Autor: Soriano, Manuel. 
 Comienza el compás de espera en la crisis. Los democrsitianos empiezan a quedarse solos. 
 Se afianza la candidatura de Leopoldo Calvo-Sotelo     
 
 Diario 16.    03/02/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 19. 

COMIENZA EL COMPÁS DE ESPERA EN LA CRISIS

Los democristianos empiezan a quedarse solos

Se afianza la candidatura de Leopoldo Calvo-Sotelo

Las características de Leopoldo Calvo-Sotelo, de político integrador e independiente de las diversas

familias centristas, refuerzan su candidatura a la presidencia del Gobierno. Hasta dirigentes del sector

«crítico» le apoyan. Los democristianos empiezan a quedarse solos en la contestación.

Manuel SORIANO

Madrid

La candidatura centrista de Leopoldo Calvo-Sotelo a la presidencia del Gobierno se ha afianzado en las

últimas veinticuatro horas. La oposición del sector «critico» se diluye por momentos. La condición del

propio candidato, de aceptar sólo en el supuesto de que fuera aceptado sin la mínima oposición, se está

abriendo paso.

El sector «crítico», que empieza a dar muestras de fisuras, carece en estos momentos de candidato a la

presidencia del Gobierno. Su líder, Landelino Lavilla se ha replegado a su papel institucional de

presidente del Congreso, cuya neutralidad es fundamental en la resolución de la crisis política.

La candidatura del también democristiano, Marcelino Oreja Aguirre, gobernador general del País Vasco,

lia sido rotundamente desmentida por el propio interesado. Su nombre venía siendo barajado por los

«críticos» en los últimos días.

Oreja desautoriza

Oreja ha salido al paso y ha puntualizado: «Informado que en noticias transmitidas por diversos medios

de información se me ha invocado como posible candidato a varios cargos en el Gobierno o el partido,

quiero rechazar con la mayor firmeza dichas atribuciones.»

«En el comité ejecutivo celebrado el pasado día 29 —añadió Oreja— voté por el señor Calvo-Sotelo

como candidato a la presidencia del Gobierno. Sigo creyendo que es la persona que en UCD reúne

mayores condiciones para el ejercicio de tan alta responsabilidad. Quede bien claro que no autorizo la

utilización de mi nombre en una perturbadora acción de confusión.»

Ningún representante del sector democristiano de UCD tendrá posibilidades reales de hacerse con la

presidencia del Gobierno ni con la presidencia del partido, según las más diversas fuentes, si bien podrían

tener algunas otras responsabilidades. Se apunta que Landelino Lavilla habría sido, probablemente, el

más firme candidato «integrador», tras la caída de Suárez si no se hubiera comprometido tanto con un

solo sector del partido.

Fisuras en los «críticos»

El apoyo a la candidatura de Calvo-Sotelo, actual vicepresidente para Asuntos Económicos, se empieza a

hacer general en el seno de UCD. Al mismo tiempo se observan fisuras en el sector «crítico», donde

algunos democristianos se empiezan a quedar solos en la batalla contra Calvo-Sotelo.

El grupo aglutinado en torno a Ignacio Camuñas y el procedente del partido de Joaquín Garrigues,

(Eduardo Merigo, Soledad Becerril, Víctor Carrascal, etcétera), integrados en el sector «critico», ya han

manifestado su apoyo a Calvo-Sotelo, aunque discrepen del procedimiento empleado para su nominación

(pacto entre «suaristas», socialdemócratas y «martinvillistas», conocido por Landelino Lavilla).

Los liberales han experimentado un cierto giro en sus posiciones iniciales después de la dimisión de

Suárez y del compromiso generalizado de democratizar internamente el partido, dos de sus objetivos de

cara al congreso centrista.

El sector democristiano intenta por todos los medios conseguir garantías, antes del congreso centrista, de

que sus hombres estarán ampliamente representados en el nuevo Gobierno y que sus criterios ideológicos

pesen fuertemente en el programa gubernamental.

A la entrevista que mantuvo Oscar Alzaga con Calvo-Sotelo el domingo, siguió el encuentro que

mantuvieron los también destacados dirigentes «críticos» Fernando Álvarez de Miranda y Antonio Fontán

con el secretario general de UCD. Le plantearon a Calvo Ortega la necesidad de aplazar el congreso

centrista y la negociación del programa gubernamental y el reparto de carteras ministeriales.

Estas son sus condiciones para garantizar el respaldo de los diputados «críticos» a la investidura de

Calvo-Sotelo. El secretario general no aceptó estos planteamientos y se remitió a los resultados del

congreso.

Después del tajante pronunciamiento de Marcelino Oreja, la posición de los democristianos, ya sin

candidato y con las reservas de sus aliados los liberales, se valora como muy débil, y todos sus intentos

van a la desesperada.

Suárez, número dos

La estrategia de los «críticos» ya no es de confrontación con el sector «suarista», tal como inicialmente

plantearon el congreso ante la posibilidad de ganar. Tras la nueva situación derivada de la dimisión de

Suárez, su actitud es la de negociar y pactar. Temen que los últimos acontecimientos desencadenen en los

compromisarios una reacción contra ellos.

El presidente del Gobierno dimisionario y todavía en funciones, Adolfo Suárez, será el «número dos» en

la lista presumiblemente mayoritaria al comité ejecutivo de UCD, según fuentes próximas a él. Suárez

sería miembro nato de la nueva dirección, por haber sido presidente del Gobierno, si no se modifican los

estatutos en este sentido. Sin embargo, se considera que su nombre dará fuerza a la lista avalada por él,

frente a la que puedan presentar los «críticos».

De mantenerse la propuesta de listas abiertas, formulada por el propio Suárez y aceptada parcialamente

por los «críticos», éstos podrían correr el peligro de ser tachados por los compromisarios si se explota el

movimiento de adhesión al ex presidente. La organización del País Vasco ya se ha pronunciado en este

sentido y varias provincias han tomado el acuerdo formal de proponerle la reelección.

¿Pío, número uno?

El «número uno» de la lista de Suárez es todavía una incógnita. Dos de los nombres barajados quedan

descartados, según manifestaciones de los propios interesados. El de Marcelino Oreja, que además de su

desmentido ya reseñado, se le consideraría candidato del sector «crítico», y el de Antonio Jiménez

Blanco, recientemente nombrado presidente del Consejo de Estado y que desea seguir al frente de esta

institución.

El candidato que quiere abrirse camino, desde presupuestos integradores, es el de Pío Cabanillas, actual

ministro adjunto al presidente.

También se barajan: Jaime Lamo de Espinosa, ministro de Agricultura, al que se le considera muy

vinculado al «aparato» y el de Agustín Rodríguez Sahagún, ministro de Defensa.

 

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