Autor: Siquera, Antonio. 
 Hoy comienza UCD a definir su futuro. 
 Los "críticos" no se fían un pelo     
 
 Diario 16.    06/02/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 9. 

Los «críticos» no se fían un pelo

Con desconfianzas, pactos de Madrid que se temen no sean cumplidos, miedos a pitidos y pateos, y duras

manifestaciones con el «aparato», los «críticos» andaban ayer, a las pocas horas de inaugurarse el

congreso, pesimistas y desconfiados,

Antonio SIQUERA

Palma de Mallorca —

Los «críticos» no se fían un pelo. Ayer, a las pocas horas de la magna inauguración del II Congreso

centrista, este sector de UCD andaba pesimista. No esperan lograr que el congreso sea de integración y

acusan al «aparato» del partido de adoptar una posición de «trágala» contra los sectores que vienen

defendiendo la democratización interna.

Fuentes «críticas» dijeron a Europa Press que los «contactos están rotos» y se refirieron al deseo de

mantener a Calvo Ortega, «cuya gestión no ha sido precisamente eficaz».

Según estos mismos sectores «críticos», el «paraíso» de UCD quiere convertir el congreso en un

«monumento funerario al caído».

Incluso dijeron que se temen que ya estén organizados pateos y silbidos contra determinados miembros

del sector «crítico» durante las sesiones.

Por otra parte, los «críticos» preparan su candidatura a la mesa del Congreso, y que posiblemente estará

formada por Emilio Attard, Modesto Fraile y Carlos Rosado.

Divorcio

Y entre medidas de seguridad excepcionales, esposas de ministros actuando de azafatas y una secretaría

de prensa que dice estará abierta a todos los sectores, los socialdemócratas de Francisco Fernández

Ordóñez se olvidan un tanto de las luchas internas para prestar su atención a la ley del Divorcio.

El ministro de Justicia, con sus escuderos Javier Moscoso, Carmela García Moreno y María Dolores

Pelayo, aseguraba que lo gordo sobre el asunto no seria en el congreso, sino más tarde, al formarse el

Gobierno.

* entre «barones», «fontaneros», «jóvenes turcos», «empresa», «aparato» y «pinches» nace otro grupo

más: el de los «pastores». Son hombres del «aparato» centrista no muy conocidos y perfectamente

distribuidos por los hoteles para lograr información sobre los compromisarios.

 

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