Autor: Pérez Fernández, Herminio. 
 El personaje. 
 Fernándéz-Miranda, hombre de contrastes     
 
 ABC.    09/05/1976.  Página: 7. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

El personaje

FERNANDEZ MIRANDA, HOMBRE DE CONTRASTES

Torcuato Fernández - Miranda es un hombre de marcados contrastes. Quien no le haya tratado, quien le

juzgue sólo por las apariencias o por una simple deducción de observaciones, se equivocará fatalmente.

De aspecto más bien débil, está en posesión de una tremenda energía y de una sorprendente vitalidad.

Con su aire pacífico es, en el fondo, un luchador nato que se crece en los momentos difíciles.

Conviene recordar, a este respecto, que hizo la guerra como alférez provisional y en la batalla del Ebro,

en 1938, fue citado en la Orden General de la División 53, como «distinguido por su espíritu y valor».

Tiene fama de antipático —él mismo lo dijo en las Cortes— y, sin embargo, quienes le tratan de cerca

hablan y no acaban de su cordialidad y de su simpatía.

Desde su toma de posesión de la presidencia de la Cámara —a primeros de diciembre de 1975— no ha

recibido ni una sola vez a los representantes de los medios informativos acreditados en las Cortes; pero se

detiene a saludarlos con deferencia cuando se cruza con ellos en los pasillos.

Guadiana política, ha surgido periódicamente de su silencio laborioso para incorporarse al quehacer de los

poderes públicos: director general de Enseñanza Media (1954); director general de Enseñanza

Universitaria (1956); director general de Promoción Social (1962); delegado nacional de Cultura y

Formación del Movimiento (1966); ministro secretarlo general del Movimiento (1869); vicepresidente del

Gobierno en la etapa que culminaría con el trágico asesinato del almirante Carrero Blanco; presidente del

Gobierno en funciones... Y tras un período de silencio, presidente de las Cortes...

Unos meses de encierro en su despacho y, de pronto, dos disposiciones que transforman a la Cámara y su

funcionamiento; creación de los grupos parlamentarios y ordenación de un procedimiento de urgencia.

Acaba de demostrar, una vez más, que es un político hábil, inteligente y brillante: el hombro capaz de

controlar a las Cortes de la reforma.—H.P.F.

 

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