Autor: Gutiérrez, José Luis. 
 Comienza el compás de espera en la crisis.. 
 Landelino     
 
 Diario 16.    03/02/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

GRITOS Y SUSURROS

José Luis Gutiérrez

Landelino

ESTOS días, la UCD en pleno está reunida. La profunda crisis que vive el partido tras la dimisión de

Adolfo Suárez ha ocasionado una inusitada actividad, un frenético zumbido en la colmena centrista ante

el trascendental II Congreso que se avecina el próximo fin de semana. El clima que se respira en todas las

áreas del partido, «críticos» y «aparatistas» incluidos, es el de temor. Algo se ha roto en UCD que hará

que el partido ya no sea el mismo que antes, aunque esto posiblemente resulte beneficioso. Un miembro

de la ejecutiva centrista definía la última reunión del comité como algo más parecido al colectivo

dirigente de una alianza electoral que al directorio de un partido.

Y, sin embargo, la existencia de UCD, su vuelta a la razón, es tan imprescindible para la supervivencia

del sistema democrático —en momentos de tanta seriedad como los que vivimos, con el viaje del Rey al

País Vasco, y dos personas en manos de secuestradores- que casi todos los partidos observan con

inquietud las tensas vicisitudes por las que atraviesan los centristas, especialmente el PCE.

LANDELINO Lavilla, por ejemplo, es uno de los personajes que ha dado un brusco giro a sus posturas.

El presidente del Congreso, y hasta hace pocos días líder del llamado «sector crítico», hizo unas

declaraciones al diario «ABC», el pasado día 28 de enero, que fueron levantadas a última hora de la

edición de Madrid. En ellas, Landelino respondía a las declaraciones del aún presidente Suárez en la

reciente entrevista del ex jefe de Gobierno con la agencia Efe.

Pues bien: según todos los testimonios recogidos por este columnista, Landelino Lavilla se encuentra

distanciado de las posturas actuales de otros dirigentes del llamado sector «crítico». Esto, para algunos es

una muestra más de que el presidente del Congreso es un político con la tensión baja. Para otros, es una

llamada a la calma, la serenidad... y al acercamiento. Aunque, si el cambio es demasiado brusco, puede

que su figura política quede irreversiblemente resentida, tras las claras e inequívocas declaraciones

realizadas por él a este diario, hace unas semanas.

Bajan, pues, las tensiones y el calor, por el preventivo método de arrojar agua en la parte de monte donde

aún no han llegado las llamas, según una imagen que circula en medios «oficialistas».

De momento, los liberales se reúnen esta noche en un restaurante, después de que un grupo de ellos, haya

hecho público un comunicado adhiriéndose a la candidatura de Calvo-Sotelo para la presidencia del

Gobierno.

 

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