II Congreso de Unión de Centro Democrático.. 
 Nerviosismo, desconcierto y desorganización en la víspera     
 
 El País.    06/02/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

Nerviosismo, desconcierto y desorganización en la víspera

Palma de Mallorca

Nerviosismo y desconcierto han sido las notas más destacadas de la víspera del II Congreso de Unión de

Centro Democrático (UCD) que se inicia hoy en la capital mallorquina, y que tuvo ayer, como preámbulo,

una auténtica demostración de desorganización de la convocatoria. El reparto de acreditaciones, la

instalación en hoteles de cerca de 2.500 personas y la falta de medios de trabajo y de transmisión para

más de cuatrocientos periodistas, marcaron el ambiente de esta jornada previa que, en su plano político,

estuvo dedicada a las concertaciones y negociaciones de las distintas tendencias y sectores del partido

centrista hasta las primeras horas de la madrugada de hoy.

Un total de diecisiete vuelos (trece charter y cuatro regulares) y tres barcos fletados desde Alicante,

Barcelona y Valencia, han transportado a la capital balear a cerca de 1800 compromisarios, cuatrocientos

periodistas y unos trescientos invitados y amigos y familiares de los dirigentes de UCD, que no han

querido perderse el espectáculo de este congreso, que se anuncia conflictivo. Desde las primeras horas de

la madrugada de ayer, comenzaron a llegar vuelos charter a la isla, y a imperar la confusión. Las reservas

de hoteles no coincidían en muchos casos y no eran pocos los delegados (como la diputada Carmela

García Moreno) que se quejaban de su instalación en dormitorios de dos, tres y cuatro personas. Luego

estaba la caza y captura de las credenciales y, por último, la sorpresa que UCD reservaba a los

periodistas: la sala de Prensa es un pasillo angosto con doce teléfonos, doce máquinas de escribir y ocho

télex (tres de ellos reservados para las agencias), lo que, de no remediarse a última hora, provocará todo

un revuelo en los cerca de medio millar de informadores llegados a la isla desde todas las provincias

españolas y de algunas capitales europeas.

Los dos hoteles de cinco estrellas de Palma de Mallorca han acogido, por separado, al Gobierno y al

llamado sector crítico del Congreso, que aglutina a liberales y democristianos que, al igual que hicieron

en Madrid, han abierto en el lugar de su residencia su propio gabinete de Prensa. Por cierto, la totalidad

de los líderes criticas, los diputados Herrero de Miñón, Alzaga, Álvarez de Miranda, Fontán y Camuñas,

llegaron a Palma en un vuelo regular que salió de Madrid a las 11.30 y en el que también viajaban Aurelio

Delgado, el secretario de Suárez, y los hombres del gabinete de Leopoldo Calvo Sotelo —los nuevos

fontaneros, como ya se les llama a los probables inquilinos de la Moncloa o de leopolville.

En el vuelo y en tierra, bromas de todo tipo: «Si nos dan el golpe durante el congreso, nos dejan

aislados», decía un fontanero futurible. Este congreso acabará con el canto del Cara al Sol, afirmaba el

diputado Díaz Píniés, enmendante a la totalidad de la ley del Divorcio, quien añadía: le he redactado el

documento al nuncio Innocenti, mientras Osear Alzaga se negaba a fotografiarse en compañía de la plana

mayor de los críticos.

A todo ello, hay que añadir un amplio despliegue de policías y reforzadas medidas de seguridad en

hoteles y, sobre todo, en el Palacio de Congresos.

 

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