Autor: Semprún, Alfredo. 
 Ayer fue enterrado en Isasondo. 
 Eustaquio Mendizábal preparaba actos subversivos para el día de hoy  :   
 Réplica españolista a los panfletos propagandísticos del Aberri Eguna. 
 ABC.    22/04/1973.  Página: 23-24. Páginas: 2. Párrafos: 28. 

ABC. DOMINGO 22 DE ABRIL DE 1973. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG. 23.

AYER FUE ENTERRADO EN ISASONDO

EUSTAQUIO MENDIZABAL PREPARABA ACTOS SIVOS PARA EL DÍA DE HOY

Réplica españolista a los panfletos propagandísticos del Aberri Eguna

LA PROXIMIDAD DE LA FIESTA SEPARATISTA HABÍA PROVOCADO UNA INTENSA VIGILANCIA POLICIAL EN TORNO AL DIRIGENTE DE LA E.T.A.

Bilbao 21, (De nuestro redactor, enviado especial.) En los momentos en que transmitimos esta crónica, el cuerpo sin vida de Eustaquio Mendizábal Benito yace en una de las losas del depósito de cadáveres del Hospital Civil del Generalísimo en Basurto, sin que hasta el momento nos haya sido posible averiguar dónde, ni cuándo, ha de recibir sepultura.

«Txikia», «responsable nacional» del llamado «Frente Militar de la V Asamblea de E. T. A.», ha muerto víctima de la violencia a que venía entregando su vida. Los esfuerzos por salvarle del equipo médico al servicio del citado Centro, resultaron. por desgracia, inútiles. Veinte minutos después de su ingreso en el quirófano dejó de existir.

—La herida en la cabeza era, desde luego, mortal. La bala —se nos dice— había penetrado por el frontal y salido por el occipital, provocando una aran pérdida de masa encefálica... Lo intentamos todo, pero sin esperanzas. Prácticamente, llegó al hospital muerto...

—¿Sólo había recibido una herida?

—No, Tenía otro tiro en la espalda. Pero si sólo hubiera tenido esa herida se habría salvado sin duda alguna...

El Hospital Civil del Generalísimo está muy vigilado. Precisamente, en la madrugada de ayer, se produjo en sus alrededores un fuerte tiroteo. Fuerzas de la Policía Armada en servicio de vigilancia por las calles adyacentes, percibieron un coche que, con las luces apagadas, aparcado muy cerca de la puerta del depósito de cadáveres del Centro, estaba ocupado por dos individuos. Al dirigirse al vehículo para identificar a sus ocupantes, éstos lo pusieron súbitamente en marcha y se lanzaron en franca huida, arrollando incluso al cabo que iba al frente de las fuerzas. La Policía efectuó entonces sobre el coche numerosísimos disparos sin que, por fortuna, ninguno de ios dos fugitivos fuese herido, ya qne, una vez localizado el coche y detenidos los dos hombres, se comprobó qne nada tenían que ver con la E. T. A. y qne su súbita huida se debió a «no querer ser sorprendidos mientras se dedicaban a atentar contra la moral» en aquel callejón oscuro. Hoy han sido puestos a disposición del Juez correspondiente; el coche permanece en el patio interior de la Jefatura Superior de Policía, pudiéndose apreciar en e] mismo varios impactos de bala.

Con mayor o menor fidelidad creemos haber podido establecer la forma en que Eustaquio Mendizábal sostuvo su último enfrentamiento con los inspectores afectos a la Jefatura Superior de Policía bilbaína.

Al parecer, desde varios días antes, en dicho centro policial se tenía noticia de que, una vez más, el conocido terrorista había cruzado la frontera y se encontraba en territorio nacional, a Un de preparar y llevar a cabo varios actos de sabotaje y terrorismo haciéndolos coincidir con [a jornada del próximo domingo, fecha en que, como es sabido, se suele celebrar el llamado «Aberri Eguna» o «día de la patria».

Las intensas gestiones policiales cubrieron las cuatro zonas en que el «frente militar» de los terroristas ha dividido lo que ellos llaman «Euzkadi sur», es decir, las provincias de Guipúzcoa, Navarra. Álava y Vizcaya.

Al parecer, Eustaquio Mendizábal, tras los serios reveses sufridos últimamente en Guipúzcoa, con los que —incluso estuvo muy cerca de ser detenido— la Policía había desarticulado todo el aparato operacional que lograra montar, eligió para estas nuevas acciones la zana de Vizcaya en la que contaba aún con la posible ayuda de varios «comandos legales» no identificados.

Y fue en el mismo Bilbao donde el «Txikia» estableció sus primeros contactos.

Dos días antes del enfrentamiento, los inspectores de vigilancia en la estación de Algorta entraren en sospechas en relación con un individuo que acudía a entrevistarse con otro que 1« esperaba en el «hall> de la misma y tras una corta charla e Intercambio de papeles se separaban yéndose cada uno por su lado.

Se siguieron los pasos de uno de ellos, se estableció su identidad y se montó un estrecho servicio en torno suyo, ya en la casi plena seguridad de que la entrevista habría de repetirse y de que el otro sospechoso podría tratarse muy bien del propio Mendizábal.

Y como estaba previsto, la cita se llevo a cabo. En el mismo lugar y rayando el mediodía.

El «Txikia» y su rubio amigo se reunieron en la ya citada estación de Algorta. Los inspectores que les vigilaban trataron de acercarse lo más disimuladamente posible, para verificar con más seguridad las señas personales de Eustaquio Mendizábal y detenerlos sin dar tiempo a su huida.

Pero «Txikia» se dio cuenta de la maniobra y sin más explicaciones, sacando su pistola, empezó a disparar contra los dos policías, lanzándose a una rápida huida. Los dos inspectores respondieron a sus disparos y se lanzaron tras él. Fue una larga carrera de unos tres kilómetros aproximadamente, a través de calles, saltando tapias de fincas, etc. Eustaquio, de cuando en cuando se detenía y disparaba nuevamente contra sus perseguidores. Pero éstos iban, poco a poco, logrando dar alcance al fugitivo, a quien, se supone, ya habían logrado herir en la espalda.

Llegó «Txikia» hasta la carretera de las Arenas, y sin vacilación se dirigió a un coche aparcado y en el que se encontraba el matrimonio propietario del mismo. Pistola en mano obligó a descender a la mujer y poniendo el arma sobre el cuello del esposo, le conminó para que emprendiera rápida huida... Cosa que no pudo hacer, ya que en aquellos momentos llegaban a su altura loa perseguidores. Mientras dos policías, audazmente, se colocaban frente al coche para evitar que pudiera emprender la «archa, otros rodeaban al vehículo y pidieron a «Txikia» que se diera por detenido. Este, desviando su pistola del cuello del conductor, salió nuevamente a la carretera abriendo bruscamente la portezuela y disparando contra los representantes de la Ley, mientras el asustado conductor se arrojaba, a su vez, del vehículo, y rodando se refugiaba en la cuneta.

La Policía disparó y Eustaquio Mendizábal cayó gravemente herido. Una bala le había alcanzado en la frente.

Le fue ocupada la pistola con la que se había enfrentado a las Fuerzas del Orden, una «Firebird» de 9 mm. largo, que aún llevaba en la recámara una bala sin disparar y otra en el cargador. En sus bolsillos se encontraron también dos cargadores con siete balas cada uno y otro vacío, que es el que había disparado, además del que sobre la marcha introdujo en el arma.

Pegada a su pierna derecha con esparadrapo se ocupó, asimismo, otra pistola de marca nacional, del 9 corto, con un cargador conteniendo seis balas y otra en la recámara, pues el arma ya estaba montada, a punto de disparo.

Además de numerosa documentación que suponemos está estudiando detenidamente la Jefatura Superior de Bilbao, entre la que figuraban fotos de varios guardias civiles y otras personalidades, se le ocupó también una importante cantidad de dinero en moneda española, así como dos documentos de identidad españoles falsificados con su fotografía y el permiso de residencia que por tres meses le había concedido el Gobierno francés, obligándole a residir en la zona de Poitiers.

EL «ABERRI EGUNA»

Por Bilbao y por San Sebastián, coincidiendo con la llegada de el «Txikia», se había empezado a repartir, con muy poca profusión, propaganda subversiva relativa al próximo «Aberri Eguna». Pero como decimos, la siembra ha tenido muy poca intensidad. Es mucho más intensa, a nuestro juicio, la que ha provocado la reacción contra quienes atentan contra la unidad de España. En Bilbao, en numerosos escaparates, en paredes, en coches, han hecho su aparición unos pasquines adhesivos, que «ton el dibujo de la Península formando la bandera española, llevan una leyenda que dice «Bat» (Unidad) y «Eznuke egon nai autxizen duanare larruan», que en castellano viene a decir: «No quisiéramos estar en el pellejo de los que la dividen».

En la zona vascofrancesa, E.M.B.A.T.A y E. T. A., con la colaboración de E. G. I., han centrado la manifestación popular que suele entrañar el «Aberri Eguna», en la localidad de Saint-Jean-de-Pied-de-Port, muy cerca de Mauleon. De momento, a la cita han llegado, según nuestras noticias, numerosas fuerzas de las C. R. S. francesas, ya que, al parecer, el Gobierno del vecino país no está dispuesto a tolerar el menor acto de alteración del orden.

TRES JÓVENES ESPAÑOLES, DESAPARECIDOS

Y ya que hablamos de lo que está ocurriendo en el Sudoeste francés, digamos qué, desde hace unas semanas, es decir, desde el día 24 de marzo, la Policía del vecino país busca a tres jóvenes españoles dados por desaparecidos tras haber cruzado la frontera al solo objeto de asistir a una determinada sesión cinematográfica. Al parecer, y en un principio todo el mundo pensó que los tres españoles habían sido víctimas de un posible accidente de carretera en su viaje de regreso, siendo ésta la causa de que las autoridades francesas rastrearan palmo a palmo la costa por la que trepa la carretera que lleva a Biarritz. La búsqueda resultó inútil.

En estos momentos la investigación policial parece ser que lleva a extremos de mucha más gravedad. Es decir, que según nuestras fuentes, los investigadores franceses habrían establecido que los tres jóvenes desaparecidos —Humberto Bouz, Jorge Juan García y Fernando Quiroga—, todos ellos residentes en Irún, donde trabajaban como oficiales en unas agencias privadas de Aduanas, al salir de la sala cinematográfica,, y ya de regreso a su lugar de residencia, antes de cruzar la frontera decidieron tomar unas copas en un bar de San Juan de Luz, donde se encontraban varios de los llamados «refugiados políticos», en estado de visible embriaguez. Al comprobar que los recién llegados eran españoles, los «refugiados políticos» empezaron a insultarles, llegando a las manos, adquiriendo la pelea caracteres de tal gravedad que obligó a los asistentes a la misma a intervenir. El dueño del bar decidió cerrar el establecimiento. Y ya en la calle, los contendientes prosiguieron agrediéndose, recibiendo —al decir de los testigos— una gran paliza los tres jóvenes españoles.

Entre el grupo agresor se encontraban, siempre según nuestras fuentes. Ceferino Arévalo, alias «El Ruso», miembro de E. T. A., recientemente refugiado en Francia por haber desertado del Ejército cuando cumplía su servicio militar en Vitoria; Manuel Murúa, alias «El Casero»; Prudencio Sudupe, alias «El Pruden», ex seminarista; Jesús de la Fuente, recién llegado a Francia huido, tras haber conducido el camión en que Eustaquio trasladó la dinamita robada del polvorín, y Sabino Achalandazo, alias «Savin», que resoltó ser el que, haciéndose pasar por periodista francés, recibía todos los encargos y directrices que «Txikia» transmitía a la organización durante el secuestro de don Felipe Huarte.

Al parecer, estos citados individuos están siendo estrechamente interrogados por la Policía francesa, ya que existen abundantes testimonios de que la última vez en que se vio con vida a los tres jóvenes desaparecidos fue en el momento en que eran victimas de los citados, entre otros más.

Tanto en La Coruña, en Bilbao como en Irán y San Sebastián, el tema de estas desapariciones está en la calle, y de un momento a otro se espera que la Policía francesa dé la versión oficial sobre los hechos establecidos que recogemos hoy a título de rumor.

EUSTAQUIO MENDIZÁBAL RECIBE SEPULTURA

Antes de terminar la transmisión de nuestra crónica, hemos sabido que esta tarde el cuerpo de Eustaquio Mendizábal ha recibido sepultura en el cementerio de Isasondo, rosar de residencia de su familia, así como de su nacimiento. Al parecer, el cadáver del terrorista fue trasladado en un furgón que llegó al cementerio de aquella localidad mediada la tarde de hoy. Al acto sólo han asistido los miembros de la familia y el párroco local.—Alfredo SEMPRUN.

ABC. DOMINGO 23 DE ABRIL DE 1973. EDICION DE LA MAÑANA. PAG. 24.

 

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