Declaraciones a Radio Nacional de España. 
 Fraga: No hay coartadas ideológicas para el terror y la violencia     
 
 ABC.    12/02/1976.  Página: 5. Páginas: 1. Párrafos: 16. 

DECLARACIONES A RADIO NACIONAL DE ESPAÑA

FRAGA: «NO HAY COARTADAS IDEOLÓGICAS PARA EL TERROR Y LA VIOLENCIA»

«El muy significativo que en estos momentos en que queremos oír la voz de la mayoría, una minoría violenta y revolucionaria quiera frustrar el proceso»

£/ vicepresidente para Asuntos del Interior y ministro de la Gobernación, don Manuel Fraga Iribarne, ha hecho la siguiente declaración a Radio Nacional de España, que ha sido transmitida en el diario hablado de las catorce treinta de ayer:

Pregunta.—Señor ministro, ¿qué juicio le merecen los dos crímenes perpetrados por E. T. A. en los últimos días?

Respuesta.—Se trata de crímenes fríamente planeados, alevosamente cometidos, con la concurrencia de todos los agravantes penales. Se trata de hechos trágicos que revelan de forma decorosamente elocuente lo que cabe esperar de quienes utilizan tan atroces medios para postular destentes reivindicaciones ideológicas. En uno de ellos, al parecer, se trata de un error, porque esos desalmados, pagados para sus provocaciones por quien sea, matan —a lo que se ve— como los lobos: sin mirar a quién.

CUALQUIER TOLERANCIA, INADMISIBLE

Nos importa proclamar que el empleo ciego e irracional de la violencia aboca necesariamente a una situación peor para todos, situación de la cual serán únicamente responsables cuantos la provoquen, la alienten, justifiquen o permitan,

Ha llegado el momento de decir, con la máxima contundencia, que es radicalmente inadmisible cualquier tolerancia, cualquier cobardía, cualquier inhibición, cualquier condescendencia ante el fenómeno terrorista. Es absolutamente inaceptable el talante espiritual o la actitud intelectual de quienes intentan disimular o atenuar la gravedad de estas crueles manifestaciones de violencia, en base a los fallos, a las imperfecciones que puedan reconocerse en nuestro sistema institucional y en nuestro orden político.

No hay coartadas ideológicas para el terror, ni podemos aceptar que el egoísmo, la indiferencia o el miedo, inclinen nacía actitudes de pasividad ante un enemigo común, sea a éste o aquel lado de la frontera.

Y decimos enemigo común porque nos asiste la convicción de que el crimen, el terror, el recurso a la violencia, son enemigos comunes para toda sociedad civilizada, sean cuales sean los supuestos ideológicos en los que se asiente la ordenación de su convivencia.

P.—Precisamente en estos momentos en que el Gobierno acomete un plan de reformas, ¿qué explicación puede tener esta nueva ofensiva terrorista?

R.—Me asiste personalmente la convicción de que no hay uno solo de entre los múltiples problemas que plantea la búsqueda de una mejor convivencia entre los hombres, las regiones y las ideas plurales que han de coexistir en la suprema armonía de España; no hay, digo, ni un sólo problema que no pueda abordarse y resolverse por el diálogo, la negociación, el compromiso, el pacto y la ley.

Desde esa convicción moral afirmo que quienes se obstinan en el recurso a la violencia y al terror no sólo no sirven las causas que dicen defender, sino que las amenazan y comprometen en cuanto pudieran tener de aceptables. La violencia sólo crea violencia. No produce otros frutos que la división, el miedo y el rencor.

España —pueden estar seguros— no será destruida por el crimen; pero el crimen puede destruir muchos propósitos valiosos, muchas empresas ilusionantes, si no acertamos a reaccionar todos contra él.

COLABORACIÓN

El Gobierno no abdica ciertamente de la responsabilidad que te es exclusiva, de mantener el orden y luchar contra el crimen. Pero en esta tarea el Gobierno quiere sentirse asistido por la serenidad, el respaldo, la confianza y la voluntad pacífica de todos los españoles que quieran hacer profesión de fe en nuestro futuro y se muestren radicalmente firmes en la decisión de no recurrir a la violencia irracional para sustanciar sus antagonismos, y especialmente tenemos la certeza de que vamos a contar con la asistencia del nobilísimo pueblo vasco, legítimamente orgulloso de su propia identidad y deseoso de proyectarla con su propio acento en la armonía suprema de la integración patria.

Todos debemos ser conscientes de que el terror —si no adoptamos ante él una respuesta de repulsa solidaria— amenaza las deseables perspectivas de una seria y profunda empresa de concordia y reconciliación.

Es. ciertamente, muy significativo que en estos momentos, en que de buena fe queremos hacer oír la voz de la mayoría. a través de las instituciones y por todos los cauces, una minoría violenta y revolucionaria quiera frustrar el proceso e imponerse por el crimen a sus paisanos

APOYO PARA MANTENER LA PAZ

P.—¿Desea usted hacer algún comentario más?

R.—Quiero expresar mi pésame a los familiares de las víctimas que han caído por su lealtad al pueblo vasco y a España, de lia que aquél forma parte irrenunciable: afirmo la resuelta voluntad del Gobierno de hacer frente por todos los medios a la ofensiva de la subvención revolucionaria, disfrazada bajo la cuartada separatista. Y expreso mi apoyo más pleno y mi más decidido estímulo a todas las autoridades y representaciones en el deber de mantener la paz y el orden frente a la amenaza de unas minorías criminales e irresponsables.

Pero, es evidente que el esfuerzo de las autoridades y las Fuerzas del Orden sólo logrará su plena eficacia con una decidida cooperación ciudadana. Se trata de la paz, del orden, de la seguridad de nuestros hijos. No cabe ante ella la neutralidad El Gobierno espera del buen sentido y de la responsabilidad de todos una franca colaboración contra el crimen, y. por su parte, pondrá todos los medios para destruir y castigar a los culpables. Y no se dejará presionar ni coaccionar por unos u otros extremistas, en su propósito de hacer cumplir la ley, de proteger al conjunto de la población y de progresar por su propio camino al servicio del Rey y para bien de España

 

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