Autor: Alcalá, Manolo. 
 El caso Huarte. 
 Al parecer, la ETA, pide campo libre     
 
 Informaciones.    23/01/1973.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

L PARECER, LA E.T.A. PIDE CAMPO LIBRE PONE COMO CONDICIÓN PARA LIBERAR AL SEÑOR HUARTE QUE SE RETIRE LA VIGILANCIA

PAMPLONA, 23. (Por Manolo Alcalá.)—Nos aseguran en Pamplona que la E. T. A. ha dado un nuevo plazo a la familia Huarte que expiraría el día 24 o antes. Parece ser que este plazo ha sido para exigir nuevas condiciones en el secuestro de don Felipe Huarte, que nada tienen que ver con lo crematístico ni con lo laboral. La E. T. A. ha exigido ahora, al parecer, que sean retiradas las fuerzas de la Policía y Guardia Civil que llevan a cabo investigaciones muy avanzadas y tienen montados controles en sitios estratégicos. Controles y movimiento policial que se han incrementado turante las últimas horas del domingo y el lunes por la mañana.

Al parecer, la E. T. A., al xigir esta nueva condición, que es la retirada absoluta le la vigilancia por parte de las autoridades, espera tener na libre hasta la frontera francesa, a partir del momento de poner en libertad al señor Huarte. Sin embargo, parece que el grueso de las fuerzas de la Guardia Civil, llegadas desde otros puntos de España, como es Sevilla y Madrid, se han concentrado en Tolosa, lugar desde el principio señalado como punto clave, sin que por el momento se sepa por qué. Se cumple una semana del secuestro.

Durante la madrugada de hoy ha surgido de nuevo la noticia de que el señor Huarte estaba en libertad. Esta parecía llegar de fuentes más fidedignas que las que hasta ahora nos han tenido en vela durante muchas horas y varios días. Los informadores hemos montado de nuevo la guardia ante la puerta de «Villa Adriana». Y allí hemos permanecido hasta las siete de la mañana, en que de nuevo, con la misma desilusión de siempre, nos hemos retirado sin resultado positivo alguno. En el diario francés «Sud-Ouest», donde la E.T.A. publica todos sus comunicados, la organización ha roto ese mutismo absoluto que mantenía en torno al secuestro de don Felipe Huarte. Ayer este periódico francés publicaba un comunicado de la E.T.A. refiriéndose a los rumores en torno a la identificación de los secuestradores del señor Huarte.

«E. T. A. continúa conservando el más grande mutismo; ningún comunicado ha sido publicado. Sólo uno de sus portavoces —dice el "Sud-Ouest"— ha telefoneado a nuestra redacción para desmentir una información de fuente española diciendo que los secuestradores eran conocidos y que se trataba de cuatro refugiados políticos vascos: Tomás Pérez Revilla, José Joaquín Villar, Miguel Lujua y Zabalondo Loiti. Según el intermediario de E.T.A. que ha llamado a nuestra redacción, los tres primeros mencionados se encuentran actualmente en San Juan de Luz y el cuarto en Bélgica.»

En otro orden de cosas se sabe que tres personas, cuya identidad no se ha facultado, han ingresado en prisión, aquí en Pamplona, en relación con el secuestro del señor Huarte. Se trata de tres jóvenes, dos de ellos varones y estudiantes, y una maestra que no ejerce. Otras personas han sido llamadas a declarar.

También hemos sabido que Torfinasa ha pagado a los obreros —a todos, incluso a los que estaban despedidos antes del secuestro— los salarios del tiempo que permanecieron en paro; es decir, desde primeros de diciembre hasta la semana pasada.

UNA MUJER, GRAVEMENTE HERIDA

Un desgraciado accidente ha venido a incrementar el disgusto por este caso del secuestro. Una mujer de cuarenta y un años, soltera, llamada María Luisa García López, domiciliada en Vitoria, resultó gravemente herida por disparos de la Guardia Civil, cuando iba acompañada de un hombre en un vehículo y pasaba por un control establecido en la carretera de Durango a Ochandiano. La Guardia Civil dio el alto, el vehículo no se detuvo y las fuerzas del orden dispararon. Se trataba de una furgoneta. La señorita María Luisa fue alcanzada por las balas en el estómago y el bazo. Y su estado, una vez intervenida en el Hospital Civil de Bilbao, se considera muy grave. Todo indica que la pareja no tenía nada que ver con el secuestro.

 

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