Los miembros del comando TXIKIA de ETA revelan. 
 Cómo asesinaron a Carrero Blanco     
 
 Informaciones.    21/08/1974.  Página: 15-16. Páginas: 2. Párrafos: 56. 

Los miembros del comando "Txikia", de E. T. A., revelan:

COMO ASESINARON A CARRERO BLANCO

«No fueron fascistas, ni las derechas, ni la democracia cristiana, ni la C. I. A.; fuimos nosotros, los liberados de la E. T. A., los que planeamos y ejecutamos la operación "Ogro". A Carrero Blanco sólo queríamos secuestrarlo y tardamos un año en elaborar el plan. Pero nos llegó una nueva orden, la de ejecutarlo...»

Mikel, Yon, Txabi e Iker, los miembros del comando «txikia» que llevó a cabo el asesinato del almirante Carrero Blanco, presidente del Gobierno, el pasado 20 ´de diciembre de 1973, hablan así en una entrevista concedida al enviado especial del diario «Excelsior», de México, al «País Vasco francés», Begino Díaz Redondo, y que ha sido publicado por dicho diario los días 12, 13 y 14 de este mes de agosto. Por su interés recogemos un resumen de estas declaraciones, base de un libro que acaba de aparecer en Hendaya bajo el título de «Operación Ogro», y que relata los pormenores del atentado contra el almirante Carrero Blanco.

El ánimo que nos lleva a reproducir aquí un resumen de las declaraciones de los asesinos del almirante Carrero Blanco es dar a conocer a nuestros lectores información para mejor conocimiento del hecho histórico que fue aquel acto terrorista de la E. T. A., que tan general y rotunda reprobación ocasionó en toda España.

TXABI: «A la organización llegó la noticia de que Carrero iba todos los días a misa de nueve, a una iglesia de los jesuítas, de la calle de Serrano, y se envió a dos miembros para comprobarlo. Primero se pensó en el secuestro. Se trataba de exigir a cambio de él la liberación de todos los presos políticos. La idea parecía buena. En Madrid tenemos buenos informadores.»

YON: "A Madrid fuimos Mikel y yo. Llevábamos documentación falsa y no conocíamos a nadie ni entramos en contacto con nadie. La investigación ´ comenzó en los primeros días de diciembre de 1972.»

TRAS LOS PASOS DE CARRERO BLANCO y llegó el. primer día,

MIKEL: «Después de la misa de nueve, casi al final de la gente que salía, apareció él. Iba con un señor de unos sesenta años, pequeño, de pelo blanco. Nosotros apenas conocíamos a Carrero, si acaso por la Prensa y la TV. Al llegar a las escaleras se despidió y se metió en el coche con otro que llevaba una cartera y dieron vuelta por la calle de Serrano. El vivía en Hermanos Bécquer.»

Le observaron durante machos días. Así se dieron cuenta que seguía siempre el mismo camino, y que regresaba a su casa después de la misa. Salía siempre a la misma hora. El recorrido: Serrano, Juan Bravo, Claudio Coello, Diego de León, Hermanos Bécquer. Carrero nunca iba a misa a los jesuítas ios sábados y domingos, supieron también.

Mikel y Yon iniciaron una investigación exhaustiva.

YON: «El número de matricula del coche era PMM-17.416. En la primavera siguiente, ya lo teníamos localizado. Iba al templo y se colocaba atrás.»

«¿Cómo se maduró la idea del secuestro?»

MIKEL: «Vimos que habría que hacerlo dentro, dado que la zona está llena de policías, hay Embajadas y mucho tránsito. Fuera del templo, imposible.»

YON: «Sí, calculábamos que cuando se oyera el primer tiro —porque aun sin saber cómo lo haríamos, pensamos que tenían que utilizarse las armas—, podría concentrarse allí un buen número de policías armados. En cambio dentro, con el ruido de los autos y lo grueso de los muros podría no oirse nada.»

LOS PREPARATIVOS FINALES

IKER: «Por fin. a mediados de enero, la segunda parte del comando llegó a Madrid. Eramos, además de Mikel y Yon, Txabi y yo. Coincidió con el secuestro de Huarte en Pamplona (por el que se pidieron 50 millones de pesetas).»

TXABI: «Comenzamos a buscar un sitio para vivir. Mientras lo hacíamos, nos dividimos en dos grupos y vivimos en pensiones.»

Txabi se hizo pasar por perito electricista; Yon, por economista que trabajaba para un banco de Bilbao; Iker, por perito industrial que trabajaba para el Ministerio de Industria y copiaba planos. Y Mikel, más joven, por estudiante.

MIKEL: «Para mediados de febrero ya habíamos pensado cómo íbamos a realizar la acción.»

YON: «Yo hice los planos. El templo es alto, grande, muy largo, con tres naves y dos puertas, una de ellas en la parte izquierda, muy poco visible, que es por donde pensamos sacar a Carrero.»

IKER: «Ya íbamos planificando todo. Pero al final tendrían que unírsenos «tros comandos para colaborar. Había que buscar casas para ellos. Calculamos que para el secuestro había necesidad de ocho personas adentro, aparte de otros afuera, en los coches, y varios para cubrir la retirada. Entonces alquilamos dos pisos más.»

TXABI: «En un piso éramos sociólogos y en otro economistas, profesiones liberales, para que nos vieran entrar y salir a cualquier hora sin que sospecharan nada.»

LA CRISIS DEL PLAN

TXABI: «Tras estudiar varias posibilidades de llevar a cabo el secuestro —en plena calle, en la puerta del templo o dentro del edificio— nos decidimos por la última de ellas. Se pensaba interrumpir la misa y llevarnos a Carrero. Para ello, en cuanto entraran Carrero y su guardaespaldas en el templo, entraríamos dos de nosotros vestidos de sacerdotes, con una porra y una pistola, para inmovilizar al policía. Otros dos entrarían detrás e irían a cubrir las puertas, armados con metralletas. Su misión seria impedir que saliese la gente. Sería a las 9,10 horas.»

«Además habría dos comandos más —añade Txabi— que iban a entrar por la calle Maldonado y Claudio Coello Los dos harían su aparición en el mismo momento en el templo. Uno cubriría la puerta con una metralleta y otros dos se dirigirían hacia Carrero. Dos se lo llevarían con pistolas y el tercero, con metralletas también, cuidaría que nadie se moviese.»

MIKEL: «El comando que vendría por Claudio Coello vigilaría también una puerta. Todo al mismo tiempo. Por fin se reduciría al guardaespaldas de afuera.»

IKER: «Afuera habría tres coches esperando. Uno para llevar a Carrero j uno de los comandos y el chófer; atrás, otro, y en la calle Claudio Coello habría un tercero, donde se meterían los secuestradores restantes.»

TXABI: «Se calculaba hacerlo todo en tres minutos, sin necesidad de disparar un solo tiro.»

«¿Cuánto tiempo se le hubiera tenido secuestrado?»

TXABI: «Cuarenta y ocho horas. Durante ese tiempo tendrían que soltar a los presos o lo liquidaríamos.»

«Se tenía ya todo: el hospital, la casa a dónde ir, ei comando que saldría del templo, el que guardaría a Carrero, las otras dos casas intermedias, los coches apalabrados.

AUMENTA LA ESCOLTA

MIKEL: «Carrero, tras su nombramiento como presidente, cambió de escolta, pero no de templo... Ahora, además de su coche con el guardaespaldas, .iba otro detrás, del mismo modelo, pero de un color azul metálico, con otras cuatro personas dentro. Los chóferes se quedaban en la puerta y tres más en la mitad del templo, en la parte derecha. Entonces vimos que en esas condiciones era imposible llevar a cabo la acción sin un tiroteo.»

Y entonces llegó la orden de la organización: si no existían condiciones para el secuestro, si Carrero seguía con gran vigilancia, entonces se ordenaba matar al Presidente del Gobierno.

CAMBIO DE ESTRATEGIA

«Hacia casi un año que estábamos en Madrid. Creo que la noticia nos deprimió a todos. El problema era cumplir la orden sin causar víctimas. Porque hacerlo sin preocuparse por esto era fácil. Pasar por Serrano y ametrallarlo o bien poner dos coches en la calle estrecha de Hermanos Bécquer con cargas explosivas y hacer reventar todo. También se podía

(Pasa a la página siguiente)

Al principio, sólo querían secuestrarlo

Un año para elaborar el plan

Desde un sótano se hizo un túnel, en el que se colocaron ochenta kilos de explosivos

(Viene de la página anterior.) pensar en hacer saltar la cúpula del templo.»

TXABI: «De pronto vimos que junto al edificio de los jesuítas, en la esquina de Claudio Cotilo con Diego de León había una obra en construcción. Y se pensó que podría hacerse un túnel allí hasta el centro de la carretera, unos siete metros o algo así. Construirle por la noche y hacerlo saltar por la mañana. Pero se desechó, no había tiempo para hacerlo en tan poco tiempo. Pero la idea del túnel quedaba allí.»

MIKEL: «Entonces, rastreando la zona, vimos que en la calle Claudio Coello alquilaban dos sótanos, dos bajos y varios pisos. Nos fijamos en el sótano del 104 y decidimos que Iker fuera a contratarlo.»

TXABI: «Era eí 10 ó el 12 de noviembre.»

ALQUILAN EL LOCAL

IKER: «Como ya sabíamos qué hacer fui con una idea preconcebida. Quería el sótano para hacer mi trabajo de escultor con el fin de no molestar a nadie. Hablé con el portero. Me enseñó el local. Era un semisótano que tendría unos siete metros de largo por cuatro de ancho. Fui a ver al propietario del local, que me pidió 5.500 pesetas por el alquiler. Yo le dije: "Bueno, aunque me parece excesivo, está bien; como lo necesito, lo alquilo." Después de pagar, fui a ver al portero. Era simpático. El no me vio mucho. No quería que se fijase demasiado en mis cejas y mi bigote, que eran postizos.»

MIKEL: «Nos pusimos a trabajar de inmediato. Ya habíamos imaginado cómo sería todo: se precisaba un túnel, nna galería de unos siete metros, es decir, el largo necesario para llegar a la mitad de la calle. Tendría forma de "T" y las cargas se pondrían en el palo trasversal de la "T", ana en el centro y las oteas una en cada extremo. Sería un túnel estrecho, con el fin de evitar desprendimientos, y lo más profundo posible, para no tocar tuberías de gas o de agua. Para empezar a trabajar necesitábamos herramientas para excavar y sacar la tierra en bolsas para llevarla desde la galería al rincón del sótano. Esas bolsas eran de plástico, de las ´Que se usan para la basura. Empleamos también tres sacos que habíamos adquirido en el Rastro el verano aquel cuando tuvimos que transportar unas máquinas. Eran unos sacos grandes con un letrero "U. S. A." De ahí debió surgir todo ese lío que se han traído en la Prensa de que si había intervenido la C. I. A. y yo qué sé cuántas historias más.»

IKER: «El trabajo en el sótano empezó el 7 de diciembre. Nosotros no teníamos ninguna experiencia en hacer galerías.»

MIKEL: «La primera parte del trabajo consistía en abrir un boquete por el que pudiese pasar una persona para que llegase debajo de la acera. Pero para esto tuvimos primero que perforar el muro y parte de los cimientos de la casa, que son macizos. Este fue un trabajo ímprobo.»

YON: «Fue tremendo. Estuvimos trabajando todo un día a base de turnos de veinte minutos cada uno, porque más no se podía, y al llegar la noche aún no habíamos encontrado tierra. A la mañana siguiente, al mediodía, lo conseguimos.»

IKER: «Seguimos toda la tarde y toda la noche, hasta que logró. entrar en el túnel perforado el más delgado de nosotros. Se bacía difícil, por lo arduo y por el olor, que comenzaba a no aguantarse.»

¿«Algún escape de gas?»

IKER: «No, la tierra estaba impregnada de ese olor. Era una tierra húmeda, grasicnta por el mismo gas. Así segui?nos con grandes dificultades. Cuando llevábamos cuatro o cinco me— tros de túnel, hubo nna especie de desprendimiento de tierra y empezaron a caer trocitos de asfalto, algunas piedras y arena. Entonces decidimos entrar a trabajar con pistola, por si nos descubrían.»

TXABI: «Las condiciones eran bastante m_alas. Ya no sólo por los desprendimientos, sino por las emanaciones de gas. En muchos momentos nos mareábamos e Iker llegó una vez a desvanecerse. No era posible trabajar dentro del túnel más de un cuarto de hora seguido. Y cuando llegamos a los siete metros, al comenzar a construir los brazos de la "T", el aire era irrespirable. A duras penas se estaba allí diez minutos.»

COLOCACIÓN DEL EXPLOSIVO

TXABI: «El 15 fui a buscar el explosivo, lia gente que lo traía no sabia nada. Llevar tantos lulos de explosivo a tal sitio. Pesaba bastante. Eran 80 kilos. Nosotros pedimos más, pero solé se nos mandó esa cantidad. Se llevaron dos rollos de cordón detonador de 100 metros cada uno, luego una docena de detonadores; los había eléctricos 7 normales. Y para Que fuese más fuerte, se colocaron juntos. Era Goma 2, explosivo que se había cogido en el polvorín de Hernani. Este era rompedor. De hecho, no todo era Goma 2, porque había otros cartuchos más pequeños. Entre nosotros ninguno era técnico en explosivos. Si acaso, algunos conocimientos rudimentarios de todos los que trabajan en el frente militar de E. T. A., o un poco más, pero eso de que exigía una gran técnica es mentira. Fuimos nosotros cuatro solos los que realizamos el atentado, sin cómplices y sin conjura internacional, sin ayuda de los suecos, de elementos del I. R. A., de la O. A. S., y todo eso que se ha dicho.»

IKER: «El día 17 por la noche dejamos todo almacenado, sin sacar el explosivo de las maletas en que había sido trasladado. Sólo había que poner las cargas en su lugar. Todo se iba a hacer el 18, pero surgió nna dificultad técnica y no se pudo. Al día siguiente llegó Kissinger y tampoco se juzgó oportuno. Entonces se fijó la fecha para el 20.»

21 de agosto de 1974

El mismo día 17 alquilaron un coche «Austin» e hicieron un simulacro completo de la acción cronometrando los tiempos y supervisando el recorrido. El día 19 comenzaron a colocar los cables de los detonadores.

TXABI: «Ya ose día entramos en el local —el sótano— como unos trabajadores normales. (Hasta entóneos habíamos evitado que se nos viera entrar y salir de la casa.) Iker le había dicho al portero que irían unos electricistas para ponerle una instalación. Entrábamos y salíamos y vimos que la zona estaba completamente vigilada, porque llegaba Kissinger. Durante la comida decidimos aplazar la operación.»

YON: «Esa noche estuvimos en el totano; luego fuimos a ver "Chacal" y regresamos a casa. No podíamos dormir. Nos fumamos un puro.»

IKER: «Al día siguiente nos levantamos temprano. Era un día nublado. Por la noche cogimos la escalera que hablamos comprado el día antes y con los trajes de electricista comenzamos a tender el cable. Sacamos el cable por la ventana del sótano y lo fuimos sujetando a lo largo de la fachada, a la linea de teléfonos. Se sujetaba a la pared por medio de cinta aislante.»

YON: «Muchos salieron a preguntar qué era. Les dijimos que estábamos haciendo una toma de corriente de Dicto de León pura el escultor del 104, porque su máquina eléctrica con la que trabajaba no tenía suficiente fuerza.

El 20 nos levantamos muy temprano. Fuimos al sótano. Metimos las cargas en su hoyo. Los cartuchos se apretaron bien con el cordón detonador para hacer la explosión más efectiva y se saco el cordón. La calería quedó bien lapada.»

TODO A PUNTO

YON: «Entonces salimos Txabi y yo vestidos de electricistas, a las ocho de la mañana. Bajamos el cable y lo conectamos a la batería: se hicieron pruebas para ver si no estaba roto, se observaron los comprobadores y sé vio que pasaba la corriente. Se unió el cable al extremo del fulminante. Cerramos la puerta del sótano y los dos electricistas nos fuimos.»

IKER: «Serian las 8,30 horas. Mi misión era dejar el coche bien estacionado. Lo coloqué, dejé la ventanilla un poco abierta y la puerta bien cerrada. En este coche, el "Austin" que hablamos alquilado, hablamos puesto una cantidad de explosivo para qne explotara por simpatía, 7 lo habla dejado en segunda fila par» obligar al coche de Carrero a pasar por el centro de la "T". También nos servia de marca para Indicar el sitio justo de la carca. A las nueve vimos salir a Carrero de su casa y lo seguimos hasta la iglesia,»

LA EXPLOSION

YON: «Entonces ya vi aparecer el coche en Juan Bravo. VI los dos autos que venían, el suyo y el de la escolta. Faro en el cruce con Serrano pan dejar pasar un coche y continuó. Venía suave. Se vino acercando. Llegó a la altura... En ftn, lo que uno siente en esos momentos no se puede describir. Llego a la altura del coche nuestro y yo le dije a Txabi: "AHORA."— No vi el coche, pero si vi que subía el suelo. Hizo en ruido sordo, pero muy suave y de pronto vi que el suelo se abría, subía una nube negra que llegaba hasta los tejados.

Empelamos entonces a gritar "¡gas, gas!", porque ya nos hablamos puesto de acuerdo.»

IKER: «Eran las 9,36 en mi reloj, criando oigo una explosión seca, no muy grande, y me sorprendió una cosa sorda. Yon dijo que "había sido terrible"; se referia a la explosión, pero, dijo "terrible". Pregunté si el coche había continuado y me dijeron que no, que no habían visto nada. Mikel callaba y cuando cruzamos Claudio Coello vimos e1 humo. Apretó suavemente el acelerador y torcí a la derecha por Miguel Ángel. Allí ya nos estaba esperando otro coche para la retirada definitiva.»

 

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