Fraga Iribarne, en Barcelona. 
 Al gobierno del rey, España no se le va a romper entre las manos  :   
 Los que jueguen a la ruptura, allá ellos; no la tendrán y perderán el tren seguro de la reforma. 
 ABC.    28/04/1976.  Página: 5 y 6. Páginas: 2. Párrafos: 15. 

FRAGA IRIBARNE, EN BARCELONA

"AL GOBIERNO DEL REY, ESPAÑA NO SE LE VA A ROMPER ENTRE LAS MANOS"

"Los que jueguen a la ruptura, allá ellos; no la tendrán y perderán el tren seguro de la reforma"

BARCELONA. (De nuestra Redacción.) «Quede claro que al Gobierno del Rey España no se le va a

romper entre las manos, y los que jueguen a ello, con una u otra etiqueta, que no se equivoquen sobre el

desenlace», dijo ayer el vicepresidente del Gobierno para asuntos del Interior y ministro de la

Gobernación, señor Fraga Iribarne, en el acto de constitución de la Comisión para el estudio de un

régimen especial para Cataluña.

El acto se celebró en el salón de San Jorge, de la Diputación barcelonesa.

Han asistido los cuatro presidentes de las Diputaciones Provinciales de la región, residente y miembros de

la citada Comilón, autoridades provinciales y locales y tras personalidades.

Abierto el acto por el señor Fraga, el secretario de la Comisión, señor Corella, dio lectura a los decretos

de constitución y nombramientos, tras lo que el ministro declaró constituida la Comisión. Seguidamente

pronunció un discurso el presidente de la Diputación Provincial de Barcelona, señor Samaranch, en

nombre de los demás presidentes de la región catalana que forman parte de la citada Comisión. Habló a

continuación el presidente de la misma, señor Mayor Zaragoza.

Cerró los parlamentos el ministro señor Fraga, quien, después de pedir a los reunidos que fuesen

conscientes de la responsabilidad histórica que se les confía, dijo:

VOCES DE CONFUSIÓN.—Suenan estos días voces de confusión y de demagogia, inevitables en un

momento de transición. No las escuchéis; pronto recibirán ellas y quienes las pronuncian la inapelable

descalificación de la Historia. Os habla quien de antiguo conoce y ha probado amar a Cataluña; siempre

le seré leal, porque, además, como español, sé que no puede haber una España grande sin una Cataluña en

forma. Hace ya bastantes años lo dije con claridad en un discurso en el Salón de Ciento. Pero debe

añadirse igualmente que no hay ninguna Cataluña posible más que dentro de la realidad de una España en

paz y en orden, en justicia y libertad.

Hablemos claro: En los trabajos de esta Comisión tenemos una ocasión seria para arreglar cuanto haya

que arreglar. No la hay, en cambio, en las confusas maniobras de éste o aquel grupo o en sus inciertas

alianzas. Sepamos aprovechar esta ocasión y hagámoslo recordando todo lo que no debe olvidarse. Ya

sabemos qué cosas llevan en nuestro país a la discordia y a la violencia: cuáles provocan, de modo

inevitable, las más justificadas reacciones, cuando se pone en peligro la unidad sagrada de España, y

cuáles enturbian la propia convivencia en Cataluña cuando se quiere hacer catalanes de dos clases. Quede

claro que al Gobierno del Rey España no se le va a romper entre las manos, y los que jueguen a ello, con

una u otra etiqueta, que no se equivoquen sobre el desenlace, ni pretendan ignorar las consecuencias de su

irresponsabilidad.

UNA SOLA SOBERANÍA. —Más claro aún: no puede haber en España más que una soberanía, en lo

interior como en lo exterior: la de la Nación española; ni puede haber más que un poder político soberano:

el del Estado español, del que todos formamos parte. Esto quiere decir que no hay, ni habrá, más que una

política exterior; una sola organización para la defensa; un único poder judicial y un sólo sistema para la

seguridad interior. Como tampoco puede haber sino una sola política económica y financiera en todo

aquello que entraña una dimensión nacional.

REFORMA GRADUAL -Todo lo demás, —competencias administrativas y peculiaridades

institucionales — es susceptible de estudio, negociación y reforma; aunque, por ser tantas y tan complejas

las cuestiones afectadas, sería absurdo querer acometerlas de una vez. Tal entendimiento es el que se

corresponde con el «seny» y realismo catalanes y lo que se han sabido aceptar los hombres con mayor

sentido de la realidad política.

El ministro citó en catalán las palabras de Prat de la Riba, en que decía que el criterio del todo o nada es

comprensible en la cabeza deformada de un jacobino, pero la sociedad es una cosa más complicada, y que

la reforma se ha de ir haciendo por partes, gradualmente, porque la sociedad no puede mudar de casa

mientras le están construyendo una nueva.

Yo creo, señores, que debemos dejar de mirar a la Edad Media, o al siglo XXII, y que es hora de

contemplar, con los ojos bien abiertos, la realidad presente. Desde ella, progresivamente. Ver lo que

podemos hacer para la institucionalización regional de Cataluña dentro de un Estado español también en

trance de renovación y de reforma.

REGIONALISMO SERIO.—Citó a continuación, en catalán, unas frases de Ferrater Mora, en las que

dice que hemos vivido demasiados siglos juntos, hemos participado en demasiadas empresas comunes —

en demasiados desastres comunes también— para que pugnemos a jugar a volver a barajar las cartas, y

añade: "Los catalanes, al serlo, deben tener la gran oportunidad de hacerse más españoles. Es así como

podrán contribuir a hacer a los españoles plenamente europeos."

«No lograremos semejante cosa con románticas apelaciones a, nacionalismos de campanario, ni

invocando federalismos que están bien para unir lo que estaba separado, pero que son inaceptables

cuando se cuenta con una realidad irrevocablemente unida.

No busquemos sistemas complicados, inestables o cistosos en hombres y en recursos. Un regionalismo

serio y consecuente, con unas autonomías bien deslindadas y capaces de potenciarse a sí mismas, en una

evolución constante, no son desconfianzas ni aceleraciones, es la solución justa y posible.

LA RUPTURA.—Los que jueguen a la ruptura, allá ellos; no la tendrán y perderán el tren seguro de la

reforma. Esta queda en vuestras manos, de cuya lealtad y experiencia confío en que saldrá algo que pase a

la Historia como un nuevo «Recognoverunt proceres».

Reafirmemos todos esta fe en una Cataluña grande, en una España de todos.

Os expreso una esperanza profunda en el acierto de vuestros trabajos, y nos os pido que pongáis en ellos

la tercera y más grande de las virtudes teologales, la caridad, porque sé que la vais a practicar en el mutuo

entendimiento, en la entrega total y en la responsabilidad que sólo se manifiesta hacia lo que se ama de

verdad. Y recordad también las cuatro virtudes cardinales: la prudencia, que os hará evitar los

maximalismos y las improvisaciones: la justicia, esa voluntad exigente de dar a cada uno lo suyo, y a cada

momento su posibilidad; la fortaleza, que os hará despreciar actitudes demagógicas y posturas

histriónicas, y la templanza, que evita excesos y aristas

Quiera Dios y la Virgen de Montserrat bendecir vuestro trabajo y hacerlo flor de la mejor primavera de

nuestra España.»

 

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