Autor: Ruiz Gallardón, José María. 
 Apunte político. 
 ¿Una reforma sin alas?     
 
 ABC.    09/05/1976.  Página: 4. Páginas: 1. Párrafos: 8. 

APUNTE POLÍTICO

¿UNA REFORMA SIN ALAS?

Por José María RUIZ GALLARDON

Un proyecto de reforma, de clara orientación hacia la democracia, tiene, por lo menos, que atender a estas

cuatro preguntas: ¿Quiénes son electores? ¿Quiénes son elegibles? ¿Cuál es el procedimiento electoral?

¿Cuáles son las facultades de los elegidos?

No podemos —al menos no puedo yo— contestar a la tercera y cuarta preguntas. Su respuesta vendrá

dada por la ley Electoral —anunciado su envío a las Cortes para antes del 15 de julio— y por la ley que

regule las relaciones entre Senado y Congreso, de cuyo texto sólo tengo la vaguísima referencia del

ministro de Información, según la cual «ambas Cámaras tendrán idénticos poderes, si bien se encomienda

a una y otra la prioridad en la discusión de proyectos legales sobre determinadas materias».

Pero vayamos a lo que sí conocemos. El Congreso será elegido —dicen— democráticamente. Veamos:

Electores: todos los españoles mayores de edad. Procedimiento: sufragio universal. Un gran lunar:

¿quiénes serán elegibles? Se dice que «representantes de la familia». Entonces, ¿un español mayor de

edad, en pleno uso de sus derechos civiles y políticos, pero no cabeza de familia, no podrá ser diputado?

Parece, en principio, que no. Y eso no es democrático. El prurito de no olvidar la democracia «orgánica»

en el Congreso puede desvirtuar a la democracia pura y simple. Me parece una innecesaria y criticable

concesión a un pasado que, en ese punto concreto, debería superarse.

¿Y qué va a pasar con el Senado? Ustedes juzgarán: Para ser elector mucho me temo que se van a

introducir elecciones de segundo grado. Y que se va a cercenar el número de elegibles.

No aplaudo, pues, el proyecto, aunque la prudencia aconseje reservar la opinión definitiva hasta conocer

los textos íntegros. Me parece que para este viaje —evidentemente corto— no se necesitaban tantas

alforjas de tiempo. Lo que se avanza respecto de la situación anterior es mucho —sobre todo en la

proporcionalidad del número de diputados del Congreso respecto del número de electores por provincia—

, pero no es bastante: en el complicado juego de coordinar sistemas representativos orgánicos con otros

inorgánicos, se corre el grave riesgo de que el resultante sea, de puro híbrido, difícilmente reconocible

como democrático.

Con los debidos respetos hacia sus autores, pienso que han escogido mal el campo de batalla de la

reforma. Esta debe circunscribirse a que nuestra democracia no caiga en los vicios del parlamentarismo

(el Gobierno no debe depender de las Cámaras). Pero sí es exigible que las Cámaras sean elegibles por

todos los ciudadanos y a ellas tengan acceso todos los ciudadanos, con las naturales y mínimas salvedades

de los senadores vitalicios por razón de designación real, aun «heredando» los cuarenta consejeros

nacionales que lo fueron por designación directa.

En una palabra: más representatividad de las Cámaras —que es lo que pide la democracia— y sin caer en

el vicio del parlamentarismo, que hace depender al Ejecutivo de las Cámaras —que es el talón de Aquiles

del sistema democrático—. Hay que aplaudir el mantenimiento del Consejo del Reino y hay que criticar

que este proyecto bicameral aparezca como producto de un compromiso imposible. Está a punto el

Gobierno de caer en la trampa que le tienen tendida los partidarios de la ruptura. Este proyecto no va a

resultar suficiente para los españoles y con toda seguridad va a juzgarse insuficiente por los europeos.

Entonces, ¿a quién satisface?

Y un pronóstico: aunque esta tímida reforma se apruebe por referéndum, va a durar muy poco. El hecho

electoral nos dará un Congreso (la Cámara más popular) en el que la mayoría pedirá —y lo verán

ustedes— que todos los representantes del pueblo sean ciudadanos elegidos por ciudadanos. Y ojalá sólo

pidan eso. Aún estamos a tiempo de corregir el rumbo. Ahora es cuando los reformistas del sistema tienen

que dar la medida de su talla política. Ahora es cuando hay que evitar que se vaya agrandando la distancia

que separa el espíritu del primer mensaje de la Corona y la letra de los proyectos de ley del Gobierno que

van a llegar a las Cortes

RESUMEN ESQUEMÁTICO DE MI OPINIÓN SOBRE EL PROYECTO

DE REFORMA

Si tuviéramos que reflejar en un cuadro nuestra opinión sobre las principales medidas que conlleva /a

reforma hoy en curso, al día de hoy, seria el siguiente:

I. LEY DE SUCESIÓN

1. Edad para reinar.—Muy positivo.

2. Acceso de la mujer a la Corona.—Muy positivo.

3. Nueva regulación de la Regencia.—Muy positivo.

II. MANTENIMIENTO DEL CONSEJO DEL REINO.—Muy positivo.

III. DESAPARICIÓN DEL CONSEJO NACIONAL DEL MOVIMIENTO.—Muy positivo.

IV. LEY MODIFICADA DEL CÓDIGO PENAL.—Muy positivo

V. LEY REGULADORA DEL DERECHO DE ASOCIACIÓN, ETC...—Muy positivo. VI.

BICAMERALISMO

1. Electores para el Congreso.—Muy positivo

2. Elegibles para el Congreso.—Negativo.

3. Electores para el Senado,—Negativo.

4. Elegibles para el Senado.—Dudoso.

5. Senadores designados por el Rey.—Muy positivo.

6. Mantenimiento de los «40 de Ayete».—Dudoso.

7. Funciones del Congreso.—No se sabe.

8. Funciones del Senado.—No se sabe.

VII TRIBUNAL DE GARANTÍAS CONSTITUCIONALES.—Muy positivo

VIII. CONSEJO ECONÓMICO Y SOCIAL.—Dudoso.

IX. REFORMA SINDICAL.—No se sabe. X. LEY ELECTORAL.—No se sabe.

XI. PROCEDIMIENTO DE URGENCIA EN LAS CORTES ACTUALES Muy positivo.

 

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