ETA se lo atribuye. 
 Asesinato en San Sebastian de un subinspector de policía     
 
 ABC.    30/03/1975.  Página: 1. Páginas: 1. Párrafos: 13. 

30 DE MARZO

DE 1975 - NUM. 21.526 DIEZ PESETAS

E.T.A. SE LO ATRIBUYE

ASESINATO EN SAN SEBASTIAN DE UN SUBINSPECTOR DE POLICÍA

Los terroristas utilizaron una furgoneta, a cuyo propietario tuvieron inmovilizado en su interior hasta consumar el crimen

La Dirección General de Seguridad facilitó ayer la siguiente nota:

«A las nueve treinta horas del día de la fecha, cuando salía de su domicilio para dirigirse e la Comisaría, el subinspector de segunda clase del Cuerpo General de Policía don José Díaz Linares, de veintinueve años, casado, con un hijo, destinado desde hace tres anos en la plantilla de San Sebastian, fue alcanzado por una ráfaga de metralleta disparada desde una furgoneta. Fue recogido herido y trasladado a una clínica, donde Ingresó ya cadáver.»

San Sebastián, 29. (Europa Press.) Los autores del asesinato del subinspector de Policía señor Díaz Linares actuaron de forma alevosa y respondiendo a un plan previa y meticulosamente planeado, dentro, se cree, del programa terrorista que la E.T.A. tiene articulado con motivo de la festividad del "Aberri Eguna".

Momentos antes del crimen, los asesinos robaron a punta de pistola una furgoneta. a cuyo propietario tuvieron en el interior del vehículo maniatado, amordazado y encapuchado, situación en que apareció luego. Cuando la víctima elegida salía de su domicilio, en la prolongación de la calle Eguia-Eguzki, 74. del barrio de Inchaurrondo, para tomar su coche, le dispararon una ráfaga de metralleta, alcanzándole con nueve balazos por la espalda, perdiéndose otros once disparos, ya que la Policía .encontró veinte casquillos en el lugar. Consumado el hecho, huyeron y abandonaron el vehículo en el paseo Colón, frente a la pastelería Gloria.

Se cree que al abandonar la furgoneta subieron a otro automóvil, posiblemente también robado, que les estaba esperando.

QUISIERON REMATARLE

Parece ser que los asesinos eran tres, si bien dos de ellos fueron los autores materiales de loe disparos, y el tercero permanecía al volante de la furgoneta. El policía cruzaba la calle en dirección a su automóvil, cuando de detrás de la furgoneta salieron dos ióvenes armados con metralletas y abrieron fuego: trató de refugiarse el agente detrás de un automóvil pero le fue imposible.

Uno de los asesinos trató de rematarle -según han dicho algunos testigos pero el otro le contestó: «No hace falta. Está muerto. Tiene la cabeza destrozadas

La esposa del subinspector al oír los disparos corrió hacia el balcón y contempló horrorizada el cuerpo de su marido, tumbado y sin vida, y corrió a la calle a auxiliarle; otras personas acudieron también a socorrer al agente pero no pudieron hacer nada por él

«BOCA ABAJO Y SANGRANDO»

Don Pedro González Rodrigo, empleado del establecimiento de bebidas Vinos Inchaurrondo, situado junto al Colegio Alemán, a unos 100 metros del lugar donde se cometió el asesinato, ha manifestado:

"A eso de las nueve y cuarto me encontraba en el mostrador con otro señor, cuando oímos dos ráfagas de disparos. Creímos que serían cohetes, pero en seguida oímos sirenas de coches de Policía V salimos inmediatamente. Entonces, vi a una señora que venía corriendo por la calle, gritando «¡Guardias, guardias!», dirigiéndose a los coches que se acercaban."

«El subinspector tenia las llaves del coche en la mano, estaba boca abajo y echando mucha sangre por varios sitios v por la boca. Su señora estaba abrazada a él llorando. Yo vi uno de los que ayudaron a subir el cuerpo del policía al coche que lo llevó a la clínica: parecía que todavía respiraba. Después nos hemos enterado de que ha muerto.»

Por Otra parte, la mayoría de ios vecinos del barrio oyeron los disparos v creyeron que procedían de algún cazador del monte Ulía. a dos kilómetros del lugar del suceso.

Según los camareros del Bar Mariano y del Restaurante Zubiaurre, situados a unos 200 metros, la noticia se propagó con rapidez por todo San Sebastián, aunque muchas personas sólo sabían que había sido asesinado un policía, sin más detalles. «Pobre hombre», era la expresión más oída en los comentarios de autobús v de bar según ha dicho la propietaria del bar Mariano.

El hijo del propietario del restaurante Zubiaurre sé levantó de la cama v salió de casa al oír los disparos cara preguntar por su procedencia a algún transeúnte, escasos a esa hora. Esta reacción ha sido la mas común entre los jóvenes, mientras el decir «serán del monte Ulía» ha dominado entre los mayores al oír los disparos.

En efecto, las personas que pasaban por la calle Eguia-Eguzki en aquellos momentos no se dieron cuenta, apenas, de casi nada. Oyeron la ráfaga e inmediatamente vieron una furgoneta que casaba

ROBO DEL VEHÍCULO

El vehículo que utilizaron los asesinos había sido robado a su propietario, don Luis Egaña; se trata de una furgoneta marca Avia, matrícula SS-110104. Estaba descargando artículos de pastelería, sobre las ocho y cuarto de la mañana, un hijo del propietario, llamado Javier Egaña, a quien a punta de pistola le introdujeron en la furgoneta, le maniataron v le encapucharon y así recorrió los lugares del incidente y fue conducido por los asesinos hasta que dejaron abandonado el vehículo Antes de marchar le amenazaron para que no saliera de la furgoneta hasta pasados unos momentos; cuando al fin pudo soltarse de sus ligaduras, Javier Egaña dio cuenta de le ocurrido.

 

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