Autor: Barbero, David. 
 La ciudad quedó paralizada por los gravísimos disturbios. 
 Vitoria: Tres manifestantes muertos en enfrentamiento con la policía     
 
 Informaciones.    04/03/1976.  Página: 2. Páginas: 1. Párrafos: 22. 

VITORIA: TRES MANIFESTANTES MUERTOS EN ENFRENTAMIENTO CON LA POLICÍA

LA CIUDAD QUEDO PARALIZADA POR LOS GRAVÍSIMOS DISTURBIOS

Por David BARBERO

VITORIA, 4.

TRES muertos, cinco heridos muy gravea y unos cuarenta de consideración es el balance de una jornada de lucha que atendiendo a una convocatoria de huelga general que hizo la llamada «asamblea de fábricas» congregó ayer a cerca de quince mu trabajadores de más de setenta empresas. Desde las primeras horas de la mañana, la tensión 1ue aumentando basta desembocar en los luctuosos hechos registrados en las primeras horas de la tarde, momentos en que la ciudad su/rio una verdadera conmoción, pues quedó prácticamente paralizada

Las manifestaciones se iwron sucediendo especialmente en los barrios wnféricos, donde la violencia alcanzó cotas dramáticas. Los accesos a distintas zonas de la ciudad quedaron cortados con barricadas, las comunica cienes interrumpidas, anulados algunos transportes públicos y cerrada la totalidad de los establecimiento,- comerciales. Vitoria vivió ayer unas jornadas de tensión y violencia no conocidas por las personas de mas edad de la población.

A las diez de la mañana, los trabajadores, estacionados en Zaramaga, se fueron congregando para ir en "cautiva hasta el centro. A lo lar go de la marcha se les fueron uniendo otras personas. Varios grupos de manifestantes acudieron también al centro procedentes de otros barrios de Vitoria. Concretamente, de la zona de Ah venían varios cientos, que por círo parte, y al igual que muchos otros, habían obligado a parar a los obreros de la constracción. Los manifestantes fueron disueltos por ¡as fuerzas de orden público en la plaza de la Virgen Blanca. Se produjeron varias cargas y carreras a laves de las calles Dato, Postas y General Álava, haciendo uso la Policía de material antidisturbios.

Más avanzada la mañana hubo diversas manifestaciones en la avenida del Generalísimo, en donde los obreros gritaban: «Unidad con los trabajadores en paro», «Somos obreros, únete» y «Despedidos readmisión», gritos que volvieron a escucharse en todas, las concentraciones.

Las fuerzas del oruen estuvieron toda la mañana recorriendo las calles de la ciudad, con el fiíi de disolver a los manifestantes, quienes les increparon verbalmente después de taponar las calles con coches, tractores y bloques de cemento y piedras.

EN LA AVENIDA DEL GENERALÍSIMO

Hacia la una de la tarde se recrudeció la violencia. Para entonces ya se sabía que había sido incendiado el automóvil del jefe de personal de Forjas Alavesas

En la avenida del Generalísimo se formó una gran de la tarde la zona at a-¡•amaga y sus alrededores registraron el mayor índice de barricadas. Solamente en la calle de los Herrán había más de cinco. Todas las calles, que desembocan a Portal de Villarreal estaban cerradas con vehículos, farolas de la iluminación, vigas de cemento, alambradas, etc. En Aram bizcarra sucedía lo mismo. Incluso en una de sus calles, re

CINCO HERIDOS MUY GRAVES, Y OTROS CUARENTA, DE CONSIDERACIÓN

INSPECTOR DE POLICÍA ALCANZADO POR UN «COCTEL MOLOTOV.

BARRICADAS EN LAS CALLES. COMERCIOS CERRADOS Y HUELGA CASI GENERAL

manifestación, llegando poco después la fuerza pública, que lanzó bombas de humo y disparó balas de goma contra los huelguistas, un grupo de éstos hizo frente a la Policía taponando la calle de Badaya con varios coches cruzados mientras lanzaban piedras y ladrillos contra los agentes, quienes respondieron nuevamente con balas de goma y bombos de huno. Resultado de estos incidentes fue !a ruptura de las lunas de Calzados Lume.

La avenida del Generalísimo quedó vigilada de extremo a extremo por las fuerzas del orden al mismo tiempo que en las calles adyacentes continuaban corriendo los manifestantes y tras ellos las fuerzas del orden. La gasolinera situada junto al hotel General Álava se vio amenazada de ser incendiada por los manifestantes si la Polica cargaba contra ellos.

A media mañana los autobuses urbanos comenzaron a retrasarse y a sufrir desvíos en sus lineas a consecuencia de las manifestaciones producidas en sus recorridos. Para el mediodía algunas líneas se vieron interrumpidas al no poder pasar los vehículos a causa de las numerosas barricadas colocadas en sus recorridos habituales y no habituales. Tampoco los autobuses de línea pudieron entrar en el centro urbano de Vitoria por las mismas razones, teniendo que efectuar sus paradas terminales en las afueras.

BARRICADAS EN ZARAMAGA

Entre las don y las cuatro cientemente urbanizadas, podía apreciarse una pequeña zanja. Zaramaga era un verdadero laberinto. La calle de Portal de Villarreal se vio principalmente afectada con la colocación de una gran barricada, junto al matadero, a base de material procedente de las obras y de una viga de hierro que hubo de ser transportada por veinte hombres.

Piquetes de obreros paralizaban el tráfico, e incluso se formaban barricadas con los automóviles en circulación, impidiéndoles la salida. A todos los conductores que se dirigían a la zona industrial se les preguntaba por su destino, y hubo a quien se le volcó el vehículo.

El aspecto de estas calles era impresionante. Toda la calzada se encontraba sembrada de obstáculos y grupos de obreros se agolpaban en las aceras.

A las 4,45 de la tarde circulaba una numerosa comitiva de vehículos de la fuerza pública por la calle del Portal de Arriaga, Esta calle habla sido cortada a la circulación con ramas cortadas de los árboles plantados junto a la puerta principal del cementerio de Santa Isabel. En las plazas de Carlos 1 y Martínez Salinas, así como en Reyes Católicos y Fermín Lasuén, se apiñaban cientos de personas en diferentes grupos y mirando hacia Zaramaga. Pudieron escucharse varios disparos, pero la entrada por aquella zona resultaba imposible, aunque, según algunos comentarios, muchos trabajadores de Zaramaga estaban dispues tosa enfrentarse contra las fuerzas de] orden.

A las cinco de la tarde todavía no había llegado la Policía a Durza, pero gran cantidad de vecinos se encontraban en las calles esperando su venida. Prácticamente todas las calles hablan sido taponadas mediante barricadas, y media hora más tarde resultaba casi imposible salir de aquel barrio.

Hacia las cinco de la tarde se produjo un duro enfrentamiento entre fuerzas de orden público y manifestantes. La Policía, que apareció entre las calles de Fray Fermín Lasuén, Beyes de Navarra y adyacentes, sorprendió a los manifestantes que se concentraban frente a la Iglesia de San Franciesco de Asís, mientras comenzaban a llover bombas de humo gases lacrimógenos y balas de goma. También se efectuaron disparos con arma de fuego a la vista de las heridas que presentaban las personas que fueron trasladadas a los centros sanitarios.

Al parecer, la fuerza pública lanzó botes de humo al interior de la iglesia a través de las ventanas, cuyas cristaleras habían quedado totalmente destruidas.

La lucha se recrudeció al caer varias personas al suelo y ser pisoteadas por la gente que huía. Los gritos eran en sordecedores. Se lanzaban ladrillos, piedras, tablones y accesorios de construcción procedentes de tas obras más próximas.

Minutos mas tarde, las sirenas de las ambulancias hacían acto de presencia sin que pudieran acercarse al tumulto. Automóviles particulares transportaban heridos a los centros sanitarios. Entretanto, los coches de la Policía corrían por las aceras con el fin de sortear las barricadas.

A las seis de la tarde, ia carretera nacional Madrid-Irún, a su paso por el final de la calle de Paraguay, se hallaba cortada con piedras.

Tras la batalla campal de Zaramaga, pudimos comprobar que el suelo de las calles de la zona estaba lleno de piedras, trozos de tiestos y otros objetos contundentes. Muchos vehículos tenían las lunas rotas y también podían contemplarse restos de los botes de humo utilizados por la fuerza pública.

«COCTEL MOLOTOV»

A las nueve de la noche fue lanzado un «coctel Molotov» sobre la puerta de una Comisaría, alcanzando al inspector señor Losada, que se encontraba en las proximidades. El inspector de Policía señor Losada ha sido intervenido quirúrgicamente y su estado es grave.

A primeras horas de la noche se ha establecido la identidad de las tres personas que resultaron muertas. Se trata de Miguel Ortiz, de diecinueve años; de Martín Ocio, empleado de Forjas Alavesas, y Romualdo Barroso, de diecinueve años, natural de Cáceres.

A última hora de esta noche, personal especializado de la Guardia Civil logró desarticular una carga explosiva que estaba colocada, al parecer, en la estación de ferrocarriles de Vitoria, según señalan fuentes dignas de crédito.

4 de marzo de 1976

 

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