Autor: Quiñonero, Juan Pedro. 
 Encabezado por Dámaso Alonso, Vicente Aleixandre y Gerardo Diego. 
 LLamamiento en defensa de la casa de García Lorca     
 
 Informaciones.     Páginas: 1. Párrafos: 8. 

CULTURA

ENCABEZADO POR DÁMASO ALONSO, VIGENTE ALEIXANDRE Y GERARDO DIEGO

LLAMAMIENTO EN DEFENSA DE LA CASA DE GARCÍA LORCA

«LA DECISIÓN DEL AYUNTAMIENTO GRANADINO REPRESENTA NO RESPETAR TANTAS OBRAS

QUE HOY SON HONOR DE LA LITERATURA ESPAÑOLA»

Por Juan Pedro QUIÑONERO

LA noticia se dio en esta página cultural: existe el peligro de gue un plan

urbanístico del Ayuntamiento de Granada pudiera arrasar la «Huerta de San

Vicente», la finca de la familia García Lorca donde Federico escribió buena

•parte de su obra y uno de los monumentos de Granada, junto a la Alhambra y la

casa de Falla. No hemos tenido noticias de que se haya detenido el proyecto

urbanístico inicial ni el Ayuntamiento de Granada ha dado una explicación

«nacional» al respecto. La familia García Lorca conoció la primera noticia de

este proyecto oficiosamente...

Ahora el presidente de la Rea] Academia Española, Dámaso Alonso, encabeza una

relación de intelectuales que han decidido hacer un llamamiento a la opinión

pública. Entre otros, firman ese texto Vicente Aleixandre, Gerardo Diego, Blas

de Otero, Luis Felipe Vivando, Gabriel Celaya, Carlos Bousoño, José Hierro, José

Luis Cano. El escrito dice así:

«Los firmantes de este escrito hemos tenido conocí-miento de que el Ayuntamiento

de Granada ha aprobado un nuevo plan urbano en la ciudad, cuya realización

implicaría echar abajo la casa de la Huerta de San Vicente, en Granada, donde

Federico García Larca, figura gloriosa de las lertas españolas, escribió gran

parte de su obra. Sabemos que la familia del poeta pensaba dedicar dicha casa a

museo de recuerdos, muebles, objetos y libros de Federico. La decisión del

Ayuntamiento granadino no sólo impedirá rea Usar ese proyectado museo, que

incrementaría el legado artístico de la ciudad, sino que además representa no

respetar el recuerdo del poeta ni el lugar donde nacieron tantas obras que hoy

son homar de la literatura española. Por ello hacemos un llamamiento a las

autoridades cultu rales del país, y al Ayuntamiento de Granada, para que la casa

de. la Huerta cte Sara Vicente sea salvada de la piqueta demoledora.»

Me atrevo a subrayar al lector la importancia de este llamamiento, esta

solicitud de atención pública. Y la evidencia de que la administración

granadina, casi a un mes de producida la primera noticia, no haya considerado

oportuno acallar rumores y tomar una postura concreta, clara, definida, sobre

este asunto.

Se trata, en efecto, del espacio físico, el legado espiritual de uno de los

maestros de la lírica castellana de todos los tiempos. Se trata también de una

posible pérdida que afecta al patrimonio todo de nuestra cultura. De un lastre

irrecuperable, y cuyo valor, como todos los negocios del espíritu, no es

mensurable ni en pesetas, ni en dólares, ni siquiera en «petrodó-lares»; se

trata de otro negocio: de un monumento de nuestra historia espiritual, de una

pieza imprescindible del memorial que escribe nuestra cultura. Se trata, en

suma, de un hedió de civilización, de un acto físico que es el testimonio vivo,

paüpable, de nuestro pasado irrecuperable.

Al hecho tajante del carácter monumental de los negocios del espíritu es

necesario añadir el proyecto de la familia García Lorca que, como ya dijimos en

nuestra primera informa clon, proyectaba convertir la

Huerta de San Vicente en un museo artístico, con lo cual esos trozos de carne

del espíritu y la materia

podrían convertirse en centro de estudios lorquianos...

Y fue deplorable contemplar la evidencia de que haya sido la administración

francesa quien haya convertido el futuro museo Picasso de París en un centro de

estudios picasiano. Ahora al menos deberíamos amparar la iniciativa privada de

la familia García Lorca, y no entorpecer, al menos, el proyecto de su museo, que

podría ser fundamental para el estudio y conocimiento de un tiempo histórico

considerado habitualmente como segundo Siglo de Oro de la literatura castellana.

No obstante, al escribir estas líneas siento la tristeza cb estar escribiendo en

el vacío, diciendo algo que debiera sei indecible, de puro obvio, elemental.

Pero parece no ser así: parece necesario todavía recordar los valores de la

cultura, el espíritu, la civilización. ¿Hasta cuándo?

 

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