Señor Araluce, presidente de la Diputación de Guipúzcoa:. 
 Demandamos decisiones políticas  :   
 Don José María de Areilza sugiere el diálogo del Gobierno con representantes vascos moderados. 
 Informaciones.    10/06/1975.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

"Demandamos decisiones políticas

DON JOSÉ MARÍA DE AREILZA SUGIERE EL DIALOGO DEL GOBIERNO CON REPRESENTANTES VASCOS MODERADOS

MADRID, 10. (INFORMACIONES y resumen de agencias.) Don Juan María Ataluce Villar, presidente de la Diputación de Guipúzcoa, ha declarado a «La Voz de España» que las sombras sancionadoras del decreto de 1937, cuya derogación solicita, «pesan sobre nuestras gentes», y añade, sobre el concierto económico, que seria inocente la derogación automática y que el Gobierno, con audiencia de la Diputación, debería arbitrar los cances legales que regulen el régimen adecuado.

«No queremos —dice el señor Araluce— ni privilegios ni ventajas económicas, sino la desaparición de una discriminación sancionadora». Por otra parte, ha manifestado también lo siguiente: «En modo alguno podemos aceptar que la acción subversiva interfiera las decisiones políticas que la provincia demanda».

UN «PROBLEMA ESPAÑOL»

En la línea de considerar el problema vasco como un problema político, don José María de Areilza lo ha calificado en «La Vanguardia Española», como un «problema español». El conde de Motrico ha escrito: «Es preciso, a mi entender, clarificar esta cuestión. Mientras mantengamos el equívoco y demos al tema un tratamiento defensivo o de simple orden público, o nos limitemos a formular declaraciones unilaterales de tipo dogmático o patriótico, la confusión se mantendrá.»

Escribe que las tres provincias vascas son, moderadas en política, en su mayoría; en religión profunda y visceralmente católicas, y de talante liberal en e] sentido de acentuar su innato respeto a las libertades civiles del hombre, "La población vasca es, en aplastante proporción, enemiga del extremismo -dice también—. Detesta la violencia. Es partidaria del dialogo, de la mesa redonda, del intercambio de palabras y conceptos, con respeto a las opiniones ajenas.»

El conde de Motrico, entre otras cosas, plantea los siguientes interrogantes: «¿Sería demasiado solicitar del Gobierno de don Cortes Arias que auspiciara el diálogo, la mesa redonda, la comisión «ad hoc» —como lo hace el pragmatismo anglosajón—, donde quienes constituyen la inmensa mayoría moderada de los vascos expusieran su criterio, ofrecieran soluciones constructivas, tranquilizaran la opinión de su pueblo y, en definitiva, arrastraran en pos de si un consenso popular y democrático que levantaría la moral, entre teme rosa y enfrentada, de tantas gentes? ¿No seria éste el mejor camino para devolver al pueblo vasco la secular y fecunda participación que siempre tuvo en el destino histórico de España?»

 

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