El gobierno no admitirá movimientos contra la integridad del territorio, dice el ministro francés de interior     
 
 ABC.    07/11/1972.  Página: 34. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

«EL GOBIERNO NO ADMITIRA

MOVIMIENTOS CONTRA LA INTEGRIDAD DEL TERRITORIO», DICE EL MINISTRO FRANCÉS DEL INTERIOR

Califica el activismo de los refugiados vascos españoles como injerencia en los asuntos internos del Estado

París 6. «El Gobierno no admitirá movimientos contra la integridad del territorio. Todas las personas que lleven a cabo una actividad tal quedan sujetas a las disposiciones del artículo 86 y siguientes del Código Penal. El Gobierno tiene el deber de hacer respetar el principio de indivisibilidad y de unidad de la nación», dice el ministro del Interior francés, Raymond Marcellin, en una carta dirigida al diputado gaullista de la provincia de los Pirineos Atlánticos, Bernard Mario, en la que explica las razones de las medidas de confinamiento decretadas por su Ministerio contra siete elementos de una organización subversiva española.

El ministro francés explica cómo en la provincia de los Pirineas Atlánticos., y especialmente en la región de Bayona, se da acogida a cierto número de originarios de las provincias vascas españolas, conforme a las tradiciones de hospitalidad de Francia, y cómo estos españoles gozan de los derechos y ventajas definidos en la Convención de Ginebra de 28 de julio de 1951, y añade que sólo se exige en contrapartida que «respeten una estricta neutralidad política», regla también tradicional en Francia con relación a cualquier extranjero que resida en el territorio nacional galo.

«Ahora bien —agrega—, he podido constatar varias veces que varios refugiados se habían apartado deliberadamente de esta obligación de neutralidad, y a pesar de las advertencias que se les prodigaron, algunos de ellos prosiguieron una actividad política incompatible con su estatuto de refugiados.»

Termina el ministro francés calificando estos actos como de injerencia abierta en los asuntos internos del Estado que ha aceptado acogerles y estima que no podía autorizar por más tiempo la residencia de dichos elementos en la provincia de los Pirineos Atlánticos, por lo cual siete de ellos fueron confinados en las provincias del Norte y del Este de Francia.—Efe.

 

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