Autor: Barbero, David. 
 Entidades oficiales y grupos políticos ilegales coinciden. 
 Unánime condena al asesinato     
 
 Informaciones.    09/04/1976.  Página: 2. Páginas: 1. Párrafos: 16. 

ENTIDADES OFICIALES Y GRUPOS POLÍTICOS ILEGALES COINCIDEN UNÁNIME CONDENA DEL ASESINATO

Por David BARBERO

SAN SEBASTIAN, 9.

LA capilla ardiente con los restos mortales de don Ángel Berazadi Urbe, que apareció muerto ayer tras haber permanecido durante tres semanas secuestrado por un comando de la rama político-militar de E. T. A., fue instalada hacia las seis de la tarde de ayer en la nave central de la factoría de Sigma en la localidad de Elgóibar, en Guipúzcoa.

El cadáver del industrial asesinado fue trasladado desde el depósito de Olaso, también en Elgóibar, basta la factoría, y los trabajadores de la misma colocaron el féretro sobre un catafalco que había sido previamente preparado por los mismos empleados en la principal nave donde ellos suelen desarrollar su actividad industrial.

Poco después de haber sido instalada la capilla ardiente, los trabajadores de Estaría y Ecenarro, S. A., más conocida como Sigma, comenzaron a desfilar ante el cadáver para manifestar su dolor por la trágica muerte de su director gerente. Posteriormente también pasaron ante el cadáver otras personas de Elgóibar y de las localidades cercanas. Asimismo se han formado turnos entre los trabajadores para permanecer en vela ante la capilla ardiente y que han durado toda la noche y primeras horas de la mañana. Después, el número de personas que han orado ante el cadáver ha aumentado nuevamente, llegando incluso personas desde otras ciudades de las provincias cercanas.

En cuanto a los funerales, que van a tener lugar a las siete de la tarde en la iglesia parroquial de San Bartolomé, de Elgóibar, se espera una impresionante manifestación popular, dada la reacción popular que se ha producido en todo el País Vasco tras el acontecimiento del asesinato y de las distintas circunstancias que le han rodeado. También se tiene conocimiento de que numerosas e importantes autoridades de todas las provincias vascongadas han prometido su asistencia a los actos religiosos.

Tras los funerales, el cuerpo de don Ángel Berazadi Urbe será enterrado en el cementerio Olaso, de Elgóibar, donde la familia tiene su panteón, que durante el día de ayer ya fue dispuesto para este acto.

NUMEROSAS CONDENAS

Desde pocas horas después de conocerse la noticia de la aparición del cuerpo de don Ángel Berazadi con un tiro en la cabeza en la cuneta de la carretera de Elgóibar a Azpeitia, han comenzado a hacerse públicos numerosos comunicados en los que se condenaba del modo más tajante y con las palabras más explícitas el asesinato.

En ciertos sectores ha causado sorpresa el hecho de que estos comunicados condenatorios no hayan procedido solamente de las instituciones u organismos oficiales v de los grupos o entidades que actúan dentro de Ja legalidad actual en España, sino que también han manifestado públicamente su condena grupos y partidos políticos que actúan todavía en la clandestinidad por no haber sido reconocidos legalmente, pero que no están de ninguna manera de acuerdo con ti uso de la violencia, y menos con este acto, que con unanimidad ts considerado como carente de toda explicación o justificación, además de manifestar que, a juicio de estos grupos, ese no es en ab

EL GOBIERNO DE EUSKADI EN EL EXILIO Y EL PARTIDO NACIONALISTA VASCO REPUDIAN EL CRIMEN

PREOCUPACIÓN EN LOS MEDIOS EMPRESARIALES VASCOS

DON ÁNGEL BERAZADI SERA ENTERRADO ESTA TARDE

soluto el camino para llegar a conseguir la libertad y la democracia e» España y en el País Vasco.

Dentro de estas condenas, se considera muy significativo la hecha pública por un portavoz oficial del Partido Nacionalista Vasco, que ha manifestado la postura oficial de este grupo político vasco sobre la trágica muerte de don Ángel Berazadi con las siguientes palabras: «El Consejo directivo del Partido Nacionalista Vasco desea condenar absoluta y totalmente, sin ninguna reserva, haciendo constar que en esta actitud lo vasco no juega para nada, pues el verdadero interés de los vascos no hay que mezclarlo de ninguna manera con ningún asesinato, cualquiera que sea el nombre del grupo o de la organización que lo hayan cometido.»

Por su parte, el Comité ejecutivo del Partido Comunista de Euskadi ha hecho público un comunicado en el que textualmente dice lo siguiente: «Un asesinato, un crimen que repugna a Euskadi y no admite explicación ni disculpa. Escuetamente exige la más terminante condena. Esta es la nuestra, la del Partido comunista de Euskadi, que recoge el sentir de la clase obrera y se identifica con la de las demás corrientes democráticas de nuestro pueblo. Nada opuesto ,al camino por el que Euskadi puede encontrar la libertad nacional.

Por ella, por la amnistía, .´a libertad y el Estatuto que nuestro pueblo reclama, levantamos nuestra voz y hacemos un llamamiento para que toda Euskadi manifieste inequívoca su repulsa.»

También el Gobierno de Euskadi en el exilio vasco condena de la manera más categórica el crimen cometido en la persona de don Ángel Berazadi, según ha declarado una persona allegada a esta entidad. «El crimen —añadió— es tanto más injustificable cuanto que la víctima era una persona decente en toda la extensión de la palabra, un hombre bueno y querido de todos.»

El señor Berazadi, según el portavoz del citado organismo, era gran vascófilo y, a título particular, amparaba y protegía las escuelas de enseñanza en vascuence o «ikastolas».

Asimismo, otras instituciones y grupos políticos han hecho público su propio comunicado condenatorio o lo están actualmente preparando, entre los que se puede citar a la Democracia Cristiana y al Partido Socialista Obrero Español, además, como hemos señalado antes de numerosos Ayuntamientos, organizaciones y entidades públicas, cuya condena del hecho, quizá por esperada, ha sido menos destacada por los medios informativos vascos, aunque no por eso se les haya dado menos importancia.

Por su parte, don Pedro Ordoki, comandante del batallón San Andrés en Vizcaya, condenado a muerte durante el mandato de Francisco Flanco, evadido del penal de Santoña en 1939 y participante en la gran huelga de 1945, ha enviado a distintos m e d i os informativos vascos un comunicado condenatorio, que ha sido transmitido por las agencias informativas y que dice lo siguiente:

«A propósito del asesinato de don Ángel Berazadi, perpetrado por un grupo de individuos que invoca motivos patrióticos vascos, deseo expresar yo también la indignación de loe patriotas vascos que lucharon contra Franco de 1936-1938 y contra el nazismo en Francia, de 1940 a 1945.

Don Ángel Berazadi era un patriota vasco, su generosidad hacia la obra vasca y obras culturales, ikatolas, etc... era bien conocida.

Pero no es esto lo esencial: un inocente ha sido asesinado y este asesinato que se agrava con el secuestro, el chantaje, ha sido presentado como un acto político por los malhechores que lo han realizado.

Es precisamente para eliminar tales crímenes, y a sus responsables, de la vida política por lo «¡u» nosotros luchamos en Vizcaya antaño y la realización d* huelgas luego contra los regímenes; totalitarios.

Queremos una Euskadi libre y democrática, construida por los verdaderos trabajadores vascos y de todas las clases sociales. En esta Euskadi no tendrán lugar los malhechores que invocaron pretextos patrióticos o sociales. Tal fue el sentido profundo de nuestra lucha, tal es lo que falta. Estamos decididos a continuar nuestra acción en este sentido y sabemos que el pueblo vasco está con nosotros.»

PREOCUPACIÓN

Por otra parte, se ha sabido en medios cercanos a los directivos de diversas empresas vascas que reina entre ellos una gran preocupación, ya que el asesinato de don Ángel Berazadi implica el cumplimiento de una amenaza de muerte que había sido también enviada a muchos de ellos, a causa de no contribuir económicamente al sostenimiento de la organización E.T.A. El secuestro, que ya había llenado de gran inquietud a todos ellos, se ha visto culminado con este trágico final, que evirtencia la constante amenaza en que viven.

9 de abril de 1976

 

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