Segundo asesinato en veinticuatro horas. 
 Funcionario de policía abatido a tiros en Bilbao  :   
 Varios individuos que le esperaban emboscados en el portal de su domicilio le hirieron mortalmente con armas automáticas. 
 ABC.    08/05/1975.  Página: 1. Páginas: 1. Párrafos: 14. 

SEGUNDO ASESINATO EN VEINTICUATRO HORAS FUNCIONARIO DE POLICÍA ABATIDO A TIROS EN BILBAO

Varios individuos que le esperaban emboscados en el portal de su domicilio le hirieron mortalmente con armas automáticas

NOTA DE LA REDACCIÓN

La noticia de este nuevo asesinato nos llega al cierre de la edición. La victima ha sido un inspector de Policía dé Bilbao. Sirvan los términos de nuestro editorial condenatorios de la muerte, en análogas circunstancias, de un guardia civil, para execrar la de este otro funcionario servidor del Orden. Es trágica la concatenación de hechos de esta índole que supone un atentado contra la sociedad, que habrá de responder con toda contundencia.

Bilbao, 8. (Europa Press.) Varios individuos han asesinado a tiros, en Bilbao, al funcionario del Cuerpo General de Policía don Fernando Llórente Roig, de cincuenta y un años de edad. El hecho ha ocurrido hacia las once de la noche, cuando el funcionario iba a entrar en el portal de su domicilio, situado en la calle Calixto Diez, frente al cine Urrutia, de la capital vizcaína.

Al parecer, en el momento en que el señor Llórente Roig entraba en el portal de su casa, varios individuos que le esperaban emboscados hicieron fuego con armas automáticas sobre el policía, que recibió varios impactos de bala. Trasladado urgentemente al Hospital Civil de Bilbao, el funcionario falleció poco después de su ingreso.

El crimen se ha producido aproximadamente a las veinticuatro horas del asesinato del guardia civil de segunda don Andrés Segovia Peralta, ocurrido entre las diez y media y las once de la noche anterior en las proximidades de la factoría Astra, en Guernica (Vizcaya).

Fuerzas de Orden Público han montado, inmediatamente después de conocido el suceso, fuertes controles de vigilancia en distintos puntos de la ciudad, así como en los accesos y otras zonas de la región.

Hasta el momento se desconoce el número de individuos que esperaban y que hirieron de muerte al señor Llórente Roig, asi como el medio que utilizaron para escapar.

Madrid. (De nuestra Redacción.) En la Jefatura de Policía de Bilbao, adonde nos hemos dirigido telefónicamente tan pronto llegó la noticia al periódico, al principio no querían facilitarnos detalles. «Nos están llamando de toda España —contestó una voz en Orden Público—.» Ante nuestra Insistencia, nos facilitó más detalles que los que nos trajo la noticia de la agencia. El atentado se registró a las 22,40. Elinspector de primera don Fernando Llórente Roig, nacido el 26 de octubre de 1923 —tenía, pues, cincuenta y un años—, casado y con tres hijas, natural de Villanueva de Villaescusa (Santander), se dirigía a su domicilio, en la calle de Calixto Diez, 10, tras cumplir servicio en la Oficina del Documento Nacional de Identidad de la Jefatura Superior de Policía de Bilbao. Cuando llegaba a la altura de su domicilio, en un barrio del centro de la ciudad, Junto al cine Urrutia, parece ser que varios Individuos —no ha podido ser todavía confirmado si se trataba de uno o varios o si eran jóvenes—, dispararon a boca de jarro varios tiros de pistola. El inspector no tuvo tiempo ni siquiera de sacar su arma reglamentaria. Cayó atravesado por varios balazos, mientras que los agresores se daban a la fuga.

LA CALLE DEL ATENTADO, DESIERTA

En los momentos de perpetrarse el atentado, la calle de Calixto Diez se hallaba prácticamente desierta, como gran parte de la ciudad, ya que a esa hora Televisión Española estaba retransmitiendo el Campeonato del Mundo de Boxeo de los pesos superwelter, en Montecarlo. Por ello, que se sepa, aún no ha habido ningún testigo presencial que pudiera dar datos de los agresores.

Noticias posteriores que hemos podido obtener, a través del teléfono, con otras fuentes, circula la versión de que el atentado se realizó desde un coche en marcha, si bien no todos nuestros informantes coinciden en esta versión. Lo que parece cierto es que fueron los vecinos de la misma finca de la victima quienes, al escuchar los disparos, se asomaron a las ventanas y vieron el cuerpo del inspector tendido sobre el suelo de la calle, junto al porta! del mismo inmueble.

Una llamada posterior nos informa que si hubo un testigo presencial, que ha manifestado que en el momento de escucharse ios disparos, un joven vistiendo un jersey amarillo chillón y no aparentando más de veinte años, iba junto a la ventanilla de un automóvil Seat 1.430 blanco.

Uno de los vecinos, en un taxi, trasladó el cuerpo del inspector al Hospital Civil de Bilbao, en donde nos dijeron —siempre por teléfono—, que habra recibido seis Impactos de bala de pistola, calibre nueve largo, penetrando en distintas partes del cuerpo. Una bala le alcanzó en e! hemitórax derecho; otra, en el vientre; una tercera, en ei hombro izquierdo; otra, en el muslo derecho; la quinta, en el muslo izquierdo, y la sexta, en la pierna derecha.

DOS IMPACTOS ERAN MORTALES

«Nada más llegar en un taxi, acompañado de un vecino —nos dicen en el Servicio de Urgencia—, le atendió en el quirófano el equipo de guardia de cinco médicos. Poco se podía hacer ante un cuerpo que presentaba dos heridas mortales: abdomen y tórax. Le practicamos una transfusión de dos litros de sangre y dos de plasma. Hicimos todo lo que estaba en nuestras manos, pero a los veinte minutos moría.

—¿Dónde está ahora el cuerpo? —Ha sido trasladado al Depósito de cadáveres.

—¿Quién se encuentra velando el cadáver?

—Están presentes todas las autoridades provinciales, asi como numerosos compañeros de la victima.

—¿Está el gobernador civil o el jefe superior de Policía?

—En este momento se acaban de ir.

Los últimos datos biográficos que hemos podido obtener de don Fernando Llórente Roig, que tras Ingresar en el Cuerpo General de Policía, ejerció durante algunos años su actividad en el Departamento da Orden Público. Posteriormente, pasó a las oficinas del Documento Nacional de Identidad, donde ha desarrollado su servicio en los últimos años. El señor Llórente Roig pertenecía a una conocida familia muy apreciada en Bilbao. Dos hermanos de la víctima se sabe que ejercen la Medicina —son dentistas— y otro es abogado.

 

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