Protagonistas del relevo     
 
 ABC.    09/09/1980.  Página: 2. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

OPINIÓN

MARTES 9-9-80

Protagonistas del relevo

Todo cambio de Gobierno trae aparejado, lógicamente, un relevo, la sustitución de unos nombres y unos

hombres, de acuerdo con tes especialísimas leyes de la política, con !a medida singular que tiene el

tiempo de! poder y la responsabilidad, y con ´las circunstancias de paisaje y talante que cada etapa

gubernamental disfruta o soporta, en concordancia con tes necesidades que hayan de cubrirse.

En la relación de hombres y nombres relevados, el de Fernando Abril Martorell, integrante de-todos y

cada uno de los cuatro Gabinetes anteriores del presidente Suárez, primero como titular de la cartera de

Agricultura y después como vicepresidente y encargado de los temas económicos, reviste especial

significación. En la referencia oficial de lo tratado en el pasado —y último— Consejo de Ministros del

viernes 5, se subrayat que, en su despedida de los titulares que cesaban, el presidente Suárez hizo una

alusión muy directa hacia «¡a labor y la dedicación que a las tareas políticas ha prestado el señor Abril

Martorell». Indudablemente, el papel jugado por el hasta casi ayer mismo —la noticia de su dimisión,

como se recordará data de principios del verano oficial— vicepresidente económico, rebasa con creces las

coordenadas regulares de un cargo similar. Sería injusto no reconocer la entrega y e! entusiasmo, incluso

en momentos especialmente difíciles, del señor Abril Martorell en temas sustancíales de la política de

estos últimos cuatro años. Y más injusto aún sería recordar los aciertos de los anteriores Gobiernos de

Suárez olvidando la participación, en más de una ocasión definitiva, del entonces vicepresidente. Los

hombres, políticos o no,-tienen un índice de flexibilidad más o menos acusado, en virtud de su capacidad

de adaptación. Pero no hay ninguno que valga para todos los- momentos y todas, las situaciones,

renunciando a la propia memoria o a las convicciones. Fernando Abril Martorell ha sido un hombre clave

de la política española. Y el mejor elogio que puede hacérsele en estos momentos del relevo es el

subrayar su solidez. No hay políticos auténticos que, como el agua, puedan acoplarse a todos y cada uno

de sus continentes.

En cuanto a don Marcelino Oreja Aguirre, ministro de Asuntos Exteriores desde los difíciles y ya

relativamente lejanos días de la transición, ¡unto al reconocimiento de la intensa actividad desplegada

desde su delicado y conflíctivo Departamento —por la cambiante relación de fuerzas que la ordenación

de los bloques políticos hemisféricos ha experimentado en sos cuatro años de responsabilidad—, cabe

subrayar la sorpresa —y la inoportunidad— de su sustitución en el, momento mismo —hoy comienzan

las reuniones técnicas preliminares— en que el gran tema de la política exterior española, la Conferencia

Europea de Seguridad, entra en su recta final, hacia su celebración, en el próximo noviembre,

precisamente en Madrid. El señor Oreja Aguirre, artífice de una espectacular apertura de la diplomacia

.española, tiene el mejor "reconocimiento hacia la bondad de su gestión precisamente en el papel que ésta

representa hoy en el concierto de las naciones.

Ricardo de la Cierva, hombre vinculado a esta Casa desde hace años, no ha tenido tiempo —apenas ocho

meses— para profundizar y asentar las ambiciosas bases de la política cultural en cuyo proyecto

consumió largas horas de dedicación y estudio. Circunstancias de índole interno, que afectan a la

ordenación del partido del Gobierno, por cuyo asentamiento y consolidación seguirá indudablemente

esforzándose, como miembro deí Congreso en representación de Murcia, su provincia, han originado su

prematura sustitución. No resultaría ético juzgar su labor por la bondad de los planteamientos o por la

lógica parqüedad de >los resultados. Su preparación y las excelentes cualidades que le adornan

encontrarán, sin duda, nuevas ocasiones de empleo en beneficio del perennemente deficitario balance

cultura) del país.

La tarea eficaz, y poco propicia a las espectacularidades de Salvador Sánchez Terán —ministro de

Transportes y Comunicaciones, primero, y de Trabajo después— y de Juan Rovira Tarazona —ministro

de Sanidad y Seguridad Social— no merece tampoco el ´olvido. El señor Sánchez Terán se enfrentó, sin

reservas, con los grandes problemas que sus sucesivos Departamentos tenían planteados. Y sufrió críticas

y malinterpretaciones sin perder entusiasmo ni disminuir en su capacidad de gestión. Por su parte, en e1!

haber del hasta ahora ministro de Sanidad Queda tanto la clarificación y racionalización de las

voluminosas operaciones de te Seguridad Social, ´logrando sustanciales mejoras, como el haber

estructurado, presentado en las Cortes y defendido con brillantez, un proyecto sustancial para el común

denominador de la sociedad española: el referido a fa salud y a su ordenación.

La frase, convertida en tópico por la logica irreductible de su "formulación, del «agradecimiento por los

servicios prestados-, debe despojarse hoy de todo adorno peyorativo. Al menos aJ aludir a estos cuatro

hombres, cuatro nombres, protagonistas principales del relevo.

 

< Volver