tas Juntas generales, en las que estaban representadas las

municipatidades, los Ayuntamientos, ellos elegían de su seno a la Diputación, a la presidencia de la misma, se reunían bajo el árbol de Guernica los representantes de las iglesias o de los municipios y Ayuntamientos, y allí establecían sus leyes, sus famosas leyes viejas, que llaman ellos. Y con aquellas leyes gobernaban aquel territorio..., y parece que no lo hacían mal.

—¿Estas son tes prerrogativas que se Intentan recuperar ahora?

—Pues, mire, yo creo que en parte, si. Lo he dicho en alguna otra ocasión y lo quiero repetir, porque no es una frase electorera. Yo creo, sincera y honestamente, que el pueblo vasco ha nacido para la democracia, y que mientras no viva en ella, no va a vivir en paz... Cuando el pueblo vasco viva en democracia, vivirá en paz. Y si vive sin democracia, vivirá en rebeldía-. , de una forma o de otra.

Pueblo en rebeldía

—¿Ahora mismo, el pueblo vasco está en rebeldia?

—Si.

—¿Contra qué y contra quién?

—Verá usted. Contra muchas cosas. Quizá, en parte, contra sí mismo también, porque no acaba de encontrar su encaje .. En este momento, un problema importante es que mi pueblo está dividido entre el temor que amenaza a unos y la pasión que llega a otros Comprenderá que en esas condiciones, e$ muy difícil de hacer una consulta electoral democrática auténtica, que requiere poseer un clima de paz, de serenidad, de no tensión. Porque sólo así se construyen los pueblos su futuro Y quiero yo, que como sabe he presentado mi candidatura al Congreso independiente, quiero ver si mi candidatura aporta moderación, serenidad, paz a los espíritus y desapasionamiento a los problemas frente a lo que por allí ha venido predominando.

—Acaso ese mismo descomocimiento general sóbrela situación en el País Vasco, sea to que le hace aparecer como decididamente a la Izquierda, en comparación con las tendencias generalizadas en el resto del país...

—En este momento, yo creo que sí, que el País Vasco está bastante a la izquierda...

—¿Tan solo hay, o funcionan, los partidos socialistas o los que se encuentran a la izquierda de éstos, quiere decir?

—Mire usted; en este momento, puede que, partiendo desde la derecha, por ejemplo, por Alianza Popular, para entendemos, yo creo que hay un vacío muy grande hasta llegar al Partido Nacionalista Vasco. Que si antaño fue un partido, como sabe usted, burgués, de clases medias acomodadas, y, por supuesto, con una confesionalidad católica muy dará, con un deseo muy grande de defender la libre empresa y al empresaríado privado..., sin embargo, en este momento, entiendo que se está desviando mucho, sobre todo su base. Lo he dicho en alguna otra ocasión. Esa base está desbordando, incluso, a sus dirigentes, hacia su izquierda. Y a partir de eso, todo lo demás que tiene detrás, ya son, o partidos socialistas locales o el Partido Socialista Obrero Español y el Partido Comunista Español, que alli, con gran habilidad dialéctica se denominan, respectivamente. Partido Socialista de Euzkadi y Partido Comunista de Euzkadi.

—Sí; es probable que esa cuestión de los partidos «abertzales» sea una de las que más den que hablar en la próxima campaña electoral.

—Mire usted, como sabe, «abertzale» significa patriota, y yo creo que ha sido una gran habilidad el utilizar la díalestica abertzalismo-sucursalismo para sustituir a otra que era muy importante; marxismo y antimarximo. Esta es una cuestión que yo, a través de mi candidatura, si prospera, lo quisiera clarificar para el electorado.

—->¿Es decir, piensa usted que, añora

PAIS VASCO

mismos, quienes se definen «abertzaLes> son, antes que otra cosa, marxistas?

—No. Lo que sí quiero decir es que, en gran parte, el marxismo se oculta en el abertzalismo O si no se oculta..., cuando menos, se presenta como un fenómeno patriótico vasco. Y esto puede llevar a equivocaciones a mucha gente.

—¿Es usted «abertzale», en el sentido estricto del térmico?

—Soy vasco, evidentemente; lo soy por los ocho costados, como diría Unamuno... Lo soy por todos los que usted quiera..., porque por mucho que me he remontado en mis ascendientes no he encontrado ningún apellido que no sea de allí...

—Echeverría, Gangoiti •

—Iturrio, Zolea, etcétera... te tengo, por tanto, que decir que sí soy abertzale en el sentido de «patriota vasco», y que lo soy por todos los costados. Aquélla es mi patria. Comprenda usted. Ahora bien: eso no impide el que yo pueda considerar, en unas visiones más amplias, otras situaciones. Pero, por supuesto, qué duda cabe de que me considero así. Y une ofendería que me llamasen sucursalista, si alguna vez me lo llamaran —que no sé que me lo hayan llamado, esta es la ventad—, pero me ofendería macho si entendieran que el llamarme así se me considerara una especie de elemento que, viniendo de fuera del País Vasco, llega allí a indicar cómo hay que trabajar en él. Yo no vengo de fuera del País Vasco, porque soy, desde siempre, del País Vasco

Los vascos ausentes

—¿Y el hecho de haber colaborado, en los años anteriores, con la Administración, desde diversos cargos públicos?

—Bueno; mire usted, esa es una factura que, evidentemente, todo político tiene que pagar en ciertas circunstancias Lo que si puedo decirte es que mi colaboración con los Gobiernos anteriores, a los niveles modestos en que yo he podido colaborar, o en que yo he llegado a colaborar, ha sido, entiendo, de una altísima rentabilidad para el País Vasco. Yo no he querido hacer nunca números, porque me parece inelegante presentar una factura a mis paisanos y a mis gentes. Pero dios saben muy bien lo que yo he hecho y lo que he dejado de hacer.

—´¿Cree que en «los últimos años los vascos han estado suficientemente representados y présenles en el Gobierno, en la Administración española?

—Bueno; yo, lo que yo creo que han tenido los vascos como gran problema es que quienes les hayan representado, a los niveles que fueran, y en esto, en parte, me pudiera yo atribuir algo de culpa, aunque a mi a niveles, realmente, era muy poco operativa la representatividad, no han sabido, o no han acertado, a Ilevar al conocimiento de los sucesivos Gobiernos la auténtica problemática vasca. Quizá tos que hayan aparecido como portavoces oficiales, o, por lo menos, más audibles, de los problemas vascos, en e) centro de Gobierno y de la Administración, no lo han hecho con suficiente acierto y éxito. Incluso muchas veces lo han hecho, probablemente, con error.

La amnistía

—Bien; vamos a tratar de -solucionar- el problema... ¿La amnistía es un primer paso en la normalización del País Vasco?

—Yo creo que si.

—¿Esta amnistía?

—La amnistía tota]. No entro en las problemáticas jurídicas, morales, etcétera, sino en planteamientos políticos, y, por tanto, realistas y de hecho. Y hoy de hedió, a poco que se conozca el País Vasco, se sabe que mientras no se haya alcanzado la amnistía total no se estará en condiciones de poder avanzar en los planteamientos de los problemas democráticos con bastante serenidad.

—Amnistía, incluso, para los delitos de sangre...

—Es que los problemas de delitos de sangre, que vistos desde aquí se consideran así, pues vistos desde allí dentro, se consideran que han sido situaciones cruentas, comó consecuencia de una situación conflíctiva. El hecho cierto es, y le digo que me atengo a hechos, y que tío estoy juzgando, porque la pregunta de usted creo que quiere ser operativa, es que e.i este momento, en lugar de estar pasándonos permanentemente cuentas, creo que el primer paso para poder operar es olvidar, si se puede, todo eso, con el tremendo dolor que entraña para las familias que lo han padecido, de un lado y de otro. Y empezar a considerarlo a partir de! olvido, o si no, cuando menos, de haber liquidado, de haber zanjado esta cuestión. No sé si acierto, pero me parece que la voluntad del Gobierno está, en estos momentos, en esa línea, aunque, naturalmente, no va con la celeridad con que visto desde otro lado se quisiera. Pero creo que está en esa línea...

—El segundo paso sería ya el de la consecución, otorgamiento o conquista de la autonomía...

La autonomía

—Bien; en el tema de la autonomía, como sabe usted, hay muchos grados y niveles. Yo sí creo que éste es un momento maduro para que, al nivel jurídico que se comprenda como el más conveniente, a nivel constitucional, a nivel estatutario, etcétera, se busque la cantidad de autonomía que se comprenda mutuamente conveniente. Es logreo que, visto desde muchos sectores de allí, se desee la mayor cantidad de autonomía posible. Lo que conviene es que el planteamiento y los interlocutores lo hagan razonablemente. Y lo harán razonablemente, que es como hay que hacer la política fiara conseguir aquel cupo de autonomía que en cada momento se pueda obtener. Y fuego, en virtud del uso y del resultado que dé la puesta en práctica de esos grados de autonomía recibida, se estará, probablemente, en condiciones de obtener mayores cotas... Y todo esto, con un enriquecimiento y una potenciación muy grande de resultados. Yo, al menos, así considero esta cuestión.

—¿Es de la opinión de que el País Vasco debe alcanzar el mismo grado, los mismos niveles de autonomía, que, por ejemplo, Cataluña, o que esos alcances deben ser superiores?

—No conozco el problema de Cataluña, y sería una presunción por mi parte el empezar a hablar de ello. Yo no sé si va a ser más o menos que para Cataluña. Este va a ser un planteamiento que yo no me encuentro en condiciones de responder.

Heterogeneidad

—¿Pero es de la opinión de que todas las regiones del país deberán tener los mismos grados de autogobierno?

—Bueno; yo creo que, probablemente, con las regiones del país que explícitamente planteen el problema autonómico, el Gobierno va a tener que tener sus correspondientes conversaciones, y será misión del Gobierno el calcular y graduar en cada circunstancia la cantidad, si se puede hablar de términos cuantitativos, de autonomía, que » cada uno le ha de dar. Yo creo que es muy difícil hablar de si van a tener la misma cantidad de autonomía en términos de quien había de «café para todos ..», y creo que es mucho mejor que hablemos de que las regiones, precisamente porque son diferenciadas unas de otras, sólo pueden poseer pluralidad si son heterogéneas. Si fuesen homogéneas no habría pluralidad regional. Si es heterogénea, el tratamiento de la autonomía también tendrá que ser heterogénea y diversa. Unas tendrán un tope de autonomía, y otras tendrán otros tipos Distintos. Cuantitativamente, no es posible comparar magnitudes heterogéneas.

—Uno de los posibles orígenes de las probables causas de la confusión que están creando estas cuestiones regionales es la propia denominación. Euzkadi prefiere llamarse País Vasco: Cataluña habla de nacionalidad catalana ., ¿Son estas regiones distintas a tas demás del país?

—Puede que lo que ocurra es que, en estos momentos, aparezcan como más diferenciadas. Esto, sin ningún timbre de valoración o de ponderación respecto de las que aparezcan, digamos, menos singularizadas. Hay razones históricas, y hay razones políticas y de todo tipo, según las cuales, algunas regiones tienen en este momento una personalidad más singular. Como nos está pasando con el caso vasco, o el catalán, que son, en cierto modo, similar, o con el valenciano, gallego Usted sabe muy bien que la Península Ibérica ha sido confluencia tremenda de culturas, civilizaciones, cruce de todo tipo de situaciones y de vivencias que no nos cabe la menor duda de que es un mosaico singular.

—Pregunta para el catedrático de Economía: ¿ES o podría ser autosuficiente el País Vasco?

—Desde el punto de vista económico, evidentemente no. Al menos para mí.

—¿Y podría llegar a serlo?

La autosuficiencia

—Me da la impresión de que al ritmo que van las cosas y de la forma en que se va planteando la historia y el previsible futuro, la dinámica de los pueblos va hacia la creación de entes superiores en los que se va a respetar mucho la diversidad, pero que en última instancia, van a tener que condicionarse en unos niveles macroeconómicos y macropolíticos superiores a los convencionales. En este sentido, el plantear una radicafización en los términos que usted señala, puede parecer que respecto de la tendencia general señala más bien un contrapunto. Creo yo, por el contrario, que se pueden conseguir las más positivas de las aspiraciones de mi pueblo, y dejando a un fado visiones utópicas si operamos, si trabajamos, sobre una base de realismo. De modo que, autosuficiencia, no creo que pueda ser aspiración viable. Autosuficiente, por otro lado, tampoco lo es España, ni lo es, prácticamente, ninguna nación ni Estado. Tiene que vivir de cara a un comercio exterior. Tienen que vivir de determinadas materias primas o productos semielaborados, o productos terminados, y después de unas importaciones... Es decir, la concepción de una economía cerrada y sin la presencia de un comercio internacional exterior, en nuestros días, y cada vez menos, no tiene sentido alguno..., en el mundo de la convivencia de los pueblos. Mucho me nos lo tendrá para una región muy pe quena, geográficamente, para un área geográfica muy reducida en la que, por la misma razón, muchas de las potencialidades económicas se ven reducidas.

—Alguien ha dicho, ha protestado de que el desarrollo de algunas regiones ricas se ha hecho a costa de las regiones que siguen siendo pobres...

—No creo que sea correcto decir que se han desarrollado a costa de... Lo que, sin embargo, hay es fin hecho cierto, y es que en la serle de desequilibrios que se originan en la convivencia política y económica de los pueblos, esos desequilibrios generalmente suelen ser en la distribución de las rentas personales, o en la distribución de las rentas entre clases y grupos sociales y desequilibrios regionales. Esta trilogía es la que probablemente una economía de mercado con un profundo sentido social tiene que llegar a eliminar o cuando menos a mermar. Es decir, el capitalismo en general produce, a mi modo de ver, mucho mejor que el socialismo. Pero, sin embargo, tiene su talón de Aquiles. Por eso tiene que crear sus propíos mecanismos de corrección en el reparto. Esos mecanismos son o pueden ser la reforma fiscal, actuaciones en forma de incentivos, estímulos, inversiones... Y tienen que servir, atenuar la distribución y las distancias que automáticamente se producen entre las rentas de las personas y de los grupos sociales. En este sentido, en este desequilibrio, ciertamente en el conjunto español, las distancias se iban produciendo cada vez más grandes entre regiones muy avanzadas económicamente, como es el País Vasco, y otras regiones menos favorecidas...

—Y estas reglones menos desarrolladas, ¿no cree que tratarían de Impedir unos grados de autonomía para Las otras que considerasen negativo, por considerar autonomías privilegiadas...?

—Si ellos la consideran privilegio, me parece pisto que estuviesen dispuestos a impedirlo, puesto que realmente sería una discriminación en el tratamiento ciudadano y en el tratamiento geográfico. Pero en los planteamientos hay que ver no sólo lo que determinadas regiones pudieran obtener, sino lo que determinadas regiones pueden generar... Es muy difícil tener una especie de aparato que dividiese todas esas tensiones y que pudiese repartirlas con sentido de equidad... Lo que nos interesa a todos es que las medidas que se tomen para las regiones sean justas y precisas en cada momento...

José CAVERO

(Fotos de GIMÉNEZ.} (Caricatura de C. VIGUERAS.)

LAS QUINCE ESPARAS ENTREVISTAS PUBLICADAS

1. ASTURIAS, según Juan Velarde.

2. GALICIA, según Valentín Paz Andrade.

3. LEÓN, según Fernando Suárez.

4. ANDALUCÍA, según A. Rojas Marcos.

5. ANDALUCÍA, según M, Clavero Arévalo.

6. EXTREMADURA, según E. Sánchez de León.

7. BALEARES, según Josep Meliá.

8. NAVARRA, según Jaime I. del Burgo.

9. MURCIA, según Ricardo de la Cierva.

10. ARAGÓN, según José R. Lasuén.

11. VALENCIA, según V. Ruiz Monrabal.

12. CANARIAS, según Lorenzo Olarte.

13. CATALUÑA, según Trías Fargas.

14. CATALUÑA, según Sebastián Auger.

15 CATALUÑA, según Antón CanyeIlas.

16. CASTILLA, según Alberto Cercos

17. CASTULA y LEÓN, según F. González Diez.

18. GALICIA, según Daviz Pérez Puga.

19. PAÍS VASCO, según Juan Echevarría.

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Miércoles 4 mayo 1977

 

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